Publicado: mayo 15, 2026, 6:30 pm
La paciencia no está entre las virtudes de los partidos polÃticos británicos. Es lo que tiene el sistema electoral del Reino Unido, donde no hay listas como en España. Hay 650 circunscripciones y en cada una de ellas los votantes eligen a un único diputado de entre todos los que se presentan. El candidato que consigue la mayorÃa simple de los votos se lleva el escaño.
Este sistema, que hace que el partido ganador sea el que más escaños consiga, no necesariamente el que más votos haya tenido, añade presión a los parlamentarios, que tienen menos garantÃas de renovar su escaño. Es lo que está pasando en el Partido Laborista tras su debacle en los comicios locales parciales en Inglaterra y los regionales en Escocia y Gales.
El suelo se ha abierto a los pies de Keir Starmer, cuyo liderazgo ya venÃa estando en discusión por su falta de claridad y carisma. Pero también por la crisis causada con la aparición de Peter Mandelson, figura influyente en el ala derecha del laborismo, en el caso Epstein (fue destituido como embajador británico en Washington).
Streeting ya está en la pelea
De momento, ya hay un opositor oficial al liderazgo de Starmer. Tras varios dÃas de especulaciones, Wes Streeting renunció como ministro de Sanidad para poder desafiar al actual primer ministro. Pide convocar ya una elección interna para reemplazar al todavÃa primer ministro.
Streeting cuenta con el apoyo del ala más centrista y derechista dentro del Partido Laborista. Pero la mayorÃa del partido está más a la izquierda. Su hombre es Andy Burnham, el alcalde de Mánchester, al que llaman el «rey del norte».
Burnham ya dijo antes de la presente ocasión que estarÃa dispuesto a derrocar al actual lÃder laborista. En la reunión del partido del año pasado, pidió un «debate sobre nuestra dirección», y en noviembre, se negó a descartar una candidatura de liderazgo.
Burnham necesita ser diputado
Pero Burnham no es diputado. Esa suerte tiene Starmer. Porque según las reglas del partido, para ser votado como alternativa al primer ministro necesita conseguir un escaño parlamentario. Por ello, estos últimos dÃas se venÃa hablando de renuncias.
Tras mencionarse los casos de Clive Lewis, diputado por Norwich South, Paula Barker, diputada por Liverpool, o Marie Rimmer, diputada por St Helens South y Whiston, finalmente ha sido Josh Simons. Este diputado por Makerfield, región de Mánchester, es quien ha renunciado al escaño.
Dice Simons que ha sido la decisión más difÃcil de su vida, pero que lo ha hecho «para que Andy Burnham pueda regresar a su hogar». Se refiere a que el alcalde de Mánchester fue diputado en el parlamento de Westminster entre 2001 y 2017. Con su renuncia ha abierto la puerta a que Burnham le dispute el liderazgo laborista a Starmer. Pero queda mucho.
Ahora, Burnham debe abandonar la alcaldÃa de Manchester y ganar el escaño por Makerfield en unas elecciones parciales al parlamento de Westminster, cosa que no será exactamente mañana. El exministro Streeting ya ha dicho que apoya a Burnham para Makerfield porque tiene «la mejor oportunidad de ganar».
Al alcalde de Mánchester le queda lo más difÃcil: ganarse al Comité Ejecutivo Nacional (NEC). Este órgano es el responsable de elegir a los candidatos del Partido Laborista. El NEC es el que decide si Burnham es el candidato del partido a ese escaño pendiente. De momento, el todavÃa alcalde ha pedido la autorización del comité.
Starmer ya paró antes a Burnham
Aquà el actual lÃder del partido puede hacer tapón. Ya lo hizo el pasado enero, cuando el NEC bloqueó a Burnham para ocupar el escaño de Gorton y Denton (habÃa quedado vacante). Un grupo de diez miembros, incluido Starmer, votaron para negarle a Burnham el permiso para presentarse a las elecciones parciales del Gran Mánchester.
¿Puede Starmer volver a hacer lo mismo? ¿Cómo justificar otro ‘no’ a Burnham, el polÃtico laborista más popular del paÃs? DifÃcil. Y más cuando la posición del primer ministro es ahora de aún mayor debilidad que en enero. Recordemos: más de ochenta diputados laboristas han pedido su dimisión o un calendario especÃfico para una transición en el poder.
Los menos radicales del laborismo le han pedido a Starmer que establezca un calendario para su renuncia y de ese modo permitir que se encuentre a su sucesor. Esta opción pospondrÃa su partida durante unos meses. Se dice que Ed Miliband, exlÃder laborista, ya se lo ha sugerido al todavÃa jefe del Gobierno. Ese tiempo le servirÃa al partido para organizar bien la llegada de Burnham.
Si Burnham deja Manchester, recibe el visto bueno del NEC y gana en las urnas, serÃa diputado. Entonces, le tocarÃa lo que parece más sencillo para él. SerÃa conseguir el apoyo de 81 diputados, que equivalen a la quinta parte del total del grupo parlamentario laborista (es lo que va a intentar Streeting, con pocas posibilidades).
¿Una oportunidad para Angela Rayner?
Pero incluso cerrando a Burnham todas las vÃas, no tendrÃa Starmer garantÃas de continuar. Si el alcalde de Mánchester no vuelve a ser parlamentario, es posible que quienes forman parte del ala izquierda del Labour empiecen a buscar otro candidato que actualmente sà sea diputado. En ese escenario es donde se apunta el nombre de Angela Rayner.
Fue la mano derecha de Starmer antes de renunciar el año pasado como viceprimera ministra por un caso de impuestos poco o mal pagados. Rayner acaba de ser exonerada por Hacienda de mala conducta en ese asunto, de modo que se abre la puerta a su regreso a la polÃtica activa. Formalmente no ha anunciado su voluntad de ser candidata a liderar a los laboristas.
