Publicado: abril 2, 2025, 11:30 am
Susan Crawford. Quién sabe, tal vez su nombre pase a la historia como el del primer ladrillo del muro que echó el freno a los planes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Hablamos de la jueza que este martes ha ganado las elecciones a un puesto del Tribunal Supremo de Wisconsin. No parece mucho, pero es la primera alegría que se llevan los liberales (en términos norteamericanos) en mucho tiempo.
Crawford estaba respaldada por los demócratas y al ganar mantiene la mayoría progresista de la corte estatal de Wisconsin. En frente estaba el candidato conservador, Brad Schimel, que contaba con el apoyo de Trump. Por eso, muchos han querido ver en su derrota la primera gran prueba política, el primer plebiscito, del segundo mandato presidencial.
La propia Crawford es consciente del simbolismo de su triunfo. «Los ciudadanos de Wisconsin han rechazado un ataque sin precedentes contra nuestra democracia, nuestras elecciones justas y nuestro Tribunal Supremo. Y los ciudadanos de Wisconsin se levantaron y dijeron en voz alta que la justicia no tiene precio: nuestros tribunales no están en venta», afirmó la juez en un mitin en Madison el martes por la noche.
La derrota de Schimel es la de Trump y Musk
La victoria de Crawford es vista como una bocanada de oxígeno para los demócratas en Wisconsin y en todo el país (el partido sigue en shock y desaparecido tras la derrota electoral de Kamala Harris en noviembre). Porque al apoyar a Crawford, los votantes rechazaron al candidato preferido del presidente Trump.
Pero hay más. La derrota de Schimel ha sido un golpe en la cara de Elon Musk, el gran consejero de Trump. Crawford y sus aliados demócratas han trabajado para convertir la elección en un referéndum sobre Musk, cuenta CNN. El hombre más rico del mundo ha gastado millones de su fortuna personal en esta carrera judicial. Tanto se implicó el CEO de Tesla que Crawford le vinculó directamente con Schimel en sus apariciones, refiriéndose en ocasiones a Musk como «mi oponente».
En la hora de su victoria, Crawford no mencionó a Musk por su nombre, pero sí se refirió a la derrota de sus grandes gastos en la contienda. «Cuando era una niña en Chippewa Falls, nunca pensé que me enfrentaría al hombre más rico del mundo por la justicia en Wisconsin, ¡y ganamos!», dijo en su mitin de Madison.
La elección judicial más cara de la historia de EEUU
De la mano de Musk, las elecciones al puesto del Tribunal Supremo de Wisconsin se han convertido en la contienda judicial más cara de la historia de EEUU. Puso unos 250 millones para ayudar a Trump en su campaña presidencial y ahora, él y sus grupos de apoyo gastaron 21 millones de dólares en el estado, incluida la financiación de operaciones sobre el terreno y anuncios de televisión. El dueño de SpaceX llegó a regalar un millón de dólares a tres votantes por firmar una petición contra los «jueces activistas».
Por su parte, los grupos demócratas publicaron anuncios de televisión al millonario con Schimel. En total, los dos candidatos y sus grupos externos han gastado cerca de 99 millones de dólares, según datos del Centro Brennan para la Justicia. El récord anterior lo ostentaba la elección al Tribunal Supremo de Wisconsin en 2023, en la que se gastaron 51 millones de dólares.
Republicanos y demócratas han gastado más de 90 millones de dólares en la campaña para las elecciones al Supremo de Wisconsin
Según el Centro Brennan, Crawford gastó 28 millones de dólares como candidata y Schimel 15 millones. Pero ambos recibieron también importantes fondos de aliados. Si Musk y sus grupos respaldaron la candidatura del conservador, varios ricos donantes liberales financiaron la campaña de la progresista, entre ellos JB Pritzker, gobernador demócrata de Illinois y multimillonario.
Además de invertir millones de dólares en apoyar a Schimel, Musk hizo una activa campaña en X para intentar decantar la mayoría del Supremo de Wisconsin del lado conservador. El juez conservador abrazó estrechamente a Trump durante toda la campaña e incluso apareció en un chat en directo con Musk en su red social.
El 22 de marzo, Trump publicó un mensaje de apoyo en su plataforma Truth Social. «Brad Schimel se presenta contra la liberal de izquierda radical Susan Crawford, que en repetidas ocasiones ha condenado a penas leves a pederastas, violadores, maltratadores de mujeres y maltratadores domésticos». El presidente calificó a Crawford de «la voz elegida a dedo por los izquierdistas» y añadió: «Todos los votantes que creen en el sentido común deberían SALIR A VOTAR TEMPRANO por Brad Schimel».
Tanto el juez como Musk y los republicanos esperaban contar con la red de votantes que apoyaron a Trump en las presidenciales de noviembre, cuando ganó por un estrecho margen en este disputado estado. Su derrota llega cuando el tribunal debe decidir sobre algunos derechos sociales, como el que permite el aborto, que el estado autoriza hasta las 20 semanas de gestación, o los de las personas trans.
Redibujar el mapa de Wisconsin y su resultado
Quizá la repercusión política más significativa de la victoria de Crawford sea el papel que el tribunal podría desempeñar en la redistribución de distritos de cara a las legislativas de 2026. En 2023, la mayoría liberal del Supremo de Wisconsin dictaminó que los mapas de la Asamblea y el Senado elaborados por los republicanos eran inconstitucionales y ordenó la elaboración de nuevos mapas. Como resultado, en 2024, los demócratas ganaron 14 escaños en la Asamblea y el Senado estatales.
Poco después, el bufete demócrata Elias Group presentó una demanda contra los mapas del Congreso de Wisconsin y pidió al Tribunal Supremo que la admitiera a trámite inmediatamente. Aunque estos mapas fueron elaborados en 2021 por el gobernador Evers (demócrata), se crearon bajo la directiva de la antigua mayoría conservadora del tribunal. Los jueces denegaron la petición del bufete en una orden unánime y sin firma.
Como cuenta Newsweek, la victoria de Crawford brinda ahora a los demócratas y sus aliados la oportunidad de impugnar de nuevo los mapas, argumentando potencialmente que las actuales líneas de distritos se trazaron con arreglo a normas ahora rechazadas. Tales sentencias podrían hacer más competitivos para los demócratas distritos en los que antes no podían ganar.
El propio Musk expresó su preocupación: «Perder esta carrera por la judicatura tiene muchas posibilidades de hacer que los republicanos pierdan el control de la Cámara. Si pierden el control de la Cámara, habrá audiencias de destitución sin parar. Habrá audiencias y citaciones sin parar», declaró a Fox News.
Todo ello es una amenaza potencial a la mayoría republicana en la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato del próximo año. Y es que pese a los márgenes realmente estrechos entre republicanos y demócratas, los conservadores mantienen una ventaja de seis de los ocho escaños de la Cámara.
Musk pierde pese a su «cheesehead»
Ha sido en esta campaña judicial donde se ha visto al asesor del presidente Trump con un ‘sombrero de queso’ en la cabeza. En realidad, no fue una excentricidad del megamillonario. En Wisconsin es normal que los ciudadanos utilicen este complemento, por ejemplo, durante los partidos de los Green Bay Packers, su equipo de la NFL. En este estado hay una gran tradición quesera y produce aproximadamente un cuarto del queso que se consume en EEUU. Por eso les dicen Cheeseheads (cabezas de queso).
Bien, Musk apoyó a Schimel y gastó su dinero en ello, por ayudar a Trump. Pero no sólo fue eso. El de Tesla tiene sus razones para luchar contra los jueces liberales de Wisconsin. Se encuentra inmerso en un proceso judicial con los tribunales de ese estado por una ley que no permite a los fabricantes de vehículos tener sus propios concesionarios y obliga a que los comercialicen otros.
Musk y la identificación de los votantes
El megamillonario no ha dicho aún nada sobre su derrota. Sí que ha destacado que se ha aprobado una enmienda que añade a la Constitución de Wisconsin el requisito de identificación de los votantes. «Esto era lo más importante», ha escrito:
Desde hace casi una década, las leyes de Wisconsin exigen que los votantes lleven un documento de identidad con fotografía, pero su consagración en la Constitución dificulta aún más el retroceso de esta norma. Los conservadores han impulsado la enmienda en todo el país, argumentando que evitará el fraude electoral.
En cambio, los líderes demócratas se oponen a esta enmienda, argumentando que va a disuadir a ciertos votantes, como los estudiantes, los votantes de más edad y los votantes negros. Estudios demuestran que es menos probable que las personas no blancas lleven su documento de identidad a las urnas. Los demócratas cuentan desde hace tiempo con estas personas como una importante base de apoyo.