La UE que quiere caminar antes de correr: ¿es viable una Europa "a varias velocidades" para contentar a Ucrania? - Venezuela
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La UE que quiere caminar antes de correr: ¿es viable una Europa «a varias velocidades» para contentar a Ucrania?

Publicado: junio 1, 2026, 12:30 am

En el año 2004 la Unión Europea no se parecía demasiado a la actual: el vigor del proyecto lo mostró con una gran ampliación de hasta 10 nuevos socios, entre ellos Hungría y Polonia, en lo que prometió ser el gran impulso del bloque. En cierto modo lo fue, pero ahora la Unión se enfrenta a una situación similar, pero en circunstancias muy diferentes. El mundo pide potencia y la UE todavía está buscándola; ahí un elemento clave es Ucrania, todavía en guerra, a quien como ‘miembro asociado’ de la Unión, con una ampliación por fascículos que ya se planteó tras la crisis de 2008, que no se aplica a los Balcanes y que tiene más inconvenientes que ventajas, según los expertos. Es una opción que, además, Volodimir Zelenski ya ha rechazado porque quiere la adhesión completa.

Pero, ¿cómo se ha llegado hasta aquí y qué proyecciones podría tener este modelo? Es una idea que ya planteó el entonces canciller alemán Willy Brandt en los años 70 y que, en cierto modo, ya funciona de manera institucionalizada con la llamada «cooperación reforzada», es decir, grupos de países que deciden avanzar en ciertos temas, sobre todo y hasta ahora por ejemplo en defensa. Además, hay ejemplos de esa UE a distintas velocidades en el espacio Schengen, al que Bulgaria y Rumanía se incorporaron más tarde que otros (fueron los últimos Estados miembros en hacerlo). En cambio, no se plantea esa vía para la ampliación.

Draghi, Merkel, Kohl, Macron o Delors ya avisaron de que veían con buenos ojos esa integración por fases y en 2017 hubo un momento clave en el que la Comisión Juncker publicó el llamado Libro Blanco sobre el futuro de Europa, que planteaba varios escenarios para la UE. Uno de ellos era explícitamente una Europa donde «quienes quieren hacer más, hacen más». Ese escenario institucionalizaba la lógica de varias velocidades. Ahora es de nuevo Alemania quien abre ese debate.

Pero el matiz es clave: no es lo mismo coger distintos ritmos una vez dentro de la Unión que trabajar esos fascículos desde fuera, y ahí algunas fuentes consultadas por 20minutos avisan de que, si bien podría tener ventajas, se ven más inconvenientes porque se generan Estados miembros de primera y de segunda categoría, dicen, y haría falta también retocar los Tratados para que el encaje sea lógico. Asimismo, alegan que se podría desvirtuar a otros países que están en la lista de espera si se trabaja solo con Ucrania en este escenario y se podría caer en ampliaciones ‘en falso’ que paralicen el proceso de membresía completa.

Con todo, en Bruselas y en Kiev ven la propuesta germana con algunos recelos y, sobre todo, con muchos matices. Desde el PP, el eurodiputado Antonio López Istúriz, miembro de la comisión de Exteriores de la Eurocámara, explica a este medio que no valen procesos paralelos. «No debemos crear falsas expectativas ni categorías ambiguas que puedan interpretarse como una adhesión de segunda clase. Lo importante es que Ucrania avance de forma real y tangible hacia la membresía plena, cumpliendo las reformas necesarias y recibiendo al mismo tiempo un apoyo político, económico y de seguridad muy sólido», resume.

Cierto es, matiza Istúriz, que «en la práctica, Europa ya funciona parcialmente a distintas velocidades» porque no todos los países están en Schengen, no todos comparten el euro y existen cooperaciones reforzadas. «Pero una cosa es la flexibilidad institucional y otra muy distinta crear una Europa de primera y de segunda categoría», avisa.

Ahora mismo, concluye, la ampliación de la UE se ha convertido «en una necesidad geopolítica» pero eso no es excusa, sostiene el eurodiputado, para abrir opciones que no son realistas ni eficaces. «Cuantos más candidatos haya, más importante es mantener el rigor. No se trata de abrir la puerta más rápido a cualquier precio, sino de acompañar mejor las reformas para que los países lleguen preparados», termina Istúriz.

No se trata de abrir la puerta más rápido a cualquier precio, sino de acompañar mejor las reformas

Nacho Sánchez Amor, eurodiputado del PSOE y coordinador de S&D también en la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, sostiene por su parte que con Ucrania hay alguna diferencia. «Hay países que, por su tamaño, no van a suponer un gran shock para el sistema institucional europeo si son aceptados como miembros del pleno derecho. Pero es verdad que para otros, que son más grandes, como es el caso de Ucrania, aparte de la situación de la guerra, y en la hipótesis de que la guerra termine y el camino europeo de Ucrania pueda seguir, sí que pensar en alguna fórmula, puede ser alemana u otra, de una integración diferida, parcial o secuenciada podría ser adecuado«, expone, aunque alerta de que no se pueden usar «las dificultades internas de la UE» como excusa «para parar la ampliación».

El eurodiputado abre varias opciones, de nuevo llena de matices el camino de Kiev hacia la Unión. «Esto es un proceso basado en méritos y que eso obliga a las dos partes a actuar en consecuencia cuando esos méritos se han alcanzado«, recuerda Sánchez Amor, que no ve viable una ampliación «a varias velocidades» en general. «O es un sistema de integración parcial, integración secuenciada, como se quiera llamar. Pero dos velocidades, no. Cuando uno es miembro, sea cual sea el sistema por el que se ha cedido, es miembro con todos los derechos y con todas las obligaciones», recuerda.

Y termina con un ejemplo. «Quien no esté preparado no puede entrar. Y preparado quiere decir una democracia madura y, si es posible, irreversible. Y a veces se utiliza el hecho de que también en Europa ha habido países con tendencias autoritarias como Hungría pretendiendo que eso es un pasaporte para los que lo han cumplido», sostiene. «Y es todo lo contrario. Hungría no es la excusa para rebajar nuestros estándares. Hungría es la vacuna para no volver a cometer el error de introducir en la UE democracias que no estén suficientemente maduras».

Una idea «inaceptable» para Ucrania

Por otro lado, Dmytro Korniienko, politólogo ucraniano y fundador de Resurgam, sostiene que el paso de Alemania con su propuesta es una manera de respaldar a Kiev. «Quiere demostrar compromiso político y liderazgo moral. Desde un punto de vista pragmático, no existe una posibilidad realista de que Ucrania se una a la UE en 2027; esto es más probable que ocurra alrededor de 2029–2030″, así que la propuesta de Berlín busca un punto intermedio, y, además, «también lanza un mensaje a Putin de que Ucrania inevitablemente se convertirá en parte de la UE, con todas las consecuencias relevantes para la política del Kremlin».

«Entonces, ¿la propuesta de Alemania tiene lógica? Sí, la tiene. Aborda ciertos problemas, tanto políticos como morales. También formaliza jurídicamente aquellas áreas en las que la UE y Ucrania ya están estrechamente conectadas, como la defensa, la energía y otras», añade Korniienko, aunque reconoce que en la práctica plantea problemas «porque no está claro cómo se podría encajar» esa membresía asociada con los Tratados de la UE. «Además, es poco probable que una membresía interina reciba unanimidad dentro de la UE como forma de integración. Por lo tanto, este tema o bien permanecerá dentro de las discusiones políticas, o terminará con la firma de acuerdos sectoriales separados», resume, por lo tanto, pese a la idea de Merz, la integración de Ucrania, reconoce el experto, «continuará dentro de los procesos y ritmos que ya habían sido definidos anteriormente, y que siguen la vía estándar de adhesión».

Vadym Kovalenko, jefe de la sección de Europa también de Resugram, añade que las perspectivas de Zelenski para que Ucrania esté dentro de la UE en 2027 no son realistas y por ahí puede ir la idea de Merz. «Parece una forma de impulsar un discurso alternativo que desvía la atención del objetivo principal: la adhesión plena de Ucrania a la UE en el corto plazo. Esto también podría estar ocurriendo como parte de un proceso que podría describirse como negociación -o presión- sobre las condiciones de la membresía plena», expone el experto.

En este escenario, Alemania usa a Ucrania, de manera indirecta, como experimento para tantear la posibilidad de una ampliación por fascículos, de una UE a varias velocidades, pero no todos en Bruselas -ni en Kiev- ven esta opción con buenos ojos: la Unión busca una integración rápida y plena, por dentro pero también hacia fuera, y eso no implica solo a los ucranianos, también a los Balcanes o Moldavia, países que no quieren encontrarse con un agravio comparativo.

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