Publicado: septiembre 15, 2026, 10:31 pm
Janina White quedó bajo la lupa de la OTAN después de que su relación con un oficial español de la Armada despertara sospechas sobre posibles vínculos con el espionaje ruso, un caso que acabó con la acreditación de seguridad del militar suspendida y su regreso a España. Ahora, esta mujer de 49 años, nacida en Rusia y con doble nacionalidad británica y polaca, ha contado su versión a The Telegraph: niega ser una agente rusa, asegura que nunca accedió a información clasificada y sostiene que ha sido señalada por su origen.
«La última vez que lo comprobé, no era una espía rusa», asegura White, que nunca fue detenida y contra quien ninguna investigación ha demostrado que sea una agente extranjera. La mujer conoció al militar español a través de Tinder en 2024 y, apenas dos semanas después de comenzar su relación, se mudó con él a un piso en Ruislip, al oeste de Londres.
Su pareja estaba destinada en el Mando Marítimo Aliado (Marcom) de la OTAN, en Northwood (Reino Unido), desde donde se monitoriza la actividad de submarinos y buques de guerra rusos y se rastrean los petroleros sancionados de la denominada ‘flota fantasma’ rusa. White reconoce que sabía a grandes rasgos a qué se dedicaba el militar, pero asegura que los detalles de su actividad profesional estaban fuera de sus conversaciones: “estaba totalmente prohibido hablar de cualquier detalle». «Teníamos una regla en casa: él no hablaba de su trabajo», explica.
Las sospechas sobre White surgieron después de que acudiera como acompañante del español a una fiesta de Navidad en Northwood en diciembre de 2024, para la que obtuvo un pase de visitante de un día bajo escolta. Durante los meses siguientes surgieron «preocupaciones de seguridad» en Marcom y tanto la OTAN como las autoridades españolas abrieron investigaciones, que terminaron con la suspensión de la acreditación de seguridad del militar y su posterior regreso a España.
Pese a negar cualquier vínculo con Moscú, White asegura que el pasado agosto fue interrogada durante dos horas por un miembro del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) durante un viaje a San Petersburgo para visitar a su padre enfermo. Según su relato, el agente, al que identifica como Andrei, la citó en una cafetería y le preguntó por la investigación de seguridad, por el trabajo del militar y por la relación entre ambos. «Me preguntó cuál era ahora mi relación con él. Le dije que ya no estábamos en contacto», relata White, que asegura que el supuesto agente también se interesó por su familia y por cómo había conocido al español. Sobre el encuentro, afirma que el hombre «fue muy agradable» y que incluso la invitó a «un buen café».
Su paso por las instalaciones de la OTAN
White también llegó a acompañar al oficial español a unas instalaciones de la OTAN en Oeiras (Portugal) cuando este ya se encontraba bajo investigación y diez días después de que le hubieran retirado su pase de acceso a Northwood. Ella insiste en que nunca entró en zonas restringidas ni tuvo acceso a información clasificada.
«Mientras él tenía acceso a todos esos ordenadores y datos supersecretos en algún lugar, yo estaba sentada junto a la piscina tomando café y té«, asegura. White afirma que pasó dos días en la que considera «probablemente la base de la OTAN más segura de Europa», y sostiene que llegó incluso a «aburrirse».
La mujer también protagonizó semanas después un incidente en Northwood cuando intentó acceder a la base junto al militar y una tercera persona pese a que el oficial tenía suspendido su pase. El personal de seguridad les negó la entrada y White se negó inicialmente a abandonar el recinto, por lo que tuvo que intervenir la Policía de Hertfordshire. No hubo detenciones.
«Me trataron como a una enemiga»
White considera que las sospechas contra ella se deben a haber nacido en Rusia y ha emprendido acciones legales para conocer por qué fue considerada un «riesgo de seguridad adverso». Además, ha presentado una demanda por discriminación contra el Ministerio de Defensa británico.
«Toda la maquinaria del Estado me trató como a una enemiga», denuncia. «Me quitaron todos mis derechos porque nací en el país equivocado». White reclama conocer quién tomó la decisión de señalarla como un riesgo para la seguridad y que esta sea anulada.
La mujer asegura que el caso también tuvo graves consecuencias para el militar español, que regresó a España y ya no trabaja activamente en la Armada. Según White, su expareja intentó suicidarse en septiembre de 2025. «Se sintió traicionado por la Armada. Se suponía que el Estado español debía protegerle», afirmó.
