Publicado: octubre 27, 2026, 9:30 pm
Los líderes de Finlandia y Noruega, Alexander Stubb y Jonas Gahr Store, han mantenido este martes una llamada telefónica con Vladimir Putin y han roto el ‘tabú’ europeo de los contactos de alto nivel con el Kremlin. «La conversación ha sido franca y útil, para acabar con esta guerra hacen falta contactos directos», ha explicado en un comunicado el propio Stubb. Este paso llega después de los cónclaves diplomáticos en Oslo de la pasada semana, donde ambos estuvieron con Volodimir Zelenski y con el enviado de Trump, Steve Witkoff.
«Somos países vecinos de Rusia. El resultado de esta guerra tendrá un impacto directo en nuestra seguridad y en la de toda Europa. Para poner fin a la guerra es necesario mantener conversaciones directas», sostuvo el Gobierno finlandés, en un contexto en el que Kiev también es partidario de estos contactos; además, Zelenski quiere sumar a los líderes europeos en la mesa para frenar la posible ‘pinza’ de Moscú y Washington sobre las aspiraciones ucranianas.
Esta llamada ha sido uno de los poquísimos contactos de alto nivel de Europa con Putin desde el inicio de la invasión en 2022, y fuentes diplomáticas, desde la cautela, comentaron en su momento a 20minutos que Stubb podía ser una buena posibilidad para la mediación. Tampoco le descartan en el Kremlin, como dejó claro su portavoz, Dmitri Peskov, pese a que el finlandés ha sido y es firme defensor de las sanciones contra Rusia.
Por su parte, Store ha insistido en que la guerra en Ucrania ya ha tenido «enormes costes humanos y materiales», antes de ahondar en que «el sufrimiento y la destrucción impactará a varias generaciones». La paz definitiva parece lejos, aunque los contactos a tres entre Rusia, Ucrania y EEUU (con presencia europea también, presumiblemente) se retomarán en noviembre, tal como confirmó Zelenski este lunes. «Hemos subrayado en la llamada la importancia de una desescalada», sentenció el primer ministro noruego.
En las últimas semanas Europa ha querido asumir un rol más activo en los acercamientos diplomáticos, sobre todo por dos motivos: el primero, que la UE quiere estar sí o sí en la mesa porque, como repiten en varios gobiernos, «la seguridad de Ucrania es la seguridad de Europa», y el segundo tiene que ver con el temor de que Trump incline las conversaciones en favor de Rusia, como se ha visto por ejemplo a raíz de sus duras críticas a Zelenski y de su acuerdo petrolero con Putin. Además, en la Unión insisten en que no habrá relajación en las sanciones «hasta que Rusia no ponga fin a la guerra». Es plan, de hecho, dista mucho del que tiene en la cabeza Estados Unidos.
Stubb y Store compartieron con Zelenski sus impresiones tras la llamada y el presidente ucraniano se mostró «agradecido» con sus socios. «Le dijeron claramente al líder ruso que se necesitan pasos reales de desescalada con respecto a nuestra energía e infraestructura», comentó el líder ucraniano. «Discutimos la preparación de una reunión trilateral programada para noviembre a nivel de equipos: ucraniana, estadounidense y rusa». «Finlandia y Noruega, como países que limitan con Rusia, tienen un interés particular en soluciones de seguridad correctas y fiables. También discutimos diversos formatos de nuestra interacción con los socios en Europa, que pueden ser útiles para el apoyo continuo a la diplomacia, nuestra defensa y la seguridad común», añadió Zelenski, que volvió a dejar claro su mensaje: «La paz debe llegar, la desescalada es necesaria, y Rusia debe cesar el alargamiento de la guerra».
También hubo reacción de Moscú. «El presidente Putin enfatizó que una paz justa y duradera en Ucrania solo sería posible si se tuvieran en cuenta los intereses de Rusia«, según un comunicado del Kremlin. Además, el texto añadió que los líderes «reafirmaron la importancia de respetar el derecho internacional marítimo y el principio de la libertad de navegación», en referencia indirecta a la situación actual con la oleada de ataques en el mar Negro.
Una voz escéptica ante el movimiento de Oslo y Helsinki fue la primera ministra danesa, Mette Fredriksen. «Soy muy escéptica sobre esta iniciativa independiente de Noruega y Finlandia. No se coordinó con ninguno de los demás. No veo señales de que Rusia desee la paz con Europa, ni en la guerra híbrida que ocurre todos los días, ni en Ucrania», avisó, criticando las unilateralidad del movimiento de sus homólogos, en una posición similar a la de Suecia. El Gobierno italiano, por su parte, ha insistido en la necesidad de elegir «un representante europeo» para que esté en la mesa de negociaciones. Ese papel, para algunas voces, ya lo está asumiendo el propio Stubb.
Desde la UE la valoración fue mucho más neutra y el Servicio Europeo de Acción Exterior, consultado por 20minutos, encajó la llamada en un seguimiento de la cumbre de Oslo y el bloque toma nota de la conversación; además, el objetivo, dicen, es compartido y no es otro que una paz «justa y duradera» para Ucrnaia.
