Publicado: octubre 21, 2026, 7:00 am
Sabemos que descansar es importante, pero no siempre lo hacemos cuando lo necesitamos ya que con frecuencia esperamos a terminar todas nuestras obligaciones o, directamente, a sentir que ya no podemos más y es entonces cuando nos permitimos parar. ¡Y los expertos dicen por activa y por pasiva que hay que saber descansar a tiempo!
Un estudio internacional realizado entre 7.666 personas de distintos mercados muestra precisamente esta contradicción: aunque casi 9 de cada 10 encuestados aseguran que hacen espacio al bienestar en su agenda, el 76% reconoce que a veces o a menudo espera a sentirse saturado antes de reservar tiempo para sí mismo. Los resultados, obtenidos en ciudades como Barcelona, Londres y Nueva York, apuntan así a una tendencia que va más allá de un lugar concreto: convertir el descanso en una respuesta al agotamiento en lugar de integrarlo de forma natural en la rutina.
Cuando estar ocupado parece algo positivo
Parte del problema puede estar en la relación que mantenemos con la productividad. El estudio señala que 8 de cada 10 participantes consideran que estar ocupado se interpreta como una señal de éxito. Frente a esa idea, parar puede resultar difícil, especialmente cuando sentimos que todavía tenemos cosas pendientes.
La consecuencia es que incluso cuando conseguimos reservar un momento para nosotros mismos puede aparecer la culpa: casi 6 de cada 10 encuestados aseguran sentir algún grado de culpabilidad cuando descansan sin una finalidad productiva. Además, uno de cada cuatro afirma haber cancelado durante el último mes algún momento destinado al autocuidado por estar demasiado ocupado.
Así, el descanso acaba quedando relegado a los momentos en los que ya no queda otra opción. «Hemos convertido el descanso en algo que parece que tenemos que merecer: primero terminamos todo, cumplimos con todo y después, si queda tiempo, paramos, pero el problema es que así el descanso llega cuando ya estamos saturados. Descansar no debería ser una recompensa por haberlo hecho todo, sino una parte natural de cómo nos cuidamos«, explica Núria Roure, psicóloga experta en sueño y descanso.
El descanso no debería llegar cuando ya no podemos más
Esta forma de entender el descanso puede hacer que prestemos atención a nuestras necesidades demasiado tarde. En lugar de esperar a que aparezca el cansancio extremo, la idea es incorporar pequeñas pausas y momentos de desconexión antes de alcanzar ese punto.
