Publicado: mayo 15, 2026, 3:30 am
Ha tardado muchísimo, básicamente porque a mediados del pasado febrero cumplía 72 años, pero John Travolta ya no es solo uno de los actores más famosos de Hollywood, además de productor de algunas de sus propias películas. Ahora hay que añadirle también la palabra director a ese currículum. Porque se acaba de estrenar tras las cámaras con la cinta Ven a volar conmigo, la adaptación de su propio cuento titulado Propeller One-Way Night Coach —mismo título original de la cinta— y que va a presentar en los próximos días en la sección Cannes Première dentro del Festival de Cannes de este 2026 que acaba de dar su pistoletazo de salida.
Se trata de uno de sus proyectos más personales hasta la fecha, porque si bien se ha alejado un tanto de la moda reciente de muchos realizadores de hacer una cinta semiautobiográfica explicando de dónde procede su amor por el cine, el nuevo trabajo de Travolta es la adaptación del libro infantil corto que él escribió en 1997 y que dedicó a su primogénito, Jett, quien falleció en Bahamas en 2009 después de toda una vida con distintas enfermedades. Tan íntimo ha sido el rodaje que entre sus protagonistas se encuentra Ella Blue, otra de sus hijas.
Ven a volar conmigo narra como un joven entusiasta de los aviones, Jeff, se embarca junto a su madre en una odisea hasta llegar a la meca del cine, en un vuelo que cambiará sus vidas para siempre. Una forma de rendir homenaje, por los encuentros con azafatas y perfectos desconocidos, las comidas en la aerolínea o las paradas obligatorias, no solo a su hijo, sino también a su esposa, Kelly Preston, quien perdió la vida en 2020 a causa de un cáncer, y a sus propios antepasados, que hubieron de emigrar desde Italia para darle un nuevo sentido a su futuro y que son la razón de que Travolta sea hoy la estrella que es.
Y es que el intérprete de Pulp Fiction, Grease o Cara a Cara ya ha llegado a declarar en alguna ocasión que se siente como en su casa cuando está en Italia —o tan cerca como ahora, en la Croisette—. Y no es para menos. Los abuelos paternos del intérprete provienen de allí. Salvatore Samuel Travolta, nacido en Palermo, en la isla de Sicilia, decidió emigrar a los Estados Unidos en enero de 1904, junto a la abuela del actor, Giuseppina Marsala, quien también era siciliana. Concretamente, de Godrano, un pueblo montañoso al sur de la capital isleña.
Ya en Estados Unidos, y después de toda la parafernalia para entrar al país, tan famosa en el cine, pasando el control de la isla de Ellis, Salvatore pudo conseguir trabajo como barbero, con el que sacaría adelante a su familia. En 1912, en Hillsdale, en el estado de Nueva Jersey —aunque en realidad casi forma parte de la ciudad de Nueva York—, nacería un pequeño bebé, a quien también le pusieron Salvatore.
Como explican desde Vanity Fair, este, que acabaría convirtiéndose en el padre del intérprete de Fiebre del sábado noche o Impacto, fue un jugador semiprofesional de fútbol americano durante su juventud, si bien luego se reconvertiría en empresario de neumáticos, cuya venta le proporcionó un negocio rentable para sacar adelante a su familia. Así nació Travolta Tire Exchange, su comercio de compraventa de ruedas en la misma Hillsdale en la que conocería a Helen Cecilia Burke, con quien se casó en 1936 y que huelga decirlo, se convertiría en la madre de John Travolta.
Helen había nacido también en 1912 en Nueva Jersey, si bien sus orígenes no eran italianos, sino irlandeses, hija de la familia numerosa que habían formado Charles Frederick Burke y Mary Ellen Murphy. Asistió a la escuela St. Cecilia en Englewood, donde finalmente se asentaría su junto a Salvatore y la misma ciudad en la que nacerían sus seis hijos: Joseph, a quien solían llamar Joey y que fundaría una empresa para la formación de personas con discapacidad, Ellen, Ann, Margaret, Samuel (todos ellos intentaron entrar en la interpretación) y el benjamín, John, que llegó a bromear sobre esto. «De pequeño tenía que comprar regalos para siete personas y apenas si tenía un dólar. Al final me veía obligado a buscar en tiendas de descuento y ferias escolares», rememoró para The Spokesman.
Aunque acabaría siendo profesora de teatro e inglés en una escuela secundaria, lo cierto es que en su juventud Helen fue cantante y actriz profesional, siendo quizá su hito más conocido el haber sido parte del grupo vocal radiofónico The Sunshine Sisters. Durante la década de los años 30 fue una de las fundadoras de organizaciones artísticas locales como Bergen County Players y el cine-club del mismo condado, algo que marcaría mucho a sus hijos, al igual que su papel como directora del programa teatral en las escuelas secundarias St. Cecilia y Dwight Morrow.
Sería ella una de las primeras grandes pérdidas del actor, pues falleció cuando él tenía 24 años, en 1978. Por entonces Helen tenía 66 años y no había podido superar un cáncer, el mismo que acabaría años después con la vida de su esposa. «Cuando murió mi madre, todo se volvió un poco oscuro: ni mi carrera tenía ya la misma importancia o emoción. Porque mi prioridad siempre había sido el bienestar de mi familia. Y entonces descubrí algo interesante: tuve que empezar a hacerlo todo por mí mismo. ¿Y sabes? Es más fácil responsabilizarse de las decisiones que uno toma que de las que toman por ti», diría para Interview en 1995.
Su padre, Salvatore, «un hombre extraordinario, un excelente atleta, paciente, tolerante y sumamente inteligente» según su hijo, fallecería finalmente en mayo de aquel mismo 1995 a los 82 años en su nueva casa, en Santa Bárbara.
