María de Lluc, nutricionista: "No compres la sandía si está en estas condiciones" - Venezuela
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María de Lluc, nutricionista: «No compres la sandía si está en estas condiciones»

Publicado: agosto 31, 2025, 3:00 am

Desde hace mucho tiempo, cuando vamos al supermercado en España encontramos que los melones y las sandías (e incluso a veces también la piña) se nos ofrecen partidas a la mitad, envueltas en papel film. Esto que parecería un excelente idea, al mostrarnos el color de la ‘carne’ de la sandía, el melón o la piña, que nos orienta sobre si están maduras o no, podría ser todo lo contrario: un riesgo para nuestra salud.

Permanecer durante horas de cara al público sin refrigeración ninguna abre la puerta a infinidad de posibilidades relacionadas con la contaminación, a las que deberíamos prestar un atención cuidadosa para no correr riesgos innecesarios. En este sentido, la nutricionista María de Lluc explica en su perfil de Instagram la manera en la que una sandía partida por la mitad es peor idea que comprarla entera (por mucho que nos resulte más cómodo por cuestiones de peso).

Las apariencias engañan: «por muy buen aspecto que tenga la sandía partida, puede estar contaminada»

Es cierto que comprar una sandía entera, que puede llegar a pesar cinco o seis kilos, es bastante incómodo cuando hacemos la compra. Además, en muchos casos quienes acuden al supermercado quieren la sandía más dulce posible, en su pleno estado de madurez, pero no saben cómo identificarla si sólo ven la cáscara porque está entera.

Lo que a priori es una buena idea, poder ver el interior de la fruta para saber si realmente está madura (el color rojo intenso es la señal inequívoca), a efectos de contaminación bacteriana es un campo abonado para sufrir problemas de salud que podrían llegar a ser serios. Y es que, aunque una sandía partida por la mitad pueda parecer fresca, en su interior podían proliferar bacterias de diferente procedencia.

El hecho de que se muestre envuelta en plástico no garantiza que no se haya contaminado, más aún cuando no sabemos cuánto tiempo lleva abierta y expuesta sin refrigeración: las sandías no suelen estar refrigeradas en los supermercados, probablemente por su alto volumen, porque no hay espacio suficiente en las neveras.

Estas son las bacterias peligrosas que pueden esconderse en la sandía partida del supermercado

«Aunque parezca fresca, la sandía que nos presentan partida y fuera de la nevera podría estar llena de bacterias peligrosas como la E. coli, la salmonela o listeria. Comprar esta fruta de esta manera es bastante peligroso», explica la nutricionista María del Lluc.

Y añade: «Cuando una sandía pierde su barrera protectora natural, que es la cáscara, deja expuesta la parte interior, que sería la parte dulce y húmeda, y esto lo que hace es que se puedan llevar a cabo posibles contaminaciones bacterianas del ambiente«. Aunque aparentemente

Medidas a tener en cuenta para no correr riesgos

Como primer consejo profesional, la nutricionista (al igual que la inmensa mayoría de los expertos) recomiendan asegurarnos de que la sandía no está contaminada comprándola entera en el supermercado. De esta manera, su cáscara la protege. En caso de que no queramos comprarla entera, por comodidad, o porque no vamos a consumirla tan grande, la opción será asegurarnos de que la sandía partida está refrigerada.

Otra opción es acudir al supermercado a primera hora de la mañana para tener más posibilidades de que no hayan transcurrido las tres horas máximas que propone la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria para que una sandía abierta esté fuera de la nevera. Pero claro, no sabemos si esa sandía ha sido manipulada antes, está cortada desde el día anterior etc.

Otro paso imprescindible para no correr riesgos alimenticios con respecto a la sandía es lavar la cáscara (y secarla perfectamente después, y antes de partirla en casa). Sí, habéis leído bien. De la misma manera que lavamos la piel de otras frutas, la cáscara de la sandía debe ser lavada, con suavidad, puesto que si no lo hacemos, al cortar con el cuchillo estaremos introduciendo la posibilidad de que los microorganismos del exterior contaminen la pulpa.

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