Publicado: mayo 28, 2026, 11:30 am
Tres meses y medio de obras, un mural tapando la fachada y muchas expectativas después, la Apple Store de Passeig de Gràcia ha reabierto esta semana. Y lo ha hecho sin el Fórum, sin los árboles y con una planta baja más amplia visualmente. El cambio ha dado que hablar: el Fórum era una de las señas de identidad de esta tienda, pero también de toda una forma de entender qué debía ser una Apple Store. Una que Apple lleva años construyendo y que, con esta reforma, parece estar revisando.
Porque la idea de convertir las tiendas en algo parecido a una plaza pública, un lugar en el que siempre pasaba algo y en el que eras bienvenido sin tener que comprar nada, caló hondo. Tanto que el propio Tim Cook acudió a un concierto organizado en la Apple Puerta del Sol en Madrid. El culmen de lo que una Apple Store parecía que estaba diseñada. Por eso sorprende que Passeig de Gràcia haya dado la vuelta a todo eso. Aunque hay razones, y son bastante más sensatas de lo que parece a primera vista.

Tim Cook en la Apple de Puerta del Sol
Cuando Apple decidió que sus tiendas fueran algo más que tiendas
La Apple Store siempre fue un concepto con personalidad propia. Steve Jobs la pensó como el sitio en el que podías entrar, tocar un Mac, probar un iPod y salir sin que nadie te hubiera presionado para comprar nada. Pero fue con la llegada de Angela Ahrendts, en 2014, cuando ese concepto dio un salto más grande.
Angela venía de construir la experiencia de marca de Burberry desde el espacio físico, y su visión para Apple fue que las tiendas tenían que ser el equivalente moderno de la plaza del pueblo. Un lugar de la ciudad, no solo un punto de venta. De ahí nació el Fórum.
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Los bancos en el centro de la planta baja, los árboles, la gran pantalla y las sesiones de Today at Apple abiertas a todo el que quisiera sentarse. Clases de fotografía, talleres de música, charlas, conciertos. La idea era que siempre pasara algo, que tuvieras un motivo para entrar aunque no necesitaras nada de Apple ese día. Y funcionó, al menos en términos de imagen.
Las Apple Store de esa generación se convirtieron en referencias urbanas, en sitios con vida propia más allá de los productos que vendían. De hecho, hay auténticas maravillas como la propia tienda de Passeig de Gràcia, Puerta del Sol o la Apple Store de Milán.

Apple Piazza Liberty de Milán
El problema de convertir una tienda en plaza pública
El concepto era bonito, y en muchos sentidos lo sigue siendo. Sigue habiendo tiendas con Fórum. La propia Apple de La Maquinista en Barcelona lo mantiene. Pero hay casos y casos. Y analicemos el de Passeig de Gràcia.
El Fórum ocupaba cerca de la mitad de la planta baja. Basta con comparar una foto de antes y una del después para ver que los pasillos ahora son notablemente más anchos y que el espacio dedicado al producto ha crecido. Durante años, una tienda que debería girar alrededor de los productos de Apple dedicaba la mitad de su superficie a bancos, árboles y una pantalla gigante.

Passeig de Gràcia con Fórum
Y luego estaba el ruido. Una cosa es que una Apple Store tenga vida, y otra es que en cuanto entres no seas capaz de escuchar a la persona que te está asesorando sobre qué iPhone comprarte. Eso es lo que pasaba cuando había una sesión de Today at Apple en marcha en el centro de la planta baja: altavoces, micrófonos, veinte o treinta personas concentradas en un punto, y el resto de la tienda conviviendo con todo eso. Para quien iba a comprar o a que le explicaran algo, el ambiente no ayudaba precisamente.

Passeig de Gràcia con Fórum
Lo que Passeig de Gràcia ha ganado al perder el Fórum
La planta baja de la nueva Passeig de Gràcia transmite algo que la anterior no transmitía: calma. El suelo blanco continuo suma luminosidad a un espacio que ya tenía buena luz natural. Las mesas de producto son lo primero que ves desde la entrada, con Mac, iPad y iPhone bien visibles y accesibles. Los pasillos son más anchos, el recorrido es más fácil y la sensación general es la de una tienda en la que puedes concentrarte en lo que has venido a hacer.

Passeig de Gràcia tras la reapertura de 2026
Uno de los cambios más importantes es la zona de recogida de pedidos online, que ahora está justo bajo la escalera de cristal. En 2026, comprar online y recoger en tienda es una de las formas más habituales de hacerse con un producto de Apple. Y así, quien llega a recoger puede hacerlo sin cruzarse con quien está recibiendo atención personalizada, y quien está en una mesa con un Specialist puede trabajar sin interrupciones. Cada cosa en su sitio.

Passeig de Gràcia tras la reapertura de 2026
Today at Apple no ha desaparecido, ha cambiado de forma
Lo que sí podría parecer una pérdida a primera vista es el futuro de las sesiones de Today at Apple. Pero siguen ahí. Lo que ha cambiado es el formato: ahora se dan en la primera planta, alrededor de una mesa, en grupos de unas ocho personas. Y pensándolo fríamente, el cambio tiene más ventajas de las que parece.
La planta baja deja de llenarse de ruido, las sesiones ganan en intimidad y, algo que nos contaron en la propia tienda el día de la reapertura, mucha gente no se apuntaba antes precisamente porque el formato abierto en medio de la tienda les daba demasiada exposición. Treinta personas mirándote mientras intentas aprender a editar una foto no es el entorno más cómodo para preguntar una duda.
Con grupos más pequeños y un espacio más recogido, quien quiera aprender va a poder hacerlo mejor. Y quien quiera ir a disfrutar de los productos va a tener más espacio y menos ruido para hacerlo.

Área de Today at Apple
Una vuelta a 2012 que no es un paso atrás
Passeig de Gràcia abrió en 2012 sin Fórum. La tienda que reabre ahora tampoco lo tiene. En ese sentido, hay algo de vuelta a los orígenes en todo esto, una Apple Store que recupera el propósito con la que Jobs pensó estos espacios: un sitio en el que entras, tocas los productos, recibes ayuda si la necesitas y sales convencido de lo que quieres. Sin distracciones, sin ruido de fondo, sin tener que competir con una clase de GarageBand para hablar con quien tienes al lado.

Passeig de Gràcia en su inauguración del 2012
Lo que queda por ver es si Passeig de Gràcia es un caso aislado o el primer paso de algo que va más allá. Hay muchas Apple Store en el mundo con Fórum, con árboles y con esa identidad de plaza pública que Ahrendts construyó. Si Barcelona es una señal de hacia dónde va Apple con sus tiendas, el debate acaba de empezar.
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La noticia
La reforma de Passeig de Gràcia acaba con las «plazas públicas». El producto vuelve al centro, como dictaba Steve Jobs
fue publicada originalmente en
Applesfera
por
Guille Lomener
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