Publicado: septiembre 25, 2026, 3:30 pm
Cuando Donald Trump recibió personalmente este 23 de septiembre al mandatario chino a los pies de su avión presidencial en la base aérea Andrews, rompió por segunda vez una tradición estadounidense de más de seis décadas. La primera fue en agosto de 2025, cuando mostró la misma deferencia hacia Vladímir Putin en Alaska en una cumbre que levantó tantas expectativas ante la esperanza de que terminase la guerra de Ucrania como decepciones cuando fracasó. En esta ocasión, las apuestas ante la cumbre China-EE.UU. eran mucho más contenidas, pero el simbolismo de estas formas reveló algo mucho más valioso que la limitada practicidad de su contenido. Y es que Trump concibe un mundo dividido entre tres hombres fuertes: Xi, Putin y… Ver Más
