Publicado: mayo 23, 2026, 2:00 pm
El uso de lentillas es muy común entre la población que presenta alguna dificultad visual como la miopía o la hipermetropía, y en ocasiones pueden resultar más prácticas que las gafas, por ejemplo, al practicar deporte. No obstante, existen una serie de hábitos muy comunes en torno a las lentillas, como llevarlas más horas de lo recomendado, bañarse o dormir con ellas, que pueden conllevar riesgos oculares serios, tal y como advierte la oftalmóloga Sara Mora.
En una entrevista en el podcast de la doctora Isabel Viña, Mora explica un concepto básico a tener en cuenta: las lentes de contacto son «un cuerpo extraño que está sobre la superficie ocular». Por ello, algo tan simple como el parpadeo o el roce podría generar «ciertas heridas» e incluso «complicaciones severas» como infecciones corneales.
Entre sus recomendaciones se encuentra la de no utilizar las lentillas durante más de 8 horas, ya que «al final es una barrera que disminuye la oxigenación de la córnea».
Asimismo, hay que lavarse siempre las manos de forma correcta en el momento de ponerlas y quitarlas. «Antes y después, porque estamos todo el rato tocando cosas en las que hay microorganismos que pueden generar infecciones», indica.
Aunque lo ideal sería emplear lentes de contacto diarias, la oftalmóloga señala que también se pueden utilizar aquellas que son mensuales, pero sin exceder ese mes de uso. «No vamos a utilizarlas más, porque aunque pensemos que no están mal, en general, igual tienen depósitos que no son muy buenos».
Entre las prácticas más comunes e incorrectas en el uso de las lentillas, Mora señala el dormir con ellas. «Aunque parezca una barbaridad, es muy frecuente que la gente se pueda quedar dormida», apunta la doctora, y esto puede traer consecuencias.
Entre otras, «se reduce muchísimo la oxigenación y al final es un caldo de cultivo en unos ambientes anaeróbicos para que proliferen microorganismos«.
Tampoco aconseja ducharse ni bañarse en el mar ni en las piscinas con lentillas debido a la posible aparición de microorganismos «que pueden generar complicaciones graves». La oftalmóloga señala que este tipo de casos suele verlos de forma más frecuentes durante el verano, cuando detecta abscesos corneales y queratitis infecciosas.
Para estos casos su tratamiento obliga a la persona a ponerse unas gotas «cada hora, durante todo el día y por la noche», algo que conviene seguir al pie de la letra, tal y como advierte: «Es muy importante decirle al paciente que se puede quedar ciego y las consecuencias pueden ser muy severas, como cicatrices grandes, perforaciones corneales que puedan requerir un trasplante de córnea».
En definitiva, cuando se utilizan lentillas hay que evitar a toda costa «bañarnos con ellas, dormir con ellas o reusarlas», concluye Mora.
