Publicado: mayo 22, 2026, 4:30 am
Los activistas españoles deportados el jueves por Israel tras varios días detenidos después de la interceptación esta semana en aguas internacionales en el mar Mediterráneo de la flotilla en la que buscaban llegar a la Franja de Gaza no llegarán este viernes a España, dado que serán sometidos a pruebas médicas en Turquía, donde se encuentran en estos momentos.
«Se retrasa la llegada de nuestras compañeras y compañeros por necesidad de chequeos médicos y descanso», ha señalado la Global Sumud Flotilla, tras las denuncias sobre agresiones a los activistas durante su periodo bajo custodia de Israel, incluida la publicación de fotografías que muestran hematomas y marcas por golpes. Así, ha adelantado que «posiblemente» la llegada de los más de 40 españoles tenga lugar durante la jornada del sábado.
Por su parte, la Coalición Flotilla de la Libertad (FFC) ha vuelto a denunciar «el violento secuestro de embarcaciones civiles en aguas internacionales» por parte de la Armada de Israel y ha mostrado su «alivio» por el hecho de que los activistas no estén ya bajo custodia israelí, después de ser deportados un día antes, incluidos más de 420 trasladados a Estambul a bordo de vuelos organizados por el Gobierno de Turquía.
Sin embargo, ha rechazado «cualquier intento de presentar el abuso y el trato degradante presenciado por el mundo en los últimos días como una conducta aislada o acciones de funcionarios extremistas«, ante la catarata de condenas a las acciones del ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, quien publicó el miércoles un vídeo reprendiendo y humillando a los detenidos, esposados y arrodillados en el puerto de Ashdod.
«La brutalidad difundida en las redes sociales, que incluye humillación deliberada, amenazas, violencia física, trato degradante y retórica abiertamente deshumanizante dirigida a civiles desarmados, no es una excepción», ha manifestado.
«Se trata de una manifestación del mismo sistema de violencia colonial y de impunidad que los palestinos han sufrido durante décadas, al tiempo que se les negaban sus Derechos Humanos más básicos«, ha apuntado, antes de insistir en que trabajará con los activistas para emprender acciones legales «por crímenes que incluyen agresión, detención ilegal y arbitraria, tratos crueles, inhumanos y degradantes, agresiones físicas, tortura psicológica y otras violaciones del Derecho Internacional».
Así, ha recalcado que los activistas que están en Estambul están siendo sometidos a pruebas médicas y ha adelantado que, si bien aún se están recabando testimonios, se han documentado ya «hematomas graves, lesiones compatibles con fracturas de costillas y numerosos informes de abusos físicos».
«También hemos recibido relatos profundamente perturbadores de humillación sexual y tratos degradantes perpetrados por las fuerzas israelíes», ha detallado, al tiempo que ha insistido en que «intentar atribuir los abusos de los últimos días únicamente a las acciones de Ben Gvir o de otros funcionarios individuales es un error garrafal, si no un engaño deliberado».
«Esta violencia no comenzó con Ben Gvir, ni depende de una sola figura política. Es estructural, institucionalizada y de larga data. Y lo que es más importante, ha sido tolerada y protegida por gobiernos que siguen eximiendo a Israel de rendir cuentas», ha argumentado.
En esta línea, ha hecho hincapié en que lo sufrido por los activistas «fue solo una pequeña muestra de la violencia que se inflige sistemáticamente a la población palestina con mucha menos visibilidad internacional y sin protección alguna», antes de recordar que en estos momentos hay unos 10.000 presos palestinos en Israel, incluidos más de 350 menores.
«Organizaciones de derechos humanos y expresioneros han documentado torturas generalizadas, violaciones, violencia sexual, inanición, negligencia médica y otros abusos graves dentro de los centros de detención israelíes«, ha señalado la FFC, que ha remarcado que durante los últimos dos años «al menos cien detenidos palestinos han muerto bajo custodia israelí debido a torturas, inanición o negación de atención médica».
Por ello, ha incidido en que los Estados que dan a Israel «cobertura diplomática, ayuda militar, privilegios comerciales e impunidad política» son «directamente responsables de crear las condiciones que han culminado en el genocidio que se vive en Gaza».
«Los principales medios de comunicación que emplean un lenguaje selectivo, narrativas deshumanizadoras y una visión distorsionada de los hechos también desempeñan un papel peligroso al normalizar y legitimar la violencia israelí«, ha lamentado, antes de pedir a la comunidad internacional «ir más allá de la retórica y tomar medidas concretas para acabar con la impunidad de Israel, incluyendo la imposición de un embargo integral de armas, la suspensión de acuerdos militares y económicos, y otras sanciones».
