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Por qué dejar de comprar en Shein o Temu ayuda a la autonomía estratégica de Europa

Publicado: julio 5, 2026, 2:30 pm

No es raro tener gente alrededor que compra una camiseta en Temu, artículos de decoración en Shein o incluso perfumes u otros productos para el día a día. La realidad es que Bruselas quiere poner coto a este tipo de dinámicas y la conclusión puede ser que dejar de recurrir a estas páginas puede ser un paso adelante para la autonomía estratégica de la UE. De hecho, ya hay un arancel en vigor -desde este 1 de julio- que busca, entre otras cosas, eso: dejar de abrir el mercado tanto como hasta ahora a China. La ya conocida como tasa Shein sirve a la Unión para marcar territorio frente al gigante asiático.

La explicación es sencilla: este arancel se impondrá una vez por cada categoría de producto. Es decir, si alguien adquiere una camisa por 20 euros, se sumará un arancel de tres, el mismo que si se comprasen dos camisas, pero si compra la camisa y un perfume, el arancel será de 6, porque pertenecen a diferente categoría de producto y así sucesivamente.

El mensaje de la Comisión al respecto fue rotundo: «Treinta millones de europeos trabajan en el comercio minorista; es nuestro mayor empleador del sector privado. Y el aumento de las importaciones en línea de bajo valor ha puesto a nuestros minoristas en una desventaja injusta. Demasiados de estos productos tampoco cumplen con las normas de seguridad de la UE, poniendo en riesgo a los consumidores. El cambio de hoy se trata de restaurar la equidad para las empresas europeas y proteger mejor a nuestros consumidores», defendió en redes sociales la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen.

Pero ¿qué supone este arancel? Juan Vázquez, profesor en la Universidad Camilo José Cela y doctorado en Economía, explica a 20minutos que este arancel no hay que analizarlo de manera aislada: «Estamos más en una época de globalización armada, del que el comercio se utiliza como arma y cada país se adapta un poco a este contexto en función más de su perspectiva, de sus valores, de su enfoque». Pero reconoce que tampoco la estrategia es nueva. «La Unión Europea, con respecto a China, ya empezó este tipo de política defensiva hace un par de años, con los aranceles a productos chinos de alto valor añadido, como por ejemplo los coches eléctricos. Es decir, era otro tipo de sector, otro tipo de producto, era otro tipo de industria y ahí el problema estaba sobre todo enfocado a que la industria china desplazaba a la europea».

En general, también es una respuesta a la política que Pekín viene implantando desde hace un tiempo, con varios pasos. «El primero fue inundar el mundo de productos de bajo valor añadido y el segundo de productos de alto valor añadido. Esos nuevos productos, como los coches eléctricos, desplazan el corazón de la industria europea clásica, como el automóvil y achacaban el problema a que China tiene un problema de sobreproducción, sobrecapacidad y subconsumo», recuerda Vázquez. «China no puede absorber todo lo que produce y, por lo tanto, sus empresas necesitan mirar al exterior. Venden a precios muy bajos, con una moneda devaluada y, además, recientemente, con una tecnología mejor. Todo eso hace que la industria europea, e incluso la estadounidense, no pueda competir».

Y entonces se llega a la tasa Shein. «Todo forma parte del mismo contexto», comenta el profesor: los productos de bajo valor añadido. «Temu y Shein desarrollan una tecnología distinta a nivel de plataformas. Son capaces de aplicar el modelo del fast fashion, lanzar pequeños lotes para probar cómo funcionan, analizar los datos del consumidor y, mediante algoritmos, anticipar la demanda. Básicamente, transforman el comportamiento del consumidor en producción», expresa.

La UE no puede cambiar el modelo productivo chino, pero sí puede condicionar cómo se entra en Europa

Pero la respuesta de la Unión -y en su momento de Estados Unidos- es más estratégica porque el gigante asiático, matiza Vázquez, «usa el comercio como herramienta de presión, de defensa y de poder» frente a una regulación que esta pensada «para un mundo que ya no existe». Ahí es donde reacciona Bruselas: «Con estas medidas, no solo con el arancel, sino sobre todo con la trazabilidad y los identificadores de producto, se podrá detectar en mayor medida si esos productos cumplen los estándares europeos. Al final, el objetivo es que la Unión Europea no puede cambiar el modelo productivo chino, pero sí puede condicionar cómo se entra en Europa». La conclusión es rotunda: «Para entrar en Europa, hay que cumplir las reglas de la UE».

El comercio de plataformas como Shein, Temu y otras similares ha alcanzado una escala sin precedentes en la Unión Europea. Según los últimos datos de la Comisión Europea, en 2025 entraron en la UE cerca de 5.900 millones de envíos de bajo valor (menos de 150 euros), un 26% más que en 2024 (4.600 millones) y más de cuatro veces el volumen registrado en 2022 (1.400 millones). Estos pequeños paquetes representan ya alrededor del 98% de todos los artículos importados en la UE, aunque apenas suponen el 2,1% del valor total de las importaciones, con un valor medio inferior a 9 euros por artículo.

El auge está estrechamente vinculado al crecimiento de Shein y Temu: el Ejecutivo comunitario: señala que el 91% de los envíos de comercio electrónico de menos de 150 euros proceden de China, país desde el que operan mayoritariamente estas plataformas, y estima que ambas alcanzaron más de 75 millones de usuarios en la Unión en pocos meses de 2024. La magnitud del fenómeno ha llevado a Bruselas a endurecer los controles y a introducir nuevas tasas sobre estos envíos, alegando problemas de competencia, seguridad de los productos y sobrecarga de los servicios aduaneros.

Se puede ver el asunto desde el punto de vista comercial… pero va más allá. La tasa Shein o tasa Temu es en realidad un arancel contra China; una respuesta a una dinámica a la que la UE trata de adaptarse. La competencia comercial se ha convertido en una vía para marcar territorio, y ahí Bruselas tiene maneras de responder; la Unión no es una potencia defensiva, casi ni económica, pero sí es una potencia comercial y con este arancel lo que hace, repiten los expertos, es mandar un mensaje mucho más profundo que los 3 euros que cueste de más comprar una camiseta.

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