Publicado: mayo 11, 2026, 8:26 am

Standard Oil of New Jersey (Esso), Anglo Iranian Oil Company (AIOC), Standard Oil of New York (Socony), Gulf Oil, Standard Oil of California (Socal), Texaco y Royal Dutch Shell.
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Hoy en día, solo los dos últimos nombres de la lista anterior resultan familiares. Esto, a pesar de que durante buena parte del siglo XX, todas estas compañías influyeron en la vida de millones de personas por el papel predominante que desempeñaron en la economía mundial al controlar gran parte de la producción y de las reservas petroleras del planeta.
Incluso en los países donde operaron durante décadas, como Venezuela, a muchos de sus habitantes les costaría asociarlas con los orígenes de la antes todopoderosa industria nacional de los hidrocarburos, pues cada una operaba bajo una denominación distinta.
“La filial en el país de la Standard Oil de New Jersey se llamaba Creole Petroleum Corporation, y la de Gulf Oil era la Mene Grande”, recuerda el experto petrolero venezolano José Toro Hardy.
Sin embargo, el nombre con el que se conoció colectivamente a todas ellas —”Las Siete Hermanas”— permanece en la memoria de los venezolanos, especialmente de aquellos que superan los 50 años.
De la Grecia clásica, pero con fines despectivos
“El nombre de las ‘Siete Hermanas’ les fue dado a estas enormes empresas transnacionales por Enrico Mattei, el jefe de la petrolera estatal italiana ENI”, le contó a BBC Mundo Giuliano Garavini, profesor de Historia de la Universidad Tre de Roma (Italia).
“El nombre lo escogió Mattei para describir a estas grandes petroleras, las cuales monopolizaban la producción de petróleo fuera de EE.UU. y de la Unión Soviética y operaban como oligopolio”, agregó el autor del libro The Rise and Fall of OPEC in the 20th Century (El surgimiento y la caída de la OPEP en el siglo XX).
“Pudiera haber sido un guiño a lo clásico”, le dijo a BBC Mundo el historiador venezolano Rafael Arráiz Lucca, quien dejó en claro que Mattei pudo inspirarse en el mito griego de las Pléyades, las siete hermanas ninfas que terminaron convertidas en estrellas.
“También es importante recordar que tres de esas siete empresas fueron consecuencia de la prohibición antitrust (antimonopolio) vigente en Estados Unidos, la cual obligó a (John D.) Rockefeller a aceptar que su Standard Oil fuera dividida en varias compañías más pequeñas”, agregó el autor del libro “El Petróleo en Venezuela: una historia global”.
En 1911, la Corte Suprema de EE.UU. declaró que la Standard Oil era un monopolio y la declaró ilegal, por lo que el emporio que desde finales del siglo XIX formó el entonces hombre más rico del planeta fue desmembrado en 39 empresas, muchas de las cuales, con el paso de los años, se fueron fusionando para formar conglomerados más grandes.
Las dos otras hermanas eran europeas: la Anglo-Iranian Oil Company, que hoy es British Petroleum o BP, de Reino Unido; y Shell, que era anglo-neerlandesa.
A lo anterior hay que sumarle el hecho de que las firmas en un momento determinado dejaron de ser competidoras para aliarse, lo cual explicaría por qué han pasado a la historia como un cartel.
“Estas empresas tenían concesiones en Venezuela, en los países del Golfo (Pérsico/Arábigo), Libia e Indonesia y estas concesiones les permitían decidir todo, como la tecnología utilizada, la cantidad de petróleo que se iba a producir y el precio al que se iba a vender”, aseguró Garavini.
“Lo único que dejaban a los países donde estaban los yacimientos de petróleo eran los impuestos, aunque a veces el régimen tributario no era tampoco algo soberano”, admitió.
Para 1970, las “Siete Hermanas” producían alrededor del 80% del petróleo que se vendía en el mundo, sin contar EE.UU. y la extinta URSS; y controlaban el 85% de las reservas, aseguró el historiador estadounidense David Yergin en su libro The prize (El premio).
El nacimiento del cartel
El comportamiento que daría pie al término de las “Siete Hermanas” comenzó a finales de agosto de 1928 en una reunión celebrada en el castillo de Achnacarry (Reino Unido).
En la propiedad situada en las famosas tierras altas escocesas se dieron cita Henri Deterding, entonces director de Shell; Walter Teagle, presidente de Standard Oil de New Jersey; y John Cadman, de la Anglo-Persian.
El objetivo oficial del encuentro era participar en una cacería. “No es ningún misterio que me encuentre aquí como invitado de Sir Henri Deterding para la caza, ya que he tenido el placer de ser su invitado en numerosas partidas anteriores en Europa”, declaró Teagle a la prensa, según reseñó en su momento el diario The New York Times.
“Naturalmente, las ramificaciones de la industria más grande del mundo, el petróleo, en la que los tres estamos interesados, ofrecen y siempre ofrecerán un amplio campo de conversación”, agregó el empresario estadounidense.
Y ciertamente, además de cazar aves, los tres petroleros hablaron del negocio de los hidrocarburos y llegaron a un acuerdo que no solo modificaría la forma en que venían operando, sino que tendría repercusiones globales.
Los empresarios acordaron frenar la atroz competencia que hasta entonces mantenían por yacimientos y mercados, una pugna que los estaba desangrando, y pactaron un sistema de cuotas de producción para mantener los precios estables o al alza para así siempre tener ganancias.
También convinieron compartir instalaciones y restringir nuevos desarrollos para reducir costos.
Y, por último, se repartieron los recién descubiertos depósitos de crudo de Irán, según se lee en la página de la Oficina de los Historiadores del Departamento de Estado de EE.UU.
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