Publicado: octubre 15, 2026, 12:00 am
La medicina estética ha evolucionado hacia una mirada cada vez más amplia sobre el envejecimiento y la calidad de los tejidos. En personas que practican deporte con regularidad, y especialmente en deportistas de alto rendimiento, puede acompañar los cambios que experimentan la piel y las estructuras faciales a lo largo del tiempo, siempre desde un diagnóstico individualizado. Personalidades como Vinicius, Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Simone Biles o Lindsey Vonn son ejemplos, ya sea por un afán mediático o simplemente por realizar mejor su deporte.
El ejercicio es una de las herramientas más importantes para favorecer un envejecimiento saludable. Sin embargo, determinadas disciplinas como el running, la vela o el esquí implican también factores específicos que conviene tener en cuenta. La exposición solar acumulada, el viento, el frío, la deshidratación o los cambios significativos en la composición corporal pueden influir en la calidad de la piel y en la apariencia del rostro. En deportes de resistencia, por ejemplo, una composición corporal muy magra o las variaciones de peso pueden hacer más visibles determinados cambios faciales. En disciplinas al aire libre como la vela, el ciclismo, el trail running o el golf, la exposición ambiental continuada puede repercutir en aspectos como la hidratación, la pigmentación o la elasticidad cutánea.
La clave está en entender qué necesita cada paciente en función de su anatomía, su piel, su estilo de vida y la disciplina que practica. Preservar su identidad y acompañar la evolución de sus tejidos requiere valorar primero qué está ocurriendo y, a partir de ahí, decidir si es necesario intervenir y con qué herramienta.
Diferentes tratamientos
Dentro de este abordaje, existen distintas opciones que permiten responder a necesidades diferentes. Los tratamientos inyectables basados en ácido hialurónico pueden aportar hidratación o soporte cuando está indicado; los tratamientos de bioestimulación regenerativa basados en hidroxiapatita cálcica permiten trabajar sobre la calidad de los tejidos y la estimulación de colágeno; y los tratamientos antiarrugas basados en toxina botulínica pueden incorporarse en aquellos casos en los que exista una indicación médica.
A estas opciones se suman tecnologías como Ultherapy PRIME®, basada en ultrasonidos microfocalizados con visualización ecográfica en tiempo real. Esta visualización permite observar las capas de tejido y determinar dónde administrar la energía, mientras que los ultrasonidos microfocalizados estimulan la producción de nuevo colágeno y elastina favoreciendo los procesos naturales del cuerpo. De esta forma, permite trabajar progresivamente sobre la firmeza manteniendo la naturalidad del rostro.
El porfolio de compañías especializadas en medicina estética reúne diferentes tratamientos y tecnologías que nos permiten diseñar un abordaje adaptado a las necesidades de cada paciente. La elección parte siempre del diagnóstico, teniendo en cuenta su anatomía, la calidad de los tejidos, su estilo de vida y sus objetivos.
Un trabajo combinado
Deporte y longevidad están estrechamente relacionados: queremos cumplir años manteniéndonos fuertes, activos y con una buena composición corporal. La medicina estética puede acompañar ese proceso desde una perspectiva preventiva y regenerativa, pero siempre partiendo de una valoración profesional. Una persona con años de exposición solar acumulada puede tener necesidades muy distintas a las de un corredor de fondo con una composición corporal especialmente magra.
Tratar bien significa entender esas diferencias y elegir las herramientas adecuadas para cada paciente, preservando la calidad de la piel, la estructura, el colágeno y la elasticidad sin alterar aquello que le hace reconocible. Porque hablar de longevidad también es hablar de cómo queremos llegar a cada etapa de nuestra vida: fuertes, sanos y a gusto en nuestra propia piel.
