Pablo se va de excursión - Venezuela
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Pablo se va de excursión

Publicado: marzo 24, 2026, 7:30 am

Toda persona tiene derecho a hacer las excursiones que considere, así que no seré yo quien critique que Pablo Iglesias y su grupo de entusiastas de la revolución cubana quieran acercarse a la isla caribeña a solidarizarse con los que han heredado el poder allí de la mano de los hermanos Castro. La libertad de pensamiento y de movimiento es sagrada. Y si ellos han cogido sus mochilas y se han ido allí a hacer turismo revolucionario, poco más podemos decir. Bueno, sí, que sería conveniente que, aparte de solidarizarse con los líderes del régimen, lo hicieran también con los diez millones de habitantes de la isla que sufren la miseria de un país que se cae y soportan las detenciones, las violaciones de los derechos humanos y las persecuciones de los esbirros del castrismo, una dictadura que lleva reprimiendo la isla durante 67 años.

Ni el dueño de la taberna Garibaldi ni sus correligionarios han aprovechado su excursión para decir palabra alguna de la represión ni para solidarizarse con los presos políticos que pagan en las cárceles su osadía de protestar por tanta miseria y reclamar algo tan insoportablemente fascista como una democracia más o menos homologada.

Al revés: han hecho lo contrario y se han comportado como turistas embelesados con el parque de atracciones de la revolución, ocupando las pocas habitaciones con suministro de luz que quedan en La Habana y maldiciendo al imperialismo antes de volverse a sus países de origen a disfrutar de maldades capitalistas tan cotidianas como la electricidad, internet o esa libertad de expresión que tanto odian los castristas.

Como es natural, un número nada despreciable de cubanos le ha reprochado al líder de esta izquierda que hace revoluciones desde el sofá que se vaya a hacer una excursión a Cuba mientras la isla se cae en pedazos y que se dedique a darle abrazos a un tirano como Díaz Canel, que sigue mandando a sus policías a detener al que osa disentir de la propaganda castrista.

Pero qué más da lo que digan estos vendidos al mal que se ponen tiquismiquis por ir a la cárcel cuando uno puede apoyar a la dictadura escuchando canciones de Silvio mientras se toma un refresquito picarón mirando al Malecón. Ah, qué bien sienta un ratito de revolución antes de volver a la insoportable democracia liberal en la que a uno le ha tocado vivir. ¿A que sí, señor Iglesias?

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