Los líderes de la UE vuelven a centrarse en Ucrania mientras esperan que el acuerdo de Trump con Irán se consolide - Venezuela
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Los líderes de la UE vuelven a centrarse en Ucrania mientras esperan que el acuerdo de Trump con Irán se consolide

Publicado: junio 17, 2026, 11:30 pm

Hay una mezcla de sentimientos en la Unión Europea: por un lado, la cautela tras el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán -que se firmará este viernes como «memorando de entendimiento»-, y por el otro el optimismo respecto a la situación de Ucrania, con quien ya se han abierto oficialmente las negociaciones de adhesión para su entrada en el bloque. De hecho, el foco de los 27 volverá a posarse más en Kiev durante la cumbre del Consejo Europeo de este jueves y viernes en Bruselas. La idea es profundizar en la búsqueda de una estrategia que permita sentar a Rusia en la mesa de negociaciones, y se hará con la presencia en el cónclave de Volodimir Zelenski.

Con todo, los europeos tiran de paciencia respecto a Oriente Medio, conscientes de que están en manos de Trump. A la espera de la implementación del acuerdo en Europa se mueve el argumento de que hay «una oportunidad» para la estabilidad, pero falta por cumplirse el reclamo de que el pacto se aplique también en el Líbano. Esa esa línea que defiende España, entre otros socios. Para la UE ese cese de las hostilidades es clave desde el punto de vista energético para la estabilización de los mercados y, sobre todo, con un estrecho de Ormuz en el que «no haya peajes», tal como insisten varios líderes en las últimas horas.

«Aplaudimos el anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, alcanzado bajo el firme liderazgo del presidente Trump y con el apoyo de los países mediadores, que ofrece una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera armas nucleares y para hacer frente a las amenazas relacionadas con sus actividades regionales y balísticas», señalaron por ejemplo en el comunicado del G7, apadrinado y encabezado por Emmanuel Macron. Y es que el pacto con Teherán también le puede servir a la UE para calmar las tensiones con Washington.

Y es que, en general, los europeos compran el principal argumento de Estados Unidos: Irán no puede tener un arma nuclear. Pero más allá de Teherán el foco se pondrá de nuevo en otros puntos como el mencionado Líbano, pero también en el papel de Israel, toda vez que la Alta Representante, Kaja Kallas, quiere poner sobre la mesa la opción de seguir sancionando a los colonos en Cisjordania e incluso ampliar las medidas a los ministros extremistas del Gobierno de Benjamin Netanyahu, como es el caso del titular de Seguridad Nacional, Ben Gvir, quien ya cruzó duras palabras con algunos líderes europeos por la retención de los miembros de la flotilla hace algunas semanas.

Eso sí, Ucrania será la parte que tome muchísimo peso en los debates. Para Zelenski su estancia en Bruselas tiene tres elementos principales: el primero pasa por el arranque de las negociaciones de adhesión a la UE. El pasado lunes se dio el paso histórico de abrir las conversaciones con el primer punto a debatir, relativo a los valores fundamentales. La aspiración de Kiev sigue siendo una incorporación rápida al bloque y los países se dividen entre los que hablan de «reducir los obstáculos» para la ampliación y los que insisten, como Alemania, en que Ucrania «tiene todavía muchas reformas importantes» por hacer y abogan -algo que apoya también España- por una integración progresiva. La meta de los ucranianos es poder ser parte de la Unión en 2027, pero los expertos no ven ese paso claro hasta, como pronto, 2030.

El segundo es el incremento del apoyo a Kiev y la mayor presión sobre Rusia en forma de sanciones. Los líderes de la UE toman el testigo del G7 también en este punto, con un refuerzo de las sanciones contra el Kremlin, sobre todo en las que tienen que ver con el comercio, la energía y el desarrollo militar. De hecho, los 27 ya trabajan en el vigésimo primer paquete de medidas: se centrará en la prohibición de entrada a la UE para los combatientes de Moscú y más medidas restrictivas sobre la energía rusa, las cryptomonedas y los movimientos financieros.

«Las ventas de energía mantienen en marcha la maquinaria de guerra de Rusia. Queremos cortar este flujo de efectivo. Introduciremos un congelamiento temporal del tope al precio del petróleo ruso y nuevas restricciones a la reventa de buques de GNL a Rusia. Nuestro trabajo para frenar las operaciones de la flota sombra de Rusia continúa, con 30 nuevos buques sancionados, propuestas para nuevas designaciones de facilitadores y la ampliación de nuestro criterio para las listas de buques. Cualquier barco que suministre o reposte a buques en lista negra estará expuesto a sanciones él mismo. Dos puertos rusos y cuatro aeropuertos también enfrentarán prohibiciones de transacciones», explicó hace ya días la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas.

«El cansancio de Rusia es evidente»

Y el tercer elemento en la agenda para Ucrania, unido al anterior, estará relacionado con las futuras negociaciones de paz. Los europeos en este sentido sienten también un «optimismo moderado» tras el G7 y el aviso de Trump a Putin. «Tiene que llegar a un acuerdo», dijo el presidente estadounidense. Ahora la UE espera tener un sitio en la mesa para retomar un diálogo Kiev-Moscú que no se da desde el pasado mes de marzo. Todos coinciden en que el refuerzo de las sanciones es una manera de «obligar» al presidente ruso a sentarse a negociar. «La situación está cambiando para Ucrania. El panorama en 2026 es muy diferente al de 2025. Ucrania defiende valientemente la línea del frente. El cansancio de Rusia es evidente. Es el momento de redoblar nuestro apoyo«, apuntaron en este sentido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.

España llega esta vez a la cita en Bruselas con cierta discreción. Respalda que se pueda hablar de una integración paulatina de Ucrania, así como el debate de la ampliación de la UE. Sobre Oriente Medio, fuentes diplomáticas insisten en que el Gobierno acoge de buen grado el acuerdo pero cree que su implementación es fundamental: es decir, pasar del texto a la realidad con una potencial misión en Ormuz para asegurar la reapertura del estrecho siempre que se den las condiciones y bajo el mandato de la ONU.

Los jefes de Estado y de Gobierno tendrán tiempo también para hablar del próximo presupuesto a largo plazo de la UE -para el periodo 2028-2034-, un debate que ya muestra tiranteces en sus primeras fases. En esa toma de contacto inicial, que tuvo lugar esta semana, ya se vieron las diferencias: España y Francia defienden un marco financiero «ambicioso», frente a Alemania o Suecia que reclaman una reducción sustancial del gasto. Ahí estará la clave en una negociación compleja que se tendrá que alargar hasta bien entrado el 2027. Las partidas clave serán las relacionadas con la política agraria o los fondos de cohesión frente a prioridades como la defensa o la migración, que apuntan a subir mucho respecto a ejercicios anteriores.

La meta, en general, es ir poniendo las cosas en su sitio en Ucrania y Oriente Medio, con la competitividad respecto a China en un segundo plano o las cuentas que tiene que hacer la Unión a nivel interno o cómo defenderse por ejemplo de las incursiones de drones en los Bálticos. De nuevo, una cumbre de agenda muy llena y marcada por las dudas y la inestabilidad, aunque con mensajes algo más optimistas que en anteriores ocasiones.

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