Publicado: septiembre 21, 2026, 2:31 pm
Los directores de los colegios italianos consideran «muy complejo» aplicar la propuesta de la primera ministra, Giorgia Meloni, de establecer un límite al número de alumnos extranjeros por clase, mientras que la oposición ha acusado al Gobierno de impulsar una medida «propagandística» y propia de la ultraderecha. «Desde una perspectiva educativa, el objetivo está bien fundamentado y es loable, pero llevarlo a la práctica es muy complejo», ha afirmado Antonello Giannelli, presidente de la Asociación Nacional de Directores (ANP).
Giannelli ha advertido de las dificultades que supondría aplicar un porcentaje máximo en zonas con una elevada presencia de familias extranjeras. «Las escuelas deben, ante todo, acoger a los alumnos locales, especialmente en preescolar y primaria. Si en un barrio la mayoría de las familias son extranjeras, ¿cómo podemos respetar un límite porcentual? Desde luego, no podemos expulsar a los niños«, ha señalado.
El presidente de la ANP ha recordado además que Italia ya contó con una medida similar. Una circular ministerial aprobada en 2010, cuando Mariastella Gelmini era ministra de Educación del Gobierno de Silvio Berlusconi, establecía un límite del 30% de alumnos extranjeros por clase, aunque su aplicación ya generó dificultades.
«El principio de promover clases equilibradas puede ser aceptable desde una perspectiva educativa, pero necesitamos herramientas concretas y aplicables que sean compatibles con el derecho de los estudiantes a asistir a la escuela en su localidad», ha defendido.
Críticas políticas y división entre las familias
La propuesta también ha provocado críticas entre los partidos de la oposición. El diputado de Alianza Verde e Izquierda Angelo Bonelli ha acusado a Meloni de seguir «la línea de la ultraderecha neofascista y de Roberto Vannacci», después de que el diputado Rossano Sasso, del partido Futuro Nazionale fundado por el exgeneral, planteara recientemente en el Parlamento que este límite se estableciera por ley.
La líder del Partido Demócrata, Elly Schlein, ha considerado que Meloni está «imitando la cuestión de la remigración que quiere Vannacci» y ha acusado a la primera ministra de recurrir a una propuesta «propagandística» en lugar de afrontar otros problemas del sistema educativo.
La propuesta también genera división entre las familias. Algunas madres consultadas por la agencia Efe consideran la medida «inaceptable» y defienden reforzar el número de profesores y tutores de apoyo, mientras que otras ponen el acento en la necesidad de favorecer el aprendizaje del italiano para facilitar la integración.
En las escuelas italianas, desde preescolar hasta bachillerato, estudian actualmente unos 930.000 alumnos sin nacionalidad italiana, el 11,6% del total, según los últimos datos del informe de Iniciativas y Estudios sobre Movilidad Humana (ISMU).
De ellos, casi dos tercios —el 65,2%, más de 607.000 estudiantes— nacieron en Italia y, por tanto, no tienen problemas con el idioma, aunque el nacimiento en el país no implica automáticamente la obtención de la ciudadanía italiana.
