Publicado: mayo 16, 2026, 4:30 am
Mientras irrumpía la revolución hippie, otro giro musical comenzaba a retumbar bien fuerte por locales alternativos. El Heavy Metal empezó a triunfar en Reino Unido y EEUU desde finales de los 60 hasta llegar a sonar por todo el mundo como una alternativa más dura y provocativa que el rock. Sus guitarras pesadas y voces intensas suelen ir acompañadas de temas de crítica social, religión, guerra o mitología. Y, a menudo, también aparecen la muerte, la psicología y el terror. Cogió fama de ser música satánica y violenta, pero escuchar a Black Sabbath, Iron Maiden o Judas Priest no nos convierte en amantes del altercado. Aunque sí hubo asesinos entre alguna de las bandas más populares de la época. Vayamos «de menos a más».
Kristian ‘Varg’ Vikernes, banda Burzum
Era uno de los artistas de black metal noruego más influyentes. Vikernes, también conocido como Conde Grishnackh por un personaje de El Señor de los Anillos, fundó Burzum en los años 90. Pronto su ideología pasó a estar marcada por el ultranacionalismo y el anticristianismo. Tanto, que estuvo vinculado con varios episodios de quema de iglesias históricas en Noruega, como la famosa iglesia de Fortum.
En sus inicios se hizo amigo de Eronymous, otro músico del género que estaba cogiendo fama al mismo tiempo que Vikernes. La admiración era mutua, hasta el punto que Vikernes había publicado sus primeros discos en el sello Deathlike Silence, propiedad de Eronymous. Poco a poco la amistad volcó en toxicidad. Quizá por rivalidad, o la paranoia, o una lucha de poder llevada hasta el desquicio final, llevaron a Vikernes a presentarse en su piso y matarlo a puñaladas en 1993. Su versión de los hechos siempre apuntó a la defensa propia: estaba convencido de que su antiguo amigo quería matarlo primero. Fue sentenciado a 21 años de cárcel. Al salir, siguió publicando álbumes.
Hendrik Möbus, Sebastian Schauseil y Andreas Kirchner, banda Absurd
Hendrik, Sebastian y Andreas fueron miembros de Absurd, un grupo underground alemán cuyos integrantes degeneraron en lo peor de la música extrema, violencia juvenil y radicalización ideológica. Algunos de sus miembros afirmaron públicamente ser neonazis. La banda nació en los 90 y mezclaban su música con ideas nacionalistas, fascinación por la muerte y el nihilismo. Tenían 17 años cuando asesinaron a Sandro Beyer, de 15 años.
Los de Absurd conocían a la víctima. Corren rumores, se dice que Sandro había descubierto ciertos trapicheos de la banda que ellos trataron de tapar y, al mismo tiempo, se creía que el chico solo pretendía entrar en la banda. Lo seguro es que no se lo permitieron. Quedaron con él en un bosque a finales de abril de 1993. Le dijeron que no era digno del grupo. Ataron su cuello con un cable eléctrico y murió asfixiado. En entrevistas, Hendrik llegó a decir que deseaba la muerte de todos los seres vivos. Como eran menores de edad, cumplieron la pena reducida. Pero Hendrik, al salir de prisión cuatro años después, volvió a la cárcel por burlarse de la víctima y realizar el saludo nazi, prohibido en Alemania.
Jon Nödtveidt, banda Dissection
Jon Nödtveidt era el líder de la banda Dissection, uno de los grupos más influyentes del black metal sueco de los 90. Estuvo vinculado con la Misanthropic Luciferian Order (MLO), una organización ocultista y satanista extremadamente radical que defendía ideas nihilistas y el caos anti-cósmico. Adoraban a Lucifer como libertador. Y aquellas ideas acabaron impregnando también su música.
En 1997, a sus 20 años, fue condenado por el asesinato del argelino Josef Ben Meddour, de 36 años. Lo encontraron boca abajo, le habían disparado en el corazón y en la cabeza. La investigación determinó que Jon había sido cómplice del crimen junto a su compañero Vlad, y pasó seis años en prisión por el que la policía calificó como asesinato homófobo. Los investigadores explicaron que habían descubierto que la MLO se había reunido en casa de Jon para armar una lista de víctimas como sacrificios humanos. Salió de prisión en 2004 y dos años después apareció muerto en su casa de Estocolmo. Se había pegado un tiro con una escopeta. A su lado, velas negras, un círculo pintado a su alrededor y un grimorio satánico abierto.
Natti Natti Nattramn, banda Silencer
Es, posiblemente, una de las figuras más misteriosas y perturbadoras de la historia del metal extremo. Fue vocalista de Silencer, un grupo sueco que se volvió legendario por su atmósfera enfermiza y enigmática. Pocos conocían su verdadera identidad, pero Nattramn consiguió tejer alrededor de su personaje un halo místico. Decían que se cortaba los brazos durante las grabaciones, que los gritos de sus canciones eran fruto de autolesiones que atormentarían a los propios técnicos del estudio.
Aquellos delirios desembocaron en internamientos en centros psiquiátricos por un presunto cuadro de esquizofrenia. Durante años circuló el rumor de que Nattramn había atacado brutalmente a una niña pequeña con un hacha, y que pidió a la policía que lo dispararan. Esta historia nunca llegó a confirmarse del todo, pero se difundió en foros de black metal de principios de los 2000 y todavía existen las sospechas. Estando en el centro psiquiátrico siguió creando música y en 2011 publicó un libro titulado Corazón de cerdo en el que trata de explicar las profundidades de su mente.
Kristian Eivind Espedal, alias Gaahl, banda Gorgoroth
Se hizo famoso como vocalista de Gorgoroth, pero también acompañó en Trelldom, God Seed o Wardruna. Otro personaje icónico del black metal noruego que destacó por su personalidad fría, declaraciones extremas y estética oscura. A finales de los 90 su banda era conocida por el satanismo, la provocación, la sangre animal y estética anticristiana. Uno de sus conciertos en Polonia resultó tan desquiciante que todavía genera controversia: ovejas crucificadas, modelos semidesnudas simulando torturas, sangre por todas partes.
Rituales satánicos, quema de iglesias y crimen. Gaahl fue condenado en 2006 por una agresión especialmente violenta. Después de una fiesta discutió con un hombre hasta golpearlo durante horas. Lo torturó física y psicológicamente hasta beberse parte de su sangre. Él siempre explicó que lo hizo por defensa propia. Tras salir de prisión siguió su carrera musical a base de conciertos especialmente teatrales, exagerados y al límite. Terminó admitiendo su homosexualidad, algo que en el circuito del metal no era común. Se convirtió así en un personaje cuasi de culto dentro del underground más oscuro escandinavo.
Estos son algunos de los criminales más salvajes del Heavy Metal. Personajes que ni siquiera encontraron en la música su vía de desahogo, porque necesitaron sobrepasar todas las líneas rojas para liberar el mal que llevaban dentro. El metal no es violencia, es un tipo de arte del desfogue que, lamentablemente, algunos usaron para el desenfreno de sus pulsiones.
