Publicado: junio 13, 2026, 8:30 pm
No corren buenos tiempos para OpenAI. En cuestión de meses, la empresa que puso internet patas arriba con ChatGPT ha sido superada en valoración por Anthropic, ha sufrido daños reputacionales durante el juicio que enfrentó a su ejecutiva con Elon Musk y ha ido acumulando demandas que vinculan su tecnología con suicidios y tiroteos con víctimas mortales . Ahora, la compañía está trabajando para remontar el vuelo y ganarse la confianza del mayor número posible de inversores antes de su salida a bolsa, que debería concretarse en los próximos meses. ¿El plan? Someter a ChatGPT a su mayor actualización en los tres años y medio que tiene de vida; y ya, de paso, cumplir con uno de los mayores anhelos de Silicon Valley: la creación de su propia ‘ súper app ‘, una suerte de navaja suiza en forma de aplicación desde la que el usuario -teóricamente- podrá hacer casi cualquier cosa. De acuerdo con ‘ Financial Times ‘, medio que adelantaba la noticia esta semana, la nueva aplicación de OpenAI combinará las herramientas de programación con esos agentes de IA que igual te reservan mesa en un restaurante que te organizan el calendario. «Lo que parece que quieren conseguir es algo parecido a lo que tienen en China con WeChat, en la que puedas buscar información, comprar o hacer absolutamente todas tus gestiones», explica a ABC Luis Martín, director de soluciones de IA de Llorente y Cuenca. «La diferencia es que quieren hacerlo introduciendo todo el entorno agéntico dentro. No solo se trataría de una aplicación en la que puedas hacer de todo, sino una aplicación que puede hacerlo por ti y en la que tú puedas delegar», prosigue. En las oficinas de OpenAI consideran que la incorporación de estas funciones puede hacer que su tecnología resulte más atractiva, sobre todo para las empresas, donde sigue rezagada respecto a Anthropic. El pasado abril, la firma liderada por Dario Amodei logró superar a OpenAI en ingresos gracias a su apuesta por desarrollar herramientas de inteligencia artificial para clientes corporativos. No en vano, cerca del 85% de su facturación procede de la venta de su tecnología a empresas. Una apuesta que está siendo bien recibida por los inversores. La semana pasada la tecnológica elevó su valoración total hasta los 965.000 millones de dólares, lo que la convirtió en la empresa de IA más valiosa del mundo superando, precisamente, a OpenAI, que se encuentra en una situación completamente diferente en términos de negocio. Sus ingresos dependen principalmente de las suscripciones de pago de ChatGPT, pero la inmensa mayoría de los usuarios utiliza la versión gratuita del servicio. «Por eso quieren apostar por las herramientas de programación, que es un terreno donde Anthropic destaca mucho. Por ese lado quieren copiar a Anthropic, y por el de los agentes a empresas como Booking o Amazon, que son algunos de los reyes del comercio electrónico. Estamos entrando en la era de los agentes», explica Joe Haslam, director ejecutivo del Programa Scaleup para Empresarios del IE Business School. Haslam destaca que se ha comenzado a demostrar que la función estrella de ChatGPT, que es la generación de contenido escrito, «no tiene tanto valor» porque no es suficiente para tentar a las empresas. Una conclusión a la que OpenAI parece haber llegado también. «El chat ha muerto», aseguró un empleado de la compañía al ‘Financial Times’. Recientemente, la startup consiguió alcanzar los 1.000 millones de usuarios en su aplicación. Aunque la inmensa mayoría -en torno al 95%- la utilizan de forma gratuita -y por tanto generan más gastos que ingresos- el contar con una masa tan grande de internautas puede beneficiar los planes de la compañía, según Luis Martín. «Conseguir esa masa crítica de usuarios es muy interesante desde el punto de vista de la dependencia que estás creando de tu producto y de la posibilidad de que parte de esos usuarios pasen a contratar alguno de tus servicios», dice el directivo de Llorente y Cuenca. «Ahora habrá que ver cómo va a ser la traslación de ese modelo de uso centrado en el usuario al nuevo, que estará más centrado en el cliente corporativo», prosigue. Se espera que esa nueva versión de ChatGPT esté disponible en las próximas semanas. Según ha compartido la empresa, el plan pasa por conseguir convencer al usuario de utilizar más las herramientas de creación de código, generación de imágenes y aquellas que han sido desarrolladas por terceros, como es el caso de Canva, Figma, Booking o Spotify, que llevan ya tiempo disponibles para su uso dentro de la aplicación y de la versión de escritorio. Para lograrlo, la startup realizará un gran rediseño de su chatbot, que irá sumando nuevas indicaciones y funciones. Con el paso del tiempo, la idea de OpenAI es contar con una única herramienta que, por sí misma, será capaz de cumplir con todas las necesidades del usuario. En algunos casos, incluso sin necesidad de que este le dé órdenes directas. Luis Martín destaca la posibilidad de que la nueva versión de ChatGPT termine provocando una oleada de cambios en los chatbots de las empresas de la competencia: «Obviamente Google no se va a quedar con las manos cruzadas si ven que a OpenAI el cambio le funciona. Es bastante probable que veamos un choque de trenes interesante por ahí. Y lo mismo podría pasar con X. Ya se sabe que Elon Musk lleva tiempo queriendo convertir la red social en una ‘súper app’, por eso incluyó funciones como su chatbot de IA, Grok». Lo que está por ver es si OpenAI conseguirá liderar esa transición o si, como viene ocurriendo en los últimos meses, será Anthropic quien siga marcando el camino.
