Publicado: abril 7, 2026, 2:30 am
Tras más de seis décadas trabajando de forma incansable, el actor Emilio Gutiérrez Caba afronta una complicada situación personal. Acuciado por una deuda superior a los 300.000 euros con la Agencia Tributaria, busca vender un piso, situado en una de las zonas nobles de Madrid y cuyo valor actual sería cercano al millón de euros.
Sin embargo, la propiedad, cuya titularidad ostenta el actor, está okupada por su expareja, Mónica Medina del Palacio, con quien mantuvo una intensa relación sentimental. Durante la misma, ella asegura que el intérprete le regaló la vivienda y le instó a elevar a público una donación que formalmente nunca existió y que, según cuentan a 20minutos, ni siquiera valoró. Más bien todo lo contrario, pues desde el entorno del Gutiérrez Caba deslizan que, durante algunos enfrentamientos, su ex le advirtió que nunca abandonaría la casa.
Este periódico ha podido confirmar que Emilio y Mónica no hablan desde 2020 y que, desde entonces, ella ha alegado diversos motivos para abandonar la vivienda. El último, una supuesta crisis económica que le habría dejado en situación de vulnerabilidad. Una aciaga realidad que, de acuerdo a la información obtenida por 20minutos, no ha podido acreditar documentalmente.
El desahucio, por tanto, parece inevitable. Aunque Mónica ha intentado demostrar que ha corrido con los gastos derivados del cuidado o mejoría de la vivienda, la ley los considera como naturales para la conservación del inmueble. La situación hubiera sido otra si, en lugar de veinte años, Mónica hubiera permanecido tres décadas en la vivienda, pues existe un mecanismo legal, la usucapión, que permite convertirte en propietario de una vivienda habitada durante ese plazo temporal.
Consciente de todo lo generado, él prefiere mantenerse al margen. Los abogados le han recomendado no hacer declaraciones públicas que puedan suscitar más debate o confrontación con su ex. Saben que, llegado el momento, ella puede hacer uso de cualquier palabra o expresión que pueda considerarse como coacción y retrasar así el lanzamiento de la vivienda.
