Publicado: junio 6, 2026, 3:30 am
El caso Zapatero ha vuelto a encender las alarmas sobre la corrupción en España. En tiempos de polarización y de desencanto con la política, que un expresidente esté inmerso en un posible caso de tráfico de influencias es añadir más leña al fuego. El eje de las pesquisas está en la capacidad que habría tenido el exlíder socialista para intermediar en el rescate de Plus Ultra, de unos 53 millones de euros, algo que negó en una comparecencia en el Senado, en un proceso que habría servido para blanquear dinero procedente de Venezuela a través de una «trama organizada de tráfico de influencias» liderada presuntamente por el propio Zapatero.
Petróleo, minas de oro y joyas son parte del sumario y de la investigación, con Zapatero utilizando “contactos personales” para influir en la toma de decisiones políticas. Y es que hacer lobby también es hacer política y los tentáculos de quienes un día tocaron poder son tan alargados que ahora mismo ejercen ese mismo control, pero en la sombra. Por ejemplo, el propio expresidente socialista se habría valido de su ‘cargo’ como mediador internacional para desarrollar esa trama no solo con conexiones en Caracas, sino también en Pekín. China es otra de las patas de la foto completa que ahora mismo deja las puertas giratorias en España como algo que combatir. El tamaño de la investigación no es baladí: se han analizado 40 empresas, 60 personas investigadas y 174 transferencias detectadas hacia el entorno del expresidente entre 2020 y 2025 por un valor total aproximado de 2,6 millones de euros.
La foto completa, en general, es más amplia. El salto de la política a los grupos de presión está lleno de grandes nombres: Gerhard Schröder, Cristóbal Montoro, Federica Mogherini, Tony Blair, e incluso otros nombres como Nicolas Sarkozy, condenado por aceptar financiación libia para financiar su campaña electoral en 2007. En el caso del exministro de Hacienda, está en una situación similar a la de Zapatero: se encuentra imputado por liderar presuntamente una trama para beneficiar desde el Gobierno a empresas gasistas, con una estructura similar a la que ahora señala al exjefe del Ejecutivo.
Mogherini, que fue Alta Representante de la UE entre 2014 y 2019, tuvo que dimitir por el llamado College Gate: cuando era rectora del Colegio de Europa de Brujas habría recibido trato de favor por parte del Servicio Europeo de Acción Exterior -institución que lideró- para que el centro académico se encargara de preparar a los futuros diplomáticos comunitarios.
Por otro lado, lobby es lo que hacen también ex primer ministro británico, Tony Blair, que ha sonado para liderar el Gobierno de transición en Gaza bajo la Junta de Paz lanzada por Donald Trump, aunque el caso más llamativo es el de Gerhard Schröder: tras salir de la cancillería alemana, pasó a formar parte de consejos de administración de las grandes entidades energéticas rusas, siendo un hombre de la confianza de Vladimir Putin: ese cambio de rol después de siete años como canciller alemán no le ha llevado a condenas judiciales, pero sí políticas. En 2023 el Parlamento germano le retiró todos los privilegios como antiguo líder del país, y después perdió la reclamación en los tribunales. Además, ahora ha sido tratado como un ‘apestado’ por los europeos ante la idea del Kremlin de que pudiera mediar entre Rusia y Ucrania para poner fin a la guerra.
Los puntos en común que se ven en esos movimientos llevan a concluir que hacer lobby es muchas veces motivo de injerencia extranjera en Europa: el caso Huawei como ejemplo. Estas indagaciones se centran en cómo el gigante chino habría colmado de bienes a políticos europeos para que ‘jugaran’ a favor de Pekín en un momento además en el que la UE está perdiendo del todo la carrera tecnológica. Esa dinámica la llegó a confirmar precisamente un antiguo lobista de la entidad.
En octubre de 2020, 41 eurodiputados pidieron a la Unión encender las alarmas sobre esta dinámica y a empresa respondió impulsando una iniciativa contraria que llevó a los legisladores a redactar y firmar una nueva carta -conocida internamente como la Carta 5G- que se envió en febrero de 2021 a los comisarios Margrethe Vestager, Thierry Breton y Valdis Dombrovskis. La carta, que no mencionaba directamente a Huawei, reclamaba un trato no discriminatorio en las decisiones relativas a las infraestructuras 5G y advertía contra el «racismo tecnológico». Esa misiva tuvo el apoyo de al menos ocho eurodiputados.
Una ley del lobby pendiente y una UE que estrecha el cerco
Visto el panorama completo, el sector insiste en que hace falta una ley del lobby. España está en ello, pero va tarde con el proyecto de ley ahora completamente paralizado. El objetivo de la norma es precisamente acabar con las «zonas grises» y con las dudas de qué es hacer lobby y qué es tráfico de influencias. La nueva legislación también se conoce como «ley de puertas giratorias» y nace del reclamo de regular precisamente la actividad de los expresidentes del Gobierno.
Entre otras cosas, la normativa pretende crear un registro público y transparente, definir claramente qué es un grupo de interés o mostrar con claridad qué aportaciones de los lobbies llegan a los textos legales finales. La referencia para el sector está en la norma estadounidense, la Lobbying Disclosure Act. La UE quiere frenar esta dinámica, pero todavía no sabe cómo. Además del caso Huawei, los cimientos de Bruselas se tambalearon con en 2022 con el Qatargate, basado en los sobornos del país entre otras personas a la que fuera vicepresidenta del Parlamento Europeo, Eva Kaili, para que actuase en favor de los intereses cataríes.
Desde entonces, el globo de la reacción se ha ido deshinchando: la presidenta Roberta Metsola puso sobre la mesa 14 puntos para mejorar la transparencia, la rendición de cuentas, también con un registro de reuniones o cerrando el paso a la institución precisamente a los lobbies cataríes. El pleno de la Eurocámara lo aprobó, pero hay una paradoja: son los controlados los que deciden sobre su control. De hecho, Transparencia Internacional avisa de que los pasos dados desde entonces son puro maquillaje.
