Ospina: «Yo jamás me atrevería a hacer el escorpión de Higuita» - Venezuela
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Ospina: «Yo jamás me atrevería a hacer el escorpión de Higuita»

Publicado: junio 16, 2026, 6:30 pm

Ni Valderrama ni Higuita ni, tampoco, Asprilla… el colombiano con más partidos internacionales (130) es David Ospina (Itagüí, 38 años). El portero y capitán de la selección cafetera habla de su país, de su extensa carrera y de las opciones de su selección, una de las grandes tapadas de este Mundial. -¿Cómo es Itagüí? -Es una ciudad limítrofe con Medellín, al sur, pero no forma parte de la capital. Yo nací en Medellín, pero mi infancia hasta los 14 años fue en Itagüí. Conservo a mis amigos del barrio, con los que jugaba a todas horas al fútbol, y decenas de recuerdos con mis padres. Familia humilde que se sobrepuso siempre a cualquier dificultad, incluso cuando mi padre, empleado de un banco, se quedó sin trabajo. Pero nunca nos faltó de nada. En todos los momentos difíciles estuvimos juntos. -¿Era buen niño? -Sí, eso recuerdo y eso me dicen siempre mis padres. Yo tengo una hermana cuatro años menor que yo, y quizás eso hizo que fuera un chico responsable. Donde vivíamos hubo amistades que tomaron caminos que no eran los adecuados, pero yo nunca me salí del camino correcto. -Usted es padre de dos adolescentes, de 16 y 11 años. ¿Cómo gestiona este asunto? -En mi opinión, esa es la parte más difícil de ser padre. Tú puedes tener un control en casa, pero cuando salen fuera, ellos son los que tienen que tomar las decisiones. Y el tema de la aceptación condiciona muchas de estas decisiones. A veces, los adolescentes toman decisiones para ser aceptados en un grupo, aunque esa aceptación se haga en circunstancias que no deberían darse. Ahí es cuando tienes que tener el valor y la madurez necesarios para tomar la decisión correcta. Yo las tomé por los valores que recibí en mi casa y eso intento transmitir a mis hijos. -Complicado el cambio generacional. -Mire, nuestros padres y abuelos eran generaciones más fuertes y más estrictas; nosotros éramos felices saliendo a la calle a jugar al fútbol o al escondite, y apenas teníamos información de casi nada. Hoy, los niños, a edades muy tempranas, acceden a información impropia de la etapa de vida en la que se encuentran. Todo esto lo ha provocado la llegada de la tecnología, del móvil y de las redes sociales. Yo no educo a mis hijos escondiéndolos de la realidad de hoy y del mundo en el que vivimos, pero en mi casa no se negocian el amor, el respeto, la educación y el esfuerzo. -Hábleme de Colombia. Un país muy señalado en el mundo por el tema del narcotráfico. ¿Duele esa etiqueta? -Yo amo a mi país, un lugar maravilloso para vivir y para visitar. Ese es el punto de partida, como colombiano orgulloso que soy. Mire, a los 19 años me fui a Francia, a jugar en el Niza. Fue la primera vez que salía de Colombia y, digamos, que sentí ese prejuicio. En esa época, cuando decías que eras colombiano, antes que de cualquier otro tema te hablaban de narcotráfico, de cocaína, de Pablo Escobar… Afortunadamente, en estas dos décadas he visto una evolución positiva de esta visión de Colombia. Y a eso han ayudado mucho el fútbol y la música colombiana. Ahora, cuando se habla de Colombia, se habla de Falcao, de Luis Díaz o de James, pero también de J Balvin o de Karol G. Colombia es un país espectacular que, como todos los países, tiene sus problemas, pero Colombia no es el país que algunos quieren pintar. Y claro que duele que intenten etiquetarnos como el país del narcotráfico. -A usted la generación de Valderrama, Asprilla e Higuita le pilló de muy niño… -Sí, yo era muy pequeño cuando ellos dieron forma a esa gran Colombia de los noventa… pero Higuita fue una inspiración. Es un portero histórico, que tuvo una gran personalidad y que provocó que muchos niños colombianos quisieran ser porteros. Nos abrió el camino. -Qué parada aquella de «el escorpión», ¿usted la haría? -(Risas) ¡Qué dice! Yo nunca me atrevería a hacer un «escorpión», y menos en un Mundial. Él fue muy valiente, porque técnicamente esa parada es antinatural y, si fallas, te marca para toda la vida, pero Higuita era especial. Fue de los primeros porteros que se atrevieron a jugar con los pies y a ejecutar acciones complicadas de explicar para un portero de hace cuarenta años. -¿Por qué decidió ser portero? -Pues hay que tener un tornillo suelto para ser portero, la verdad. Es la posición más especial del fútbol. Una posición solitaria en la que sufrimos sin nadie a nuestro lado y en la que tenemos la mirada de todos los compañeros cuando encajamos un gol. Yo, hasta los 9 años, fui delantero, pero un día faltó el portero, levanté la mano y ahí me quedé para siempre. Hacía buenos goles, pero no me ha ido mal de portero. -Podía haber sido como Falcao… -(Risas) Bueno, creo que tomé una buena decisión. Siendo portero me he convertido en adulto, padre, marido y he sumado veinte años de carrera en buenos clubes de Europa y Sudamérica, y en la selección. Y, además, ser portero me ha dado mucha fuerza mental. -¿Por qué cree que los delanteros ganan mucho más dinero que los porteros? ¿Qué base científica sostiene este patrón? -No tengo una respuesta que vaya a convencer a nadie, pero la realidad es que un gol vale lo mismo que una parada que evita un gol. Y eso que cada vez nos lo ponen más difícil. Solo falta que nos hagan la portería más alta y más ancha. -Es cierto que muchas reglas que se han cambiado en estos últimos 20 o 25 años han complicado su trabajo. -El tema de la raya en los lanzamientos de penaltis, los segundos que nos cuentan cuando tenemos el balón en la mano, no poder cogerla cuando un compañero te la pasa con el pie… -Claro, por eso tienen que jugar muy bien con los pies. -Para mí, un portero lo primero que tiene que hacer es parar, evitar goles. Luego es verdad que hoy somos más proactivos en la dinámica colectiva del juego del equipo y eso nos hace mejores, pero, sobre todo, tenemos que parar. – A punto de cumplir 39. ¿Qué es lo que más le duele cuando se levanta? -La pregunta no es lo que más me duele, es qué no me duele (risas). -Lo que seguro no duele es ser el futbolista que más veces ha vestido la camiseta de Colombia. -Sin duda. Un orgullo. El niño de 9 años que empezó a jugar en Atlético Nacional hubiera firmado con sangre esos 130 partidos que sumo con la bandera de mi país en el pecho. Este va a ser mi tercer Mundial y lo vivo como si fuera el primero. -¿Para qué está Colombia en este Mundial? -Las aspiraciones son grandes. Tenemos una mezcla muy buena de jóvenes y de jugadores experimentados, y el profesor Néstor Lorenzo es un gran técnico. Venimos de un subcampeonato en la Copa América de 2024, que estuvimos muy cerca de ganar, y estoy convencido de que podemos pelear de tú a tú con las grandes favoritas. -¿Qué final firma? -Colombia-España.

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