Publicado: julio 4, 2026, 6:30 am
La exitosa cantante norteamericana, Taylor Swift y el deportista de fútbol americano, Travis Kelce arrasaron en la tarde del pasado viernes su compromiso con la ‘boda del año’. La ceremonia, celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York, ha sido tan privada que no se han podido filtrar ni fotografías ni vídeos, nada más que lo ofrecido por un representante y que apunta a una celebración muy personal.
Pasadas las siete de la tarde, una pantalla rosa y gigante en la misma entrada del Garden iluminaba con un mensaje que decía «JusT&T Married» (recién casados, con un juego de palabras con las iniciales de la pareja) y la representante de Swift, Tree Paine, terminaba de confirmar el enlace que la pareja no habría ni anunciado de forma oficial pero que circulaba por todos los medios de comunicación desde hacía meses.
«Taylor y Travis no tuvieron damas de honor o padrinos. En su lugar, su hermano Austin Swift fue el Hombre de honor de Taylor, y (su hermano) Jason Kelce fue el Mejor hombre de Travis. La ceremonia unió a las dos familias y fue oficiada por su amigo Adam Sandler«, dijo en un comunicado la publicista de ella.
También puso fin a los rumores sobre el vestido de la novia, revelando que era de alta costura de Christian Dior y diseñado por su director creativo Jonathan Anderson, quien también firmaba el traje del novio, y que había «colaborado de cerca» con ambos para su día especial. «Es el primer vestido de novia de alta costura del diseñador para una celebridad de talla mundial. Los zapatos de ambos fueron creaciones personalizadas de Christian Louboutin y la novia llevó joyas de Cartier», abundó.
Fuera del Garden, protegido por un perímetro de seguridad digno de la Asamblea General de la ONU, con vallas y decenas de policías, los seguidores de la cantante, conocidos como ‘swifties’, hicieron guardia durante horas pese a la ola de calor que azotaba Nueva York, y que alcanzó máximas de 40 grados, con la esperanza de atisbar algún detalle o famoso invitado.
Los ‘swifties’ -quienes habrían denominado al evento la ‘taywedding’ por redes sociales- generalmente relataron que querían ser testigos de la historia de amor de su ídola, a la que escuchaban desde hacía años y consideraban como una hermana mayor, después de que esta hubiera atravesado rupturas y cambios vitales a la vista de todo el mundo.
Según informaba la web de noticias Page Six, la propia cantante tenía intención, en principio, de cantar en su propia boda. A pesar de que varios medios lo comunicaran en la tarde del pasado viernes y que durante el pasado jueves se viera llegar al Garden un gran piano, por el momento no se sabe nada.
Unas jóvenes que escudriñaban cada vehículo con cristales polarizados que se dirigía al recinto aseguraron que esa era su «boda real» y que era un acontecimiento «único en la vida».
Cerca de las cuatro de la tarde, empezaron a llegar el millar de invitados, sobre todo estrellas del deporte, incluidos numerosos jugadores de fútbol americano como Kelce; de la música, como Ed Sheeran, Camila Cabello, Ellie Goulding o Benson Boone; y del cine, como Ethan Hawke, Hugh Grant, Dakota Johnson, Zoe Kravitz o Bradley Cooper.
Las celebraciones arrancaron el pasado jueves con una cena reducida a cien asistentes y continuaron este viernes con un cóctel. La ceremonia, celebrada supuestamente sobre la pista del recinto, que se cree puede estar decorada como un jardín, y una recepción que se prolongará hasta la madrugada, según un mensaje interno de la policía difundido por medios locales.
Durante la velada, se esperó además una actuación de Stevie Nicks, amiga y colaboradora de Swift. Tras conocerse que la pareja se había dado el ‘sí quiero’, una tormenta eléctrica engulló la Gran Manzana, con fuertes lluvias que se disiparon justo a la hora del atardecer, dando lugar a un cielo anaranjado.
Al caer la noche, con más lluvia y algunos relámpagos, el Empire State se iluminó de color azul en honor a la tradición nupcial para ser el «algo azul» de la novia, según anunció el monumento en sus redes sociales.
La elección del Garden, uno de los escenarios más icónicos de Nueva York, sorprendió a muchos seguidores que especulaban con una ceremonia más discreta, pero la privacidad ha sido precisamente la protagonista debido a la seguridad y el veto a los teléfonos celulares.
El recinto permitía controlar el acceso y la privacidad a un acontecimiento que además coincide con una ola de calor, las festividades del Día de la Independencia y el 250 aniversario de EEUU, además de los partidos del Mundial de fútbol en la ciudad.
