Publicado: junio 29, 2026, 8:00 pm

El miércoles 24 de junio, a las 18:04 hora de Caracas, Venezuela registró el primer sacudón: un sismo de magnitud 7,2 con epicentro cerca de San Felipe, en el estado de Yaracuy, a unos 20 kilómetros de profundidad. Apenas 39 segundos después, la tierra volvió a moverse con un terremoto de magnitud 7,5, más superficial, a solo 10 kilómetros bajo la superficie. Cuando el polvo comenzó a asentarse, el país caribeño enfrentaba su peor catástrofe sísmica en más de dos siglos: más de 1.700 muertos y 5.034 heridos, un balance que las autoridades admiten que seguirá empeorando.
Víctor Ramos, investigador emérito del CONICET y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires, es uno de los geólogos más reconocidos de América Latina. Fue el primer sudamericano en ser miembro honorario de la Sociedad Geológica Americana y en 2023 recibió el Premio Leopold von Buch de la Sociedad Geológica Alemana, el máximo galardón de esa institución. En conversación con Infobae, analizó qué ocurrió debajo de la superficie venezolana.
Lo primero que llama la atención es la rareza del fenómeno. “No es frecuente, pero hay casos conocidos donde esto ocurrió”, dice Ramos. “El primer sismo activó niveles más superficiales y produjo el sismo de 7,5, que liberó tres veces más energía que el anterior”. En geología, este tipo de evento se conoce como doblete sísmico: dos terremotos de gran magnitud en el mismo sistema de fallas con un intervalo brevísimo. El caso más parecido fue el de Pakistán en 1997, con dos sismos de magnitud 7,0 y 6,8 separados por 19 segundos.
La profundidad importa. El segundo sismo, el más poderoso, ocurrió a solo 10 kilómetros bajo la superficie. Los terremotos superficiales son especialmente destructivos porque la energía no tiene distancia suficiente para disiparse antes de golpear el suelo habitable. Eso explica, en parte, por qué más de 100 edificios colapsaron solo en el estado de La Guaira, la región costera al norte de Caracas y la más castigada por la tragedia.
Para entender por qué Venezuela tiembla, hay que mirar el mapa tectónico. “Venezuela no está en el cinturón de fuego del Pacífico”, explica Ramos. “Sin embargo, el movimiento de la placa Sudamericana hacia el norte y la placa del Caribe hacia el este genera una intensa fracturación dominada por fallas activas. El desplazamiento intermitente de estas fallas produce los terremotos”. El mecanismo fue de deslizamiento horizontal: dos bloques de corteza que se deslizan uno junto al otro.
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