Publicado: junio 18, 2026, 7:30 pm
La Unión Europea no se aclara. Está anclada en una relación con China a la que no puede renunciar y este jueves los líderes de los 27 han abordado el tema… y se han partido en dos (o en más) a la vista de sus palabras en el marco de la cumbre del Consejo Europeo. Con Pekín, pero no se sabe si más cerca o más lejos mientras el gigante asiático sigue tratando de imponer su dominio comercial además en un contexto en el que Estados Unidos parece desconectado de esa batalla estratégica. El debate viene de largo y este jueves ha tenido un nuevo episodio.
Ucrania fue el otro gran tema en la mesa de los líderes y las conclusiones sobre el tema se aprobaron con unanimidad por primera vez desde hace más de un año. Adiós al veto húngaro en el asunto. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que «la marea está cambiando» en favor de Kiev, y que eso se ve por ejemplo en los avances en el frente. Con la presencia en la cumbre del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, la dirigente alemana acusó a Putin de «levantar un muro de acero contra su propio pueblo» por las prohibiciones de acceso a redes sociales como Telegram, signo, dicen en Bruselas, de que las cosas no van bien sobre el terreno para los intereses de Moscú. De hecho, los 27 han acordado prorrogar la vigencia de las sanciones contra Rusia otros 12 meses más (por primera vez la ampliación se da a un año visto, y no para un plazo de seis meses).
«Europa necesita amigos», expresó Pedro Sánchez para dejar claro que España quiere acercamientos con Pekín, incluso pese a que el Gobierno firmase con varios socios hace semanas un documento para pedir más firmeza a la Comisión Europea frente a Pekín. «Necesitamos relaciones equilibradas, necesitamos ser pragmáticos, y necesitamos tender puentes tanto con grandes economías, potenciales aliados como China, o tradicionales aliados como es el caso de Estados Unidos», añadió el jefe del Ejecutivo sobre el tema, en el que Alemania, otro de los grandes aliados del gigante asiático, ha ido girando hasta pedir que se eviten «desigualdades masivas», en palabras de su canciller, Friedrich Merz.
Esa crítica tiene en Francia a su principal valedor, que abraza la idea del ‘Made in Europe’ para defender la producción europea frente a las ínfulas chinas. Quiere Macron «más resistencia» de la UE a nivel comercial, sea a través de aranceles o de otras herramientas. Esos avisos también los ha dado el primer ministro neerlandés, Rob Jetten. «No debemos ser ingenuos», pidió; «el poder económico de China es grande y a veces también supone un obstáculo para los europeos», avisó. Y pide una estrategia más amplia: «Hay que pensar muy bien cómo proteger nuestra economía, pero sobre todo cómo conseguir que las empresas europeas sean más competitivas, para que puedan hacer frente a esa batalla económica con China».
En general, Jetten ha reclamado a la UE ser «inteligente» en la toma de decisiones porque China y Europa «se necesitan». Pero reconoció a la vez que las tensiones globales añaden riesgos a los debates como este. «Vivimos en un mundo en el que los distintos bloque están mucho más dispuestos a adoptar medidas comerciales entre sí», concluyó.
Otros países miembros como Irlanda o Luxemburgo quieren ser quirúrgicos en una conversación que, en realidad, todavía tiene muchos capítulos por delante. «Tendríamos que asegurarnos de cuáles son las consecuencias y si somos lo suficientemente resilientes para lidiar con las posibles consecuencias», reclamó el primer ministro irlandés, Michael Martin, mientras que su homólogo luxemburgués, Luc Frieden, reclamó que el bloque comunitario sea práctico en debates «difíciles» como el que se tuvo también respecto a EEUU y las dependencias estratégicas.
«Cambia la marea» en favor de Ucrania
En cuanto a la situación de Ucrania queda lejos todavía para muchos jefes de Estado y de Gobierno la opción de abrir conversaciones con Rusia. «Como Europa, también tenemos que pensar qué ponemos sobre ella cuando lleguemos a esa mesa de negociaciones. Es demasiado pronto para determinar quién podría ser el negociador europeo», sostuvo por ejemplo Jetten como respuesta al movimiento del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, que anunció haber abierto canales de diálogo con Moscú a nivel técnico. Eso sí, fuentes diplomáticas matizaron que el objetivo de esos contactos es prepararse para cuando llegue el momento de negociar. Fueron acercamientos, comentaron, sin intercambio de opiniones sobre cuestiones de fondo ni negociaciones.
En este sentido, los Bálticos son los más recelosos sobre cómo abordar cualquier contacto con el Kremlin. «No hay que darle a Putin el menú para elegir con quién habla», apuntó por ejemplo el primer ministro estonio, Kristen Michal, quien insistió en la necesidad de que sea Ucrania quien marque las pautas de esas negociaciones. Su homólogo lituano, Gitanas Nauseda, pidió que la UE no cometa de nuevo errores que ya tuvo. «Algunos líderes quisieron iniciar conversaciones con Putin en el pasado y fracasaron, porque solo podían representar a sus países. Europa tiene que estar unida en sus relaciones con Rusia», alertó, y reclamó que el bloque comunitario hable «con una sola voz».
Lo que sí se ha celebrado en Bruselas de nuevo es el hecho de que Ucrania haya abierto ya las negociaciones de adhesión a la Unión. «Para nosotros es realmente un gran momento para Ucrania y para los ucranianos. El primer bloque se ha abierto y es fundamental», celebró Zelenski a su llegada al cónclave; antes, en varias entrevistas, había dejado claro que la idea que tiene Kiev es poder abrir todos los capítulos de negociación antes de que acabe el año. En la UE son algo más cautos. «Es un gran paso adelante. Lo merecen porque han trabajado muy duro para avanzar y realizar las reformas necesarias», comentó Von der Leyen, que junto a Costa incidió en que hay que aumentar la presión sobre Putin para que se siente a negociar.
«Estamos viviendo un nuevo impulso en nuestro camino hacia una paz justa y duradera en Ucrania», defendió Costa, que recogió el testigo de la unidad vista esta semana en la cumbre del G7 en Francia, con el apoyo de Trump a la causa ucraniana incluido. «Estaremos a vuestro lado el tiempo que sea necesario», apostilló la presidenta de la Comisión Europea ante un Zelenski satisfecho con su balance de estos días.
La Unión Europea quiere ubicarse y de momento encuentra su espacio -y cierto alivio- al lado de Ucrania, con avances en el frente y también en la relación Bruselas-Kiev. En eso hay unidad, sobre todo ahora que se ha sumado Hungría a la causa, aunque con matices. El primer ministro Peter Magyar -que se estrenaba en un Consejo Europeo- tiene «reservas» sobre abrir más capítulos de negociación para la adhesión. Las mismas que otros tienen sobre acercamientos o no a China.
