Publicado: marzo 30, 2025, 5:00 pm
La importancia de la higiene corporal es un mandato social que en países como España no se pone entredicho. A nivel individual y social somos conscientes de la necesidad de cuidar este aspecto, más aún si cabe después de la pandemia por covid-19. Pero el caso es que no todas las partes del cuerpo llaman igualmente nuestra atención en este sentido: el ombligo es el gran olvidado pese a los riesgos que entraña.
Y lo cierto es que este pequeño espacio que todas las personas comparten, con sus respectivas dimensiones y características, puede albergar huéspedes tan peligrosos como bacterias y hongos si no se procede a un ritual de limpieza adecuado y periódico. Así, los dermatólogos advierten de la acumulación de grasa, sudor, células muertas de la piel e incluso pelusas de la ropa. Si el ombligo es hacia adentro, este riesgo obviamente se multiplica.
Este riesgo de infección se puede reducir con la adopción de un hábito de higiene muy sencillo: con un algodón o un paño humedecido en agua tibia y jabón estaría resuelto. Y además de limpiarlo es importante que la zona permanezca seca, ya que la humedad puede favorecer la aparición de hongos.
1. Infecciones bacterianas
La suciedad en el ombligo provoca una infección bacteriana o fúngica. El caso más grave sería la onfalitis, la inflamación del muñón del cordón umbilical. Esto sucede de forma habitual en recién nacidos, si bien también se puede producir casos en adultos con una higiene deficiente y que, por tanto, dé lugar a que se instalen estafilococos y E. coli, entre otras bacterias.
Otro tipo de infecciones están relacionadas con quistes sebáceos o infecciones por hongos. Las voces expertas resaltan que en este sentido las personas con piercings en el ombligo deben tener especial cuidado con la higiene, ya que estas perforaciones de la piel pueden introducir bacterias y aumentar, por tanto, el riesgo de infección.
2. Desarrollar cálculos
Al riesgo de infecciones hay que sumar el de desarrollar cálculos, depósitos duros formados de grasa, piel muerta y suciedad que se van acumulando con el paso del tiempo y la falta de higiene. Si bien son inofensivos, pueden generar secreciones y molestias al tacto.
3. Si notas mal olor, hay que ir al médico
Una de las señales de que hay actividad bacteriana o fúngica en el ombligo es que este desprenda olor, tal y como señalan los dermatólogos. Al parecer, esa actividad infecciosa descompone los residuos y esto es lo que provocaría el olor. En este caso lo más recomendable sería acudir a consulta médica, y especialmente sería urgente si ese olor va acompañado de hinchazón dentro o alrededor del ombligo, ya que podría tratarse de una hernia.