Publicado: mayo 23, 2026, 6:30 am
La ONG World Central Kitchen (WCK) del chef español José Andrés ha reducido a la mitad, de un millón a medio millón diarias, las raciones de comida que reparte en la Franja de Gaza por motivos financieros, que le imposibilitan mantener un nivel tan alto tras invertir más de 500 millones de dólares en alimentar a la población palestina.
WCK es una de las organizaciones humanitarias internacionales que todavía pueden operar en Gaza, tras la inminente salida de 35 que no cumplieron con un nuevo proceso de registro impuesto por Israel -país que controla los accesos a la Franja- por el que las ONG deben darle los datos de sus trabajadores palestinos, a lo que ellas se niegan.
La organización de José Andrés sí puede funcionar allí tras cumplir con ese registro y se ha convertido en la segunda que más comidas proporciona en este enclave palestino. Lo ha hecho en medio de las críticas al chef por reunirse con autoridades israelíes después de que en abril de 2024 Israel matara a siete trabajadores de WCK en Gaza.
Solo donaciones privadas
«Seguimos las directrices de las autoridades israelíes durante el proceso de registro para garantizar la seguridad de nuestro personal en Gaza y de las comunidades a las que servimos«, explica Wadhah Hubaishi, responsable de WCK en África y Oriente Medio. Según Hubaishi, la drástica reducción en sus servicios se debe exclusivamente «a la realidad financiera de mantener una operación de esta magnitud durante un período tan prolongado».
El responsable indica que desde el inicio de la ofensiva de Israel en Gaza en octubre de 2023, que ha causado más de 72.770 muertos en un territorio palestino arrasado por las bombas, WCK ha invertido más de 500 millones de dólares en alimentar a su población de dos millones de personas, de las cuales alrededor de 800.000 siguen viviendo en tiendas de campaña.
Hubaishi afirma que la organización se financia íntegramente con donaciones privadas, la mayoría de pequeños donantes, lo que implica que «existen límites en cuanto a la capacidad de una sola ONG para mantener este nivel de alimentación mes tras mes».
Un 32 % menos de alimentos
La reducción de los alimentos que entran en Gaza para WCK ya se refleja en los camiones con ayuda descargados en la Franja, según el recuento que hace la organización de las Naciones Unidas UNOPS.
Del 21 de marzo al 21 de abril de este año, entraron en Gaza 6.128 toneladas de alimentos para la organización de José Andrés, una cifra que se redujo hasta las 4.152 toneladas del 21 de abril al 21 de mayo (un 32 % menos).
Aún así, WCK sigue siendo la segunda organización en volumen de ayuda que entra en la Franja, muy por detrás del Programa Mundial de Alimentos, que del 21 de abril al 21 de mayo introdujo 25.514 toneladas de ayuda.
Protestas en Gaza
La bajada en la ayuda se deja sentir también en las calles de Gaza. Este martes, medio centenar de gazatíes se manifestaron en el campamento de refugiados de Bureij, en el centro de la Franja.
Allí, unos niños sostenían entre las ruinas carteles apelando a la organización del chef: «Con nuestro agradecimiento y reconocimiento la organización WCK, les hacemos un llamamiento: el hambre se está descontrolando«. En otros, que llevaban junto a ollas y platos vacíos, se leía «La comida es un derecho, no un lujo«, «Estamos al borde de una catástrofe humanitaria», «Tengo hambre» o «Equipo de WCK, por favor, ayúdennos».
Un grupo de mujeres hacía sonar también sus cacerolas, entre ellas Nour Abunukbe. «Pedimos a World Central Kitchen que nos proporcione comedores solidarios porque no hay ninguna otra institución que nos apoye».
«Ni un trozo de pan que comer»
Y Fauzi Awad, presidente del comité popular del campamento, añadía que WCK «está llevando a cabo una reducción progresiva de las raciones hasta llegar a cero«, así como de sus trabajadores y de la «calidad y cantidad».
Rodeado de niños entre tiendas de campaña de desplazados, Mahmud al Magarbi explicaba que en Bureij hay gente que no encuentra «ni un trozo de pan para comer, ni un solo plato de comida».
«Tenemos alrededor de mil niños con sus familias en el campamento, y pedimos a las autoridades que revisen la situación de estos niños y del comedor solidario (…). La gente aquí está perdida, llevan dos días pasando hambre«, afirmaba.
Desde WCK, Hubaishi asegura que su organización «continuará operando uno de los programas de comidas calientes más grandes de Gaza», entregando cientos de miles al día. Pero insiste en que «la seguridad alimentaria a largo plazo para Gaza no puede depender de una sola organización«, apelando al apoyo de gobiernos, instituciones y socios internacionales.
