Publicado: diciembre 30, 2025, 1:30 am
Cuando uno piensa en el 2025 de la familia real noruega, sobre todo se viene a la mente un nombre, Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit, el cual tuvo fruto de una relación previa al príncipe heredero Haakon, con el empresario Morten Borg, con quien rompió antes del nacimiento del joven de 28 años que hoy por hoy ha sido investigado y acusado de 32 cargos, varios de ellos de violación. Pero su caso no ha sido el único titular que ha deparado la monarquía escandinava, pues también han tenido que vivir las polémicas que han rodeado al matrimonio entre la princesa Marta Luisa, primogénita de los reyes Harald V y Sonia de Noruega, y su esposo, el chamán Durek Verrett.
Sin embargo, también ha tenido lugar un tercer vértice que ha dado lugar a varias noticias sobre la casa real noruega y que, al contrario que las otras dos, ha posicionado a la población del lado de la monarquía, sobre todo porque la empatía por la salud está por encima de ideales sobre formas de estado. Es el caso de la salud de Mette-Marit, de quien ya se sabía que padece fibrosis pulmonar, puesto que fue diagnosticada de ello en 2018, habiendo tenido que alejarse de la vida pública y reorganizar su agenda cancelando apariciones y eventos en diversas ocasiones debido a la enfermedad.
Eso no ha sido óbice para que este 2025 haya sido diferente. Y, sobre todo, que este final de año haya terminado con una importante sorpresa que deja bien clara la importancia e influencia que la familia real sigue ejerciendo sobre la población. Eso sí, para entenderlo hay que remontarse a unos días atrás, cuando, después de otro parón en sus labores que hubo de sobrellevar en octubre, se informaba acerca del inicio de los preparativos para un posible trasplante de pulmón a la princesa debido al empeoramiento de su estado de salud.
Poco después llegaba la entrevista a la televisión pública, la cadena NRK, en la que los miembros más destacados de la familia real repasaban el ejercicio que está a punto de acabar. «Ha sido un largo proceso mental para mí llegar hasta aquí», admitía Mette-Marit, que reconocía a continuación y de manera rotunda que no por ello había perdido la esperanza de que consiguieran «controlar la enfermedad con medicación». «Pero la evolución ha sido bastante lenta hasta ahora, más rápida de lo que tanto yo como los médicos esperábamos, pero lenta», añadía.
Asimismo, también abordaba la gran cuestión, asumiendo que es una posibilidad que cada vez se está presentando más cerca en el futuro. «Hay bastante riesgo. El simple hecho de pensar en la idea de que este es el siguiente paso es bastante duro», reconocía la princesa, mientras que a su lado, su marido puntualizaba que si bien todavía no estaban en ninguna lista de espera para la operación, sí que es cierto que ya valoraban todas las opciones. Y ese anuncio, de alguna forma, ha calado entre los ciudadanos del país nórdico y, sobre todo, en su sistema de salud.
Básicamente porque, apenas finalizó la entrevista a la familia real, comenzó un cambio notabilísimo en el Helsenorge, el portal oficial de salud de Noruega, desde el cual se puede solicitar una tarjeta de donante —y que además conlleva una confirmación de que los allegados han sido informados de la voluntad de quien la pide—. Un aumento de donantes registrados que, tal y como ha recogido la propia cadena que emitió la conversación, ha superado cualquier cifra que se pudiese prever. Solo hay que mirar la comparativa con el día anterior al mensaje, el 18 de diciembre.
Ese día fueron 48 personas las que se añadieron a la lista. El viernes del mensaje, diez más, 58. Pero el sábado la cifra fue escandalosa: se llegó a los 930 nuevos donantes. Algo menos de la mitad de esa cifra el domingo, 462, y el lunes 112. Todas ellas nuevas solicitudes que la directora de la Dirección Noruega de Salud, Cathrine Marie Lofthus, no solo ha celebrado sino que ha señalado a Mette-Marit como la causa directa, agradeciéndole que haya hablado públicamente de ello.
«Se ha visto un aumento increíble. Ya habíamos trabajado muchas veces para concienciar de que la gente se registre como donante de órganos, pero el aumento que hemos visto ahora es, de verdad, impresionante», ha declarado Lofthus —y recogen desde ¡Hola!—, quien no ha dudado en calificar como «un regalo de Navidad» el aumento de las cifras. «Es sencillamente fantástico que la princesa heredera haya hablado abiertamente de este tema. Porque para ella y para todos los que están en su misma situación, son números muy gratificantes», ha agregado.
Según la doctora, el mensaje de Mette-Marit ha propiciado la solidaridad del pueblo noruego, que estaba a la cola, con respecto a otros países escandinavos, en cuanto al desarrollo de su base de donantes: según el portal MyNorway, el pasado 2024, Suecia y Finlandia realizaron, respectivamente, 24,44 y 26,77 donaciones de sangre por millón de habitantes, mientras que en Noruega, la cifra fue de 21,51. Asimismo, el ministro de Salud, Jan Christian Vestre, ya había señalado que Noruega necesita más donantes de órganos pues, según el Ministerio de Salud, alrededor de 600 personas en el país esperan un nuevo órgano.
Por último, el portavoz de la Fundación para la Donación de Órganos, Aleksander Sekowski, ha querido añadir que está seguro de que «con este compromiso se van a salvar muchas vidas», puesto que en apenas unos días han logrado añadir a la lista un número de donantes que por lo normal tardan meses en conseguir.
