Publicado: febrero 25, 2025, 11:20 pm
Angela Merkel lleva años fuera del foco; no está, pero a la vez sigue estando. Su sombra es alargada y Friedrich Merz hereda sus retos sin ser ella y en un mundo mucho más complejo. Quien casi con total seguridad será el nuevo canciller tendrá que hacer las reformas que dejó pendientes su predecesora y que no supo abordar Olaf Scholz. Merkel y Merz eran enemigos polÃticos… pero los problemas de Alemania son casi los mismos que hace cuatro años, cuando la ‘eterna’ jefa germana dejó de liderar el paÃs. Europa espera a Alemania. Alemania se espera también a sà misma.
La inmigración, la economÃa, una nueva revolución industrial, un papel más propositivo en la UE o la ‘convivencia’ de una nueva gran coalición son temas que están en la agenda de Merz. TodavÃa no ha llegado al cargo y los papeles se acumulan en su mesa. ¿Qué tiene que hacer cuando las negociaciones lleguen, como muchos prevén, a buen puerto?
La inmigración, el tema clave
Es el gran elefante en la habitación de Alemania: la inmigración. En 2015 Merkel apostó por la «polÃtica de puertas abiertas» ante la guerra de Siria, pero ahora la dinámica es la contraria. AfD aboga por el cierre de fronteras y Merz por un control mucho más férreo, además de las devoluciones en caliente. El tema marcó la campaña y los ciudadanos esperan decisiones por parte de la CDU porque la migración se convertido en el paÃs en un tema de seguridad, sobre todo tras los últimos ataques terroristas.
«Nadie quiere cerrar nuestras fronteras», sostuvo el lÃder conservador tras las elecciones, pero sà pretende acelerar los retornos o endurecer las condiciones de asilo, además de poner el foco en los inmigrantes irregulares o quienes hayan delinquido, en lÃnea además con el pacto migratorio europeo. Ahà Alemania también tendrá mucho que decir: se prevé su entrada en vigor en 2026, pero ya hay paÃses haciendo presión, entre ellos España, para que se adelante su implantación a este mismo año. Si BerlÃn empuja en este sentido, todo se puede acelerar más.
La economÃa: un gigante herido
Las tornas también han cambiado en el tema económico: en la crisis del 2008 Alemania fue el malo de la pelÃcula, abogando por polÃticas de austeridad que castigaron al sur de Europa. Ahora es el paÃs germano el que afronta una profunda crisis, y ha entrado en su tercer año consecutivo en recesión. Además, el Bundesbank ha advertido de la situación de «obstinado estancamiento» en el que se encuentra la economÃa de Alemania, cuyo PIB apenas ha crecido desde 2028, como consecuencia de vientos en contra cÃclicos, pero sobre todo a causa de factores estructurales, por lo que no se puede descartar un tercer ejercicio consecutivo sin crecimiento.
«No es posible descartar un tercer año consecutivo sin crecimiento. Esto hace que sea aún más importante que el nuevo Gobierno federal tome rápidamente medidas efectivas«, pidió este martes, Joachim Nagel. Para frenar la ‘sangrÃa económica’, Merz prometió en campaña bajadas de impuestos a las empresas y a las clases medias, asà como una reducción de la deuda… algo que puede ir en contra por ejemplo de inversiones conjuntas a nivel europeo. La CDU, en general, quiere reducir la carga fiscal de las empresas del 30% al 25% para «aumentar la competitividad».
Una reconversión industrial muy pendiente
Hilado con lo anterior, Alemania tiene que afrontar una reconversión industrial que, a ojos de los expertos, ya tuvo que iniciarse en la época de Angela Merkel, en la que al final se acabaron reforzando las dependencias, como la energética con Rusia. AsÃ, Merz busca garantizar un suministro estable mediante la construcción de nuevas plantas de gas y la posible reapertura de centrales nucleares, desafiando asà algunas polÃticas medioambientales recientes. Asimismo, Merz se opone a la prohibición de los motores de combustión a partir de 2035, con el fin de proteger la industria automotriz.
Otro aspecto central de su plan es la reestructuración del sistema de prestaciones sociales, con el objetivo de restringir las ayudas a quienes no participen activamente en la búsqueda de empleo y reducir los subsidios destinados a refugiados y desempleados de larga duración. Asimismo, ha propuesto una posible flexibilización del lÃmite constitucional de endeudamiento para facilitar inversiones clave sin poner en riesgo la estabilidad fiscal. Con estas medidas, Merz pretende recuperar el liderazgo económico de Alemania pero mirando más hacia dentro: adiós a las dependencias de Rusia en energÃa y de China en el comercio y la industria.
En la UE, vuelta a la proactividad
La Unión Europea ha respirado tranquila con la victoria de Merz porque tiene un perfil doble, pero de balance positivo: será un rompedero de cabeza con algunos temas como el migratorio, pero recupera la proactividad que se veÃa con la propia Merkel. Olaf Scholz sacó a Alemania del papel protagonista en Bruselas, y ahora la CDU quiere recuperarlo. El primer mensaje que lanzó el futuro canciller ya dejó claras sus intenciones: quiere que Europa rompa con sus dependencias con Estados Unidos en materia de seguridad.
En otros temas, eso sÃ, habrá más dudas. ¿Estará BerlÃn por la labor por ejemplo de apoyar una nueva emisión de deuda para financiar la Defensa? Está por ver. Donde no va a cambiar la postura germana es en lo relativo al apoyo a Ucrania. Merz quiere seguir suministrando ayuda a Kiev hasta alcanzar la paz y pide que la voz de Europa se escuche en la mesa de negociaciones. El jefe conservador se define como «europeÃsta y atlantista», aunque en el marco de la OTAN, tal como lo expresó, ya no se fÃa tanto de Washington. No estará, parece, en estos temas cerca de las tesis de Donald Trump.
El futuro del cordón sanitario a la ultraderecha
El tiempo le dará la razón o no a Merz primero en las conversaciones para formar Gobierno, después en las polÃticas y más tarde en si funcionará o no el cordón sanitario a la ultraderecha. La CDU no quiere cooperación alguna como la AfD, pero una nueva gran coalición deja toda la oposición a la derecha radical. Ese es el camino que llevó por ejemplo al poder a Giorgia Meloni en Italia. Pero Merz ha reconocido que no está para cálculos polÃticos; Alemania necesita muchas reformas y tiene poco tiempo.