Publicado: junio 4, 2026, 10:00 am
El Mundial 2026 no solo representa un evento deportivo de relevancia global, sino también una oportunidad para capitalizar los beneficios de que México sea la sede, y con ello, analizar la capacidad de adaptación de las organizaciones.Â
Si bien una proporción importante de empresas reconoce el impacto del torneo en sus operaciones y resultados, persiste una brecha considerable entre la expectativa de valor y la definición clara de estrategias para capturarlo.
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Este contraste plantea un desafÃo particularmente relevante para lÃderes de negocio y áreas como Recursos Humanos, Comercial y Operaciones, por ejemplo, las cuales deberán responder con rapidez y coherencia ante este acontecimiento.
De acuerdo con cifras de KPMG México, 66% de las organizaciones anticipa un impacto positivo (27% muy positivo y 39% algo positivo) en sus industrias, mientras que solo 3% prevé efectos negativos; sin embargo, una percepción favorable no necesariamente se traduce en preparación efectiva, pues 44% admite no haber definido aún estrategias concretas para capitalizar el mundial.
Esta asimetrÃa refleja la falta de planeación estratégica y una coordinación sistémica que permita mejorar el posicionamiento de marca, la experiencia y la satisfacción tanto de clientes como del personal de las empresas.
Flexibilidad laboral
El Mundial de Futbol puede ser un escenario para fortalecer la propuesta de valor del talento y, al mismo tiempo, demostrar la satisfacción de la marca empleadora en su trato y compromiso con los clientes.
Las empresas planean amenizar el entorno laboral designando espacios para que su personal participe en la experiencia mundialista. Destaca el hecho de que 42% de las compañÃas prevé colocar pantallas en distintos puntos de la oficina, mientras que 37% optará por habilitar zonas especÃficas de visualización.
Cada una de estas medidas responde a una lógica estratégica que incentiva la creación de espacios de convivencia. Entre otras iniciativas están evitar reuniones durante los partidos (26%), suspender labores (19%) o permitir el trabajo remoto en dÃas de encuentros (18%), lo que demuestra una intención de flexibilidad con el personal, en un intento por incentivar tanto la productividad como la cultura laboral.
Sin duda, será necesario que Recursos Humanos defina reglas claras en cuanto a horarios y permisos, entre otros temas, para evitar que el entorno festivo merme el cumplimiento de compromisos con clientes, por lo que además será necesario dar prioridad a la transparencia para evitar malentendidos con el personal.
Lo anterior será clave para evitar que los resultados esperados del impacto del Mundial, como en el incremento en ventas (48%) y una mejora en la reputación o presencia de marca (35%), se vean impactados negativamente o disminuya el potencial de crecimiento o mejora en utilidades e imagen debido a eventos adversos provocados por una mala experiencia del personal durante este periodo en las diferentes industrias.
Adicionalmente, 32% considera que el evento puede acelerar la transformación digital mediante la adopción de nuevas tecnologÃas, lo que sugiere que algunas organizaciones comienzan a vincular eventos coyunturales con sus agendas estratégicas de negocio. En este sentido, analizar en qué medida las organizaciones están preparadas para gestionar este cambio de mentalidad y potenciarlo con habilitadores como tecnologÃas emergentes como la inteligencia artificial (IA) representa otra oportunidad interesante que no deberÃa desaprovecharse.
Asimismo, alinear aspectos como la cadena de suministro (18%), la capacidad de distribución (15%) o la ampliación de la plantilla (6%) con acelerar la adopción digital será igual de importante a pesar de que actualmente son temas que reciben poca atención. Esta disparidad sugiere que, si bien existe claridad sobre las oportunidades de negocio, la preparación operativa aún es limitada.
Cultura organizacional
El Mundial 2026 ofrece una posibilidad para integrar a distintas generaciones, reforzar el trabajo en equipo, la colaboración y renovar la unidad organizacional, asà como la inclusión y el sentido de pertenencia.
La necesidad de mantener continuidad operativa, pero con flexibilidad, permitirá realizar pruebas piloto de nuevas formas de trabajo incluso habilitadas por nuevas tecnologÃas como la IA para lograr los mismos resultados, pero con mayor coordinación y productividad.
El reto para Recursos Humanos y el resto de las áreas funcionales será dirigir una transformación consciente de la experiencia laboral a largo plazo que al mismo tiempo impacte positivamente en el negocio.
El Mundial ofrece una oportunidad para probar la capacidad de las empresas y sus lÃderes de adaptarse, aprovechar oportunidades de negocio y mejorar el acercamiento con su talento.
Sin duda, esto requiere coordinación y agilidad para capitalizar el valor y articular estrategias que integren áreas, prioricen inversiones y fortalezcan tanto la experiencia del cliente como la del personal, por lo que el desafÃo radica en la madurez organizacional para gestionar cada necesidad, asà como en la preparación y disposición de su capa de liderazgo.
¿Cuándo fue la última vez que su organización diseñó una estrategia integral para un evento de alta demanda? ¿Existe alineación entre sus metas de venta y la estrategia de gestión del talento y áreas comerciales y operativas? ¿En su Consejo de Administración se están tomando decisiones proactivas o simplemente se reacciona a la coyuntura?
Responder a estas preguntas puede marcar la diferencia entre ser una organización espectadora o realmente aprovechar el valor del Mundial 2026 como una palanca de crecimiento a largo plazo.


