Publicado: junio 20, 2026, 10:00 am
En el marco de eventos globales como la Copa Mundial de la FIFA 2026, la euforia colectiva y el sentimiento de pertenencia nacional pueden derivar en comportamientos de riesgo, específicamente en el incremento de las apuestas o la ludopatía.
Miguel Ángel Medina Gutiérrez, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, señala que este fenómeno tiene bases neurobiológicas, donde la segregación de dopamina, serotonina y adrenalina genera en el individuo una sensación de placer, atención y excitación.
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Para muchos aficionados, el acto de apostar representa un refugio temporal ante diversos conflictos personales, ya que estar bajo la euforia provoca una conducta compulsiva:
“Y olvidan, momentáneamente, sus conflictos económicos, familiares, laborales, etcétera. Una forma de compensarlos es a través de hacer apuestas, arriesgar y sentirse recompensados por unos cuantos minutos u horas; en este caso, lo que va a durar el Mundial», precisó el experto.
Riesgo e impacto
La ludopatía es un padecimiento multifactorial. Si bien factores como problemas emocionales o económicos son determinantes, la combinación con el consumo de alcohol o sustancias estimulantes durante los partidos agrava la situación. Estas sustancias disminuyen la conciencia del individuo sobre sus actos, impulsándolo a arriesgar más allá de lo razonable.
En México, este comportamiento suele manifestarse en apuestas a favor del representativo nacional o en contra de selecciones históricamente consistentes, como las de Brasil, Argentina, Alemania o España.
Educar para prevenir
Ante la magnitud del mercado global de apuestas, que se proyecta superará los 50,000 millones de dólares durante el Mundial 2026, Medina Gutiérrez enfatiza que el «secuestro de la conducta» debe combatirse con educación desde la niñez.
Según su perspectiva, actividades cotidianas como el intercambio de estampas de álbumes mundialistas introducen a los menores en una lógica de negociación y riesgo.
Desde edades tempranas se inculca en niñas y niños la colección de álbumes mundialistas, “a partir de esta etapa se les forma para las apuestas; ellas y ellos se congregan para intercambiar las estampillas, se negocia, algunos juegan volados. Es una cultura que nos enseña a arriesgar sin razón», concluyó el académico.



