Publicado: diciembre 30, 2025, 4:30 pm
La pandemia marcó un punto de inflexión en la trayectoria de Marina Yers en redes sociales. Y es que, de aparecer como invitada en La resistencia y participar en todo tipo de retos surrealistas en su canal de YouTube, la influencer pasó a ser reconocida como la «loca» que afirmaba que «el agua deshidrata» o que es bueno vomitar para «limpiarse por dentro».
Estas declaraciones tan impactantes como infundadas —incluida su reticencia al uso de mascarillas en espacios públicos—, a las que se sumó un posterior acercamiento a la ayahuasca, formarían parte de una de las peores etapas de su vida. Así, al menos, lo aseguró ella misma hace unas semanas al hablar de los brotes psicóticos que sufrió por su adicción al cannabis y a otras drogas, como los hongos alucinógenos.
Ahora, aprovechando el giro radical a su contenido, asociado a su propia reconversión al islam, la youtuber ucraniana ha echado la vista atrás y, en una extensa entrevista que irá publicando en sus reels de Instagram, ha rememorado las polémicas que le han salpicado en los últimos años para ofrecer su versión de los hechos, aunque no resulte «nada fácil» debido al ‘shock’ emocional que le provocaron.
Y es que, según cuenta, su creencia de que «el agua deshidrata más que hidrata» se remonta a la misma época en la que vivía en México junto a su expareja, un multimillonario joven de 24 años. Ella, de entonces 19 años, se vio seducida por la vida «privilegiada» y llena de lujos que le ofrecía, con «jet privados, guardaespaldas y armas», entre otras comodidades.
Con el tiempo, sin embargo, descubrió que en realidad le atrapó en una espiral «miserable» marcada por el consumo de hongos alucinógenos. «Él empezó a introducirme en ese mundo y, a la vez que tomaba esas sustancias, también me contaba cosas porque él tenía información que la gente normal no la sabe», relató Yers en su vídeo.
En este contexto, la influencer señaló que su ex le introdujo en asuntos de «ocultismo y brujería», ofreciéndole «libros satánicos para leer». Una serie de «cosas muy densas» vinculadas a un supuesto entramado pedófilo en las élites que, según cuenta, trastocaron su perspectiva del mundo para siempre. «Y estamos hablando de 2019, cuando la isla de Jeffrey Epstein y todo eso no había salido», destacó la youtuber.
«Aparte de las sustancias que tomaba, empiezo a darme cuenta de que toda la perspectiva que tenía acerca del mundo no es la realidad. El mundo es muchísimo peor y más oscuro de lo que jamás me hubiese imaginado», agregó. Fue entonces cuando, impulsada por «un deseo de que la gente despertara», recurrió a su enorme plataforma, con miles y miles de personas tras la pantalla, para compartir sus ‘descubrimientos’.
Un grito de ayuda
«¿Lo del agua fue un meme o un grito de ayuda?», le pregunta entonces la entrevistadora, a lo que ella respondió: «Fue un grito de ayuda porque yo no estaba en el sitio correcto. No estaba con la persona correcta ni tenía que escuchar ese tipo de información con 19 años», admitió. «Ahora, obviamente, veo que era lo que me tocó y que me tocó por algo».
Durante su entrevista, la influencer insinuó que sus declaraciones en redes sociales, donde mencionaba explícitamente a presuntos culpables dentro de las élites, fue el caldo de cultivo para que los medios de comunicación sacaran a la luz sus aparentes trapos sucios, incluidas sus controvertidas declaraciones sobre que el «agua deshidrata».
«Yo tenía mucho poder e influencia y ellos no querían eso», concluyó. No obstante, lejos de retractarse, Marina Yers aseguró que «el agua no hidrata» porque, tanto su expareja como otras personas detrás de industrias «muy grandes» como la del agua, se encargan de que «el agua no tenga electrolitos» o que «el azúcar sea un veneno» para que «el producto final que consumamos no sea bueno para nuestro cuerpo».
Así pues, y pese a la repercusión mediática de sus palabras, la creadora de contenido remató diciendo lo siguiente: «Ellos me hicieron una emboscada y el agua no hidrata realmente».
