Publicado: abril 17, 2026, 9:34 pm
Ha transcurrido una semana desde la contundente derrota electoral de Víctor Orbán en Hungría y todavía hay quien se empeña en explicarla recurriendo a los manuales habituales: el desgaste tras dieciséis años de gobierno ininterrumpido, la erosión de cualquier liderazgo personalista, la fatiga de un electorado que termina hastiándose incluso de aquellos dirigentes a los que un día encumbró. Y aunque algo (no mucho) de verdad hay en todo ello, semejante explicación resulta insuficiente para comprender lo sucedido el pasado domingo: no olvidemos que hace apenas cuatro años Orbán todavía cosechaba más del 50% de los votos y retenía los 135 diputados que le garantizaban dos tercios de la Cámara, esto es, la supermayoría necesaria para reformar la Constitución. El… Ver Más
