Publicado: enero 6, 2026, 5:00 am

Las revelaciones contenidas en un documento judicial divulgado en Estados Unidos pusieron nuevamente la atención sobre la frontera entre Colombia y Venezuela, y sobre el papel que habrían tenido altos funcionarios del chavismo en actividades de narcotráfico.
Por infobae.com
El indictment —acusación formal en Estados Unidos— hecho público el sábado 3 de enero de 2026, mismo día en el que el país que preside Donald Trump llevó a cabo una operación militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro, líder del régimen venezolano, señala directamente a Diosdado Cabello Rondón, ministro del Interior, Justicia y Paz de Venezuela, conocido como el “número dos” de Hugo Chávez, por una serie de viajes a zonas limítrofes donde sostuvo contactos con estructuras del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para asegurar el tránsito de cocaína de Colombia hacia su territorio.
De acuerdo con la acusación formal presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, estos desplazamientos tuvieron como destino áreas estratégicas de la frontera colombo-venezolana, caracterizadas por la presencia histórica de grupos armados y por la existencia de rutas usadas para el tráfico de drogas.

El señalamiento surgió en un escenario político marcado por la crisis interna en Venezuela tras los hechos del 3 de enero; a partir de ese momento, las autoridades judiciales de Estados Unidos hicieron públicos varios expedientes que involucran a figuras centrales del poder chavista, entre ellas Cabello, al que el indictment ubica como actor clave dentro de una red de narcotráfico de alcance regional.
La investigación resalta que la situación tiene impacto directo en Colombia debido a los más de 2.200 kilómetros de frontera compartida entre ambos países. En ese extenso territorio, la Fiscalía norteamericana sitúa los viajes del considerado “número dos” del chavismo, en zonas descritas como corredores estratégicos donde el ELN mantuvo control territorial y operó pistas aéreas clandestinas usadas para el envío de droga.
De acuerdo con la acusación, se plantea que Cabello verificó de forma directa el funcionamiento de estas rutas y la coordinación con la guerrilla en sectores fronterizos de difícil acceso.
El documento señala viajes regulares a pistas clandestinas
Uno de los fragmentos más relevantes del indictment expone: “Cabello Rondón viajaba regularmente a pistas aéreas clandestinas controladas por el ELN cerca de la frontera entre Colombia y Venezuela para garantizar el paso seguro continuo de la cocaína por territorio venezolano”.
“Desde estas pistas aéreas, la cocaína era despachada fuera de Venezuela, tanto en vuelos aprobados por funcionarios militares venezolanos como en vuelos clandestinos diseñados para evitar la detección por las fuerzas del orden o los ejércitos de América del Sur y Central”, se lee en el documento, además, la acusación sostiene que esta combinación de vuelos permitió sostener el flujo de droga hacia destinos internacionales.
Para la justicia estadounidense, estos elementos evidencian que Cabello no actuó como un intermediario distante, sino como un funcionario —figura del régimen— que supervisó de manera personal la operatividad de las rutas y la relación con el ELN en la frontera. El indictment señala que este esquema se mantuvo durante varios años, pese a investigaciones y señalamientos previos en escenarios internacionales.
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