Publicado: septiembre 20, 2026, 12:31 pm
En el espionaje ya todo vale. No es una forma de hablar; las maneras y las vías para ‘atrapar’ secretos de estado son muchas, sofisticadas y novedosas, como explican fuentes diplomáticas a 20minutos. Por ejemplo, el caso del militar español de la OTAN y un informe del servicio diplomático de la UE avisan de los peligros ‘geopolíticos’ de las aplicaciones de citas; en el documento, elaborado el pasado mes de mayo por el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), se hace un análisis pormenorizado, y con ejemplos, de cómo las aplicaciones «para ligar» son también un riesgo.
Ese tema ha vuelto a primera línea tras una exclusiva de The Telegraph. Un alto oficial de la Armada española destinado en una base de la OTAN en Reino Unido fue apartado de sus funciones después de que su relación con una mujer a la que conoció en Tinder despertara sospechas de espionaje ruso. Al militar le fue suspendida la acreditación de seguridad, fue vetado en el cuartel general de Northwood y terminó regresando a España en el verano de 2025.
La mujer es Janina White, de 49 años, con doble nacionalidad británica y polaca y nacida en la antigua Unión Soviética. Ella niega cualquier vínculo con el Kremlin y sostiene que ha sido discriminada por su origen ruso. Nunca fue detenida y ninguna investigación ha demostrado que sea una agente extranjera, pero ella sí reconoció que en una visita a San Petersburgo se reunió, sin saberlo, con un oficial de los servicios de inteligencia de Putin, que le preguntó directamente por su relación. «Él nunca hablaba de trabajo en casa, teníamos esa regla», se limitó a decirle White, tal como recoge la exclusiva del diario británico.
No es un caso que sorprenda a quienes siguen de cerca el tema, reconocen las fuentes consultadas, que además ponen el foco en Moscú. «Son los mejores en los suyo», añaden. Y lo suyo es el espionaje… incluso cuando parece que la cosa solo va de conocer a tu media naranja. Según el informe del SEAE, plataformas como Tinder y sus equivalentes locales pasaron a utilizarse para reclutar activos de inteligencia, recopilar información estratégica y difundir propaganda. Lo que antes era una preocupación marginal para los analistas de inteligencia se convirtió en un canal documentado de actividades maliciosas contra personal militar y civil.
Plataformas como Tinder y sus equivalentes locales pasaron a utilizarse para reclutar activos de inteligencia, recopilar datos estratégicos y difundir propaganda
Una de las claves de esta vía, explica el documento, es que se llega muy fácil al objetivo: permite conocer datos porque la gente «baja la guardia» y además hay un componente localizador. El espía encuentra blancos fáciles en su radio de acción, sin grandes despliegues ni viajes exigentes a diferentes lugares de Europa o del mundo. La invasión rusa de Ucrania abrió la veda. Y es que en su momento el Ministerio de Defensa de Ucrania y el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) publicaron directrices oficiales detallando los patrones rusos de reclutamiento. Dichos patrones incluyen cuentas femeninas falsas o suplantadores de autoridades que recopilan datos para chantajear, obtener información o asignar tareas de sabotaje.
Esos procedimientos también se han visto en países como Alemania o Polonia, pero Kiev lo ha usado en su favor durante el conflicto; tanto que durante algunas incursiones en zonas del frente los altos mandos militares rusos pidieron a sus soldados que no usaran ese tipo de aplicaciones.
Durante algunas incursiones en zonas del frente de la guerra en Ucrania, los mandos militares rusos pidieron a sus soldados que no usaran ese tipo de aplicaciones
Las fuentes piden, visto lo visto, dejar de entender las aplicaciones de citas como solamente eso; son un arma más de guerra, añaden. Desde fuera, comentan, se ven estas plataformas como una manera de conectar con alguien, en el sentido amplio de la palabra. Y ahí los servicios secretos no hacen trampa: quieren conexiones, y se aprovechan del algoritmo para ello porque pueden «elegir» a quién o a quiénes pretenden acercarse con fines estratégicos o incluso bélicos.
Y es que el documento es literal. «Los servicios rusos parecen utilizar las plataformas de citas como canales de reclutamiento, especialmente para detectar a personas que puedan estar aisladas, en situación de vulnerabilidad económica o que sean susceptibles de ser coaccionadas. La aplicación ofrece más que un canal de comunicación. Se convierte en un mecanismo de filtrado para encontrar objetivos a los que se pueda halagar, presionar, chantajear o pagar para que hagan el trabajo sucio de Rusia», explican.
Asimismo, concluye el informe del SEAE, las plataformas de citas se utilizan como herramientas en operaciones de desinformación. En 2018, un perfil falso de Tinder sirvió para organizar una campaña de desprestigio contra un alto cargo policial ucraniano mediante capturas de pantalla falsificadas. La operación provocó indignación pública antes de que se demostrara que las acusaciones eran falsas y que la persona implicada había sido presionada.
La conclusión que se saca es que los datos personales compartidos en estas plataformas constituyen materia prima directa para operaciones de inteligencia y manipulación. Las aplicaciones de citas representan una amenaza real a la seguridad nacional no por la tecnología en sí, sino por «la vulnerabilidad, la confianza y la información geográfica que los actores hostiles pueden explotar», termina el servicio diplomático de la UE. Todo es parte de la guerra, también el arte de ligar.
