Publicado: septiembre 11, 2026, 5:03 pm

La arquitecta y urbanista venezolana Janeira Wilson cuestionó las condiciones en las que fueron construidas algunas viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) en La Guaira y advirtió que la ausencia de estudios de suelo y la falta de adaptación de determinados proyectos a las condiciones geológicas de la zona pudieron influir en el colapso de varias edificaciones tras los terremotos del 24 de junio. Sus declaraciones fueron ofrecidas en una entrevista con Radio Francia Internacional (RFI) y France 24.
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Wilson visitó recientemente La Guaira y describió un escenario todavía marcado por los derrumbes, los escombros y las familias afectadas. “La situación es bastante dramática, el ambiente es difícil de describirlo”, afirmó la especialista, quien señaló además que todavía existen personas desaparecidas bajo los restos de las edificaciones.
La arquitecta explicó que la GMVV fue lanzada durante el gobierno de Hugo Chávez con el objetivo de construir masivamente viviendas para atender el déficit habitacional. En La Guaira se desarrollaron distintos modelos, entre ellos proyectos realizados mediante acuerdos internacionales, edificios de la Oficina Presidencial de Proyectos Especiales (OPPPE) y estructuras de entre seis y ocho pisos.
Uno de los principales elementos que Wilson puso bajo la lupa fue el terreno. “Muchas de las construcciones que se realizaron de manera muy rápida se excluyeron estudios de suelo en algunos de los sectores”, sostuvo. Estos análisis permiten conocer características como la resistencia y composición del terreno, información necesaria para definir cómo debe diseñarse y cimentarse una edificación frente a las condiciones del lugar.
En su recorrido por las zonas afectadas, Wilson observó que las estructuras no tuvieron todas el mismo comportamiento. “Yo pude observar como algunos edificios colapsaron completamente pero hay otros que fueron absorbidos por la tierra, es decir, la tierra como que sí se había tragado estos edificios”, relató.
La especialista vinculó esa diferencia con las condiciones del terreno y con la necesidad de adaptar los proyectos constructivos al lugar donde son levantados. “Entonces, podemos asumir que el hecho de que faltaran ciertos estudios de suelo tuvo una consecuencia importante y que las construcciones internacionales no se adaptaron completamente, y las nacionales igual, no se adaptaron al suelo existente en Vargas”, afirmó.
Por otra parte, Wilson señaló que algunos residentes tuvieron que instalar tanques de agua en sus viviendas ante las deficiencias de los servicios públicos. Explicó que depósitos de 500 litros o más representan un peso adicional que podría no haber sido contemplado en el diseño original de determinadas estructuras.
La arquitecta también cuestionó la respuesta oficial basada en la construcción acelerada de nuevas viviendas. “Me parece que volver a tomar esa iniciativa de construir rápidamente por la urgencia, excluyendo procesos técnicos indispensables, es un gran error”, aseguró. A su juicio, la reconstrucción debe considerar las características sísmicas y geológicas del territorio antes de decidir dónde y cómo levantar nuevas edificaciones.
Wilson incluso planteó que no necesariamente todas las nuevas viviendas deberían construirse en La Guaira. Recordó que la zona ha sido considerada de alta vulnerabilidad sísmica y sostuvo que sería necesario evaluar otros sectores del país antes de reproducir modelos habitacionales en terrenos que puedan presentar condiciones desfavorables.
El impacto de la tragedia, según su percepción, también se refleja en el estado de ánimo de los afectados. “Yo siento, particularmente este año, que el ambiente de las personas es mucho más de rabia, de molestia, de decepción frente al Estado”, afirmó. La especialista aseguró que algunas familias tuvieron que recurrir a familiares, amigos y ayuda privada para enfrentar la recuperación de sus seres queridos y sus viviendas.
