Publicado: abril 15, 2026, 11:00 pm
La llegada de Roberto Velasco al piso 22 de la torre de la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde se encuentra la oficina del secretario, es una buena noticia por diversos motivos.
Velasco se ha convertido en el canciller más joven en la historia de la diplomacia mexicana. Los cambios generacionales son importantes particularmente en política exterior, porque la enorme diversidad de los países demanda tomadores de decisiones con un espectro de conocimientos muy amplio. Por otra parte, el pragmatismo suele presentarse en demografías juveniles, rasgo necesario para la enorme cantidad de cambios por los que experimenta el mundo en esta época.
Roberto Velasco tiene como ventaja su juventud: una visión amplia y pragmática del mundo.
Es claro que el reto para el nuevo secretario de Relaciones Exteriores es la formulación de estrategias para reaccionar frente a las mutaciones del orden mundial. Los cambios que parecen no tener vuelta en U, lo mismo con la emergencia de presidentes extremistas que no creen en el derecho internacional, que políticos que han decidido vulnerar la soberanía de sus vecinos, pienso por ejemplo en Vladimir Putin, requieren de funcionarios que comprendan los escenarios sobre el nuevo orden. Roberto Velasco tiene los conocimientos requeridos.
El conocimiento que Velasco tiene sobre Estados Unidos es otra de sus fortalezas. Han sido siete años en los que ha transitado súbitamente sobre una curva de aprendizaje en la relación más estratégica que tiene México en el mundo.
No ha sido fácil la relación con Estados Unidos, pero ha sido más compleja cuando el inquilino de la Casa Blanca ha sido Donald Trump, particularmente en su segundo gobierno. A diferencia del primero, donde el estadounidense carecía de experiencia en la administración pública, ahora su política exterior se encuentra en medio de un oleaje peligroso.
Es cierto, la guerra con Irán ha provocado que el presidente Trump le dedique menos tiempo público a México, pero eso no lo hace más sereno, por el contrario, su fracaso en Irán podría provocar que regrese su mirada hacia México en pleno periodo de revisión del T-MEC.
Roberto Velasco comentó en el Senado que llamará a excancilleres para escucharlos. Es un buen mensaje que manda Velasco. El valor de sus decisiones crecerá al escuchar a los decanos de la política exterior mexicana.
Se abre un capítulo en la Secretaría de Relaciones Exteriores que comenzará este fin de semana en Barcelona, ciudad que visitará la presidenta Sheinbaum.
Enhorabuena a Velasco. Los jóvenes diplomáticos tendrán de aliado al canciller. La empatía es importante.

