Publicado: junio 16, 2026, 12:30 am
El Departamento de Policía de Clearwater (Florida) ha cerrado la investigación por la muerte del luchador Hulk Hogan, con la conclusión de que no hay indicios de criminalidad en el fallecimiento y que éste se produjo por causas naturales, algo con lo que no está del todo de acuerdo una de las hijas de Hogan.
El informe policial que incluye más de 70 documentos e interrogatorios con familiares, personal médico y servicios de emergencias, concluye que en la muerte del campeón de la WWE no hay rastro de crimen.
No en vano el Hulk Hogan padecía leucemia linfocítica crónica (un tipo de cáncer de la sangre y de la médula ósea que afecta a los linfocitos B, un tipo de glóbulo blanco encargado de ayudar al sistema inmunitario a combatir infecciones), además de tener una insuficiencia renal.
En el momento de su fallecimiento se estaba recuperando de carias cirugías, entre otras una de corazón en la válvula aórtica y de una artrodesis cervical (unir de forma permanente dos o más vértebras del cuello tras hernias discales o degradación de los discos cervicales).
El forense concluyó que la causa final de la muerte fue un infarto agudo de miocardio, recogiendo que hubo episodios previos de fibrilación auricular, además de las complicaciones de la leucemia.
Las quejas de Brooke Hogan
A pesar de todo esto la hija del luchador, Brooke Hogan, ha alzado la voz contra el cierre de la investigación, que, según ella, no se hizo bien ni de forma exhaustiva y que tenía «inconsistencias».
Brooke Hogan sostuvo que las autoridades «fallaron desde el principio» y que nunca la trataron como una parte relevante de la investigación, según apuntaba TMZ, que también aseguraba que ella se sintió excluida durante todo el proceso y tuvo dificultades para acceder a información básica sobre el caso.
También criticó que el informe diera por cerrada la investigación como una muerte natural sin profundizar suficientemente en las dudas que ella había planteado sobre el estado de salud de su padre en las semanas previas a su fallecimiento. Brooke pidió que se examinaran con más detalle esas circunstancias del fallecimiento.
Otro de sus reproches fue la gestión de la autopsia y de las pruebas médicas. Según el expediente, Brooke solicitó acceso a análisis, resultados de laboratorio y aclaraciones sobre los procedimientos forenses, porque desconfiaba de que toda la información relevante estuviera siendo revisada adecuadamente. También manifestó inquietud por la posibilidad de una cremación antes de que se agotaran todas las vías de investigación.
Además, cuestionó que se hubiera ignorado o minimizado información que, a su juicio, podía resultar importante para comprender lo ocurrido. En meses anteriores había insistido en que las grabaciones de las cámaras corporales de la policía y las llamadas al 911 podían contener datos capaces de cambiar la perspectiva sobre la muerte de su padre.
Así, Brooke Hogan no acusó directamente a la policía de encubrir un delito, ni explicitó sospechas concretas, pero sí sostuvo que la investigación fue incompleta, que no se tomaron suficientemente en serio su trabajo y que la mantuvieron apartada y poco informada del proceso.
