Publicado: julio 7, 2026, 8:00 pm

A medida que los esfuerzos empiezan a pasar del rescate a la recuperación después de los terremotos en Venezuela, se ha abierto una grieta en la sociedad del país: la gente está alzando la voz contra su gobierno represivo con una fuerza y una franqueza que no se veían desde hacía años.
Por Julie Turkewitz | The New York Times
Por toda La Guaira, el estado del norte más afectado por los dos sismos, ciudadanos afligidos han increpado a gritos a policías y a elementos de la Guardia Nacional, acusándolos de quedarse de brazos cruzados mientras civiles y trabajadores humanitarios internacionales buscan a los sobrevivientes y, ahora, a los fallecidos.
En las entrevistas, los venezolanos critican abiertamente al partido gobernante y a su líder, Delcy Rodríguez, algo que habría sido impensable hace tan solo un año.
También están dirigiendo su enojo hacia el gobierno de Donald Trump, que se ha pasado los últimos meses facilitando acuerdos económicos entre empresas estadounidenses y Venezuela, y ha respaldado la gestión del desastre por parte del gobierno.

Al interior de Venezuela, el miedo a la cárcel, la tortura y el exilio forzado, que antes eran motivos de peso para guardar silencio, han pasado a un segundo plano a medida que crecen los sentimientos de frustración e impotencia.
“¿Cómo voy a tener miedo?”, dijo José Silva, de 47 años, que el viernes descansaba en una acera no muy lejos de un gigantesco complejo de viviendas sociales ahora reducido a escombros. En él vivían unas 700 familias.
Silva tenía la ropa empapada de sudor; era de noche, y solo llevaba una parte de su décima jornada sacando a sobrevivientes y cuerpos de debajo de los bloques de hormigón. Arremetió contra el gobierno: la policía solo rescataba a los suyos, dijo, y el gobierno solo había enviado herramientas “de segunda”.
Lea más en The New York Times
