Publicado: junio 10, 2026, 5:30 pm
Calles enteras en llamas bajo el argumento de «liberar» Irlanda del Norte, pero no por motivos históricos…, un intento de decapitación. Belfast ha sido el epicentro de una ola de violencia desencadenada tras un acto también violento. Y es que, a pesar de los intentos por parte de las autoridades de calmar las aguas, la indignación se ha colado entre los ciudadanos de la capital norirlandesa.
¿El detonante? Un refugiado sudanés de 30 años que, en calidad de solicitante de asilo, atacó gravemente a un ciudadano británico. La víctima se encuentra en estado crítico, con heridas en sus ojos y el cuello, pues para muchos se trataba de un intento de decapitación. Aún se desconoce la motivación del atacante, pero sí que se ha confirmado su arresto e imputación por parte de las autoridades. El acto quedó registrado en video y no tardó en circular por redes.
La violencia contra los inmigrantes
Una vez el video del atentado se compartió en redes, políticos y grupos religiosos hicieron el intento (fallido) de evitar el caos, pero ya era demasiado tarde. La ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, reveló la existencia de «grupos de hombres enmascarados forzando con el fuego la salida de sus hogares de familias enteras», todo tras la convocatoria de grupos antiinmigración.
La violencia escaló contra el mobiliario urbano (vehículos, autobuses, cabinas telefónicas), hasta llegar a viviendas y locales donde presuntamente habitan personas racializadas, y vehículos oficiales, como la policía o los servicios de emergencia. Además, las consignas xenófobas como «que se joda el Islam» y los bloqueos en carreteras importantes tampoco se hicieron esperar. Según la BBC, los bomberos informaron haber atendido 62 incidentes en la noche, entre ellos el motín contra una barbería administrada por ciudadanos turcos.
Fuera de Belfast, también se registraron disturbios en ciudades como Newtownabbey y Portadown. De hecho, esta no es la primera vez que un sector del país se moviliza violentamente contra la inmigración. Por tanto, las autoridades temen que la indignación derive en represalias basadas en el perfilamiento de comunidades extranjeras.
¿Qué papel ha jugado la ultraderecha en la ola de violencia?
Las autoridades británicas, incluido el primer ministro Keir Starmer, han atribuido el caos al discurso de odio de la derecha extrema. «No hay justificación para la violencia y el desorden que hemos visto. Ni la hay para aquellos que animan a esa violencia, tanto online como de otro modo», escribió el líder en X. Medios británicos como The Guardian señalan a Tommy Robinson, un activista político, de difundir mensajes incitando a la movilización antiinmigración.
Por su parte, Nigel Farage, cabeza al mando de la formación política Reform UK, o Rupert Lowe, de Restore Britain, dos partidos que promulgan un discurso xenófobo, han aprovechado el ataque del sudanés para culpar a las leyes migratorias del Reino Unido. Finalmente, el magnate Elon Musk también ha hecho por incitar las protestas compartiendo en su perfil de X los puntos que la ultraderecha había elegido para concentrarse.
Otros episodios de violencia en Irlanda del Norte
Los norirlandeses no son ajenos a la violencia. Durante años, el protagonismo lo acapararon los troubles, enfrentamientos entre católicos, protestantes y paramilitares. El conflicto finalizó tras la firma del Acuerdo de Viernes Santo, el 10 de abril de 1998, pero dejó un centenar de muertos. Irlanda del Norte vivió la relativa calma hasta el Brexit y el Protocolo de Irlanda, una medida que una parte de la población consideraba que aislaba aún más a la región.
Ahora el caos público está ligado a la inmigración. Según recoge El País, incidentes como la presunta violación de una menor por dos adolescentes de origen rumano en Ballymena, que luego fueron absueltos, provocaron un estallido de violencia con decenas de detenidos y de policías heridos.
