Publicado: junio 15, 2026, 12:30 pm
La UE ha iniciado este lunes las conversaciones de adhesión con Ucrania -y Moldavia- en el marco de la cumbre de ministros de Exteriores en Luxemburgo. Las conferencias interministeriales, que así se llaman las reuniones para avanzar en la entrada de los nuevos candidatos, sobre estado de derecho han dado el pistoletazo de salida a un proceso que Kiev lleva esperando mucho tiempo. La comisaria europea de Ampliación, Marta Kos, ha celebrado el hito como «histórico», pero los Estados miembros todavía se dividen en cómo tiene que abordarse la ampliación. «Es un megalunes para el proceso de ampliación», llegó a decir Kos ante los periodistas.
«Es importante porque, como nunca antes, la ampliación está dando resultados como la política exterior más importante de la Unión Europea. En los últimos 16 o 17 meses hemos logrado más que en los 15 años anteriores», celebró Kos, aunque sin poner un calendario sobre la mesa. El objetivo de Volodimir Zelenski es que su país esté dentro de la Unión en 2027, pero los expertos más optimistas apuntan a 2030 como pronto -teniendo en cuenta además que el último socio en entrar, Croacia, tardó una década-.
Bruselas ya asume los primeros pasos como algo a destacar, y lo reivindica como una cuestión estratégica, sobre todo tras una jornada de nuevos ataques rusos sobre territorio ucraniano. «Lo que sabemos en general desde la Unión Europea es que estamos siendo presionados desde el este y desde el oeste, y tenemos que encontrar nuestro lugar. Encontrar nuestro lugar también significa cómo ser fuertes y cómo ser capaces de actuar en este entorno geopolítico tan loco», asumió la comisaria, que también se abrió a debates sobre el tipo de adhesión que se puede dar, después de que Francia y Alemania hayan abogado en las últimas semanas por una entrada «por fases» de algunos países candidatos, pero mirando sobre todo a Ucrania.
«Solo existe la membresía plena. Pero, efectivamente, lo que estamos discutiendo ahora se basa en dos principios muy importantes. El primero es el mérito y el segundo es que tenemos muchas, muchas opciones sobre lo que podemos hacer en el ámbito de la integración gradual. Y eso es precisamente lo que estamos analizando ahora: cómo mejorar esta parte del proceso de adhesión», concluyó Kos.
Y ahí es donde se encuentra el punto de división entre los Estados miembros. Francia tiene claro que las negociaciones «han tardado demasiado», según su ministro de Exteriores, Jean Noel Barrot, quien coincidió con su homólogo alemán, Johann Wadephul, en que hay que acompañar a Kiev en todo el proceso. Eso sí, Berlín matizó que Ucrania necesita todavía «importantes reformas», más allá del hecho de que es un país que ahora mismo está en guerra.
Otros socios como Austria son más rotundos y reclamaron que el proceso de adhesión tiene que acelerarse. «Si lo analizamos, es muy largo, muy burocrático y tiene infinidad de puntos en los que se necesita unanimidad. No me parece sensato, y otros Estados tampoco lo creen», comentó su jefa de la diplomacia, Beate Meinl-Reisinger, quien teme que la Unión pueda «caer en la parálisis».
Para los Bálticos la clave está en eliminar obstáculos. Por ejemplo, la ministra de Exteriores de Letonia, Baiba Braze, ha abogado por encontrar «un estatus especial» para Ucrania para acelerar su adhesión a la Unión. Eso sí, no encuentra demasiado apoyo a esa idea; otros socios son algo más laxos y se limitan a pedir que el proceso coja velocidad «porque es una decisión política» y los vetos que había en el pasado, sobre todo con la presencia de Viktor Orbán al frente de Hungría «ya no existen». Precisamente el actual Gobierno húngaro ha rechazado un trato especial para Kiev y otros países como Luxemburgo señalaron que Ucrania «todavía tiene deberes por hacer» para entrar en la UE.
El proceso de ampliación es largo y se basa en méritos. Se dan un total de 35 capítulos (que se agrupan en seis áreas temáticas, llamadas clústeres) que tienen que abrirse, cerrarse por unanimidad y que también pueden congelarse sine die. Además, la voz cantante la llevan siempre los Estados miembros y, en menor medida, el Parlamento Europeo. Y cabe recordar que la UE no afronta una ampliación desde el 2013, cuando solamente entró Croacia. Antes, en 2007, entraron Bulgaria y Rumanía, y en 2004 se dio una gran ampliación con hasta 10 incorporaciones con muchas lagunas y errores que todavía se pagan a día de hoy, como la inestabilidad de Hungría como Estado miembro.
Precisamente para evitar que se repitan esos casos, la Comisión Europea pedirá a partir de ahora a los países candidatos -y en algún momento nuevos miembros del bloque comunitario- que firmen una serie de compromisos concretos para respetar los pilares fundamentales de la UE a cinco, diez o quince años vista, según explicó también la propia Kos. Cabe recordar que existe la posibilidad que un país pueda pedir la salida de la Unión a través del artículo 50 del Tratado, algo que solo ha pasado una vez en la historia… con el Reino Unido y el brexit.
