Publicado: enero 4, 2026, 12:40 am
El 2025 cierra como un año de sólido desempeño para los principales mercados bursátiles, impulsado por la tecnología y por una economía cada vez más digitalizada . Durante el año, Nasdaq ha acumulado un aumento cercano al 25%, el S&P 500 ha rondado una subida del 17% y el Ibex 35 ha crecido más de un 40%, en un contexto marcado por el auge de los semiconductores avanzados y la rápida adopción de soluciones de inteligencia artificial. Este impulso ha reavivado el apetito inversor por la llamada nueva economía . La pregunta ahora es qué sectores, mercados y tendencias marcarán el rumbo de la inversión en este año. «En 2026, las tendencias de inversión estarán guiadas principalmente por factores estructurales. Creemos que la inteligencia artificial seguirá siendo clave, aunque con mayor énfasis en productividad real y monetización», dice José Manuel España, director de gestión de activos y patrimonios en NTT DATA. La automatización y la robótica, asegura, ganarán peso por la escasez de mano de obra y la búsqueda de eficiencia. Por su parte, las tensiones geopolíticas sostendrán la inversión en defensa, seguridad y ciberseguridad, mientras que la demanda energética y digital reforzará el atractivo de las infraestructuras y de una transición energética más pragmática , añade el experto. Por último, dice, la salud y la longevidad se consolidarán como una tendencia defensiva y de largo plazo. «De cara a 2026, el escenario apunta a un mercado más volátil, con correcciones recurrentes y una mayor dispersión entre sectores y compañías», apunta Antonio Rivas, docente de Inversión y financiación en la facultad de business & tech de UAX. La tendencia de fondo puede mantenerse, comenta el experto, pero las rentabilidades serán más moderadas y selectivas. En este contexto, elementos como el bitcoin seguirán ganando protagonismo como activos alternativos, especialmente en un entorno de elevada deuda pública y desconfianza en las monedas fiduciarias, dice Rivas. No obstante, su elevada volatilidad hace que deba considerarse más como un activo complementario y táctico que como un sustituto de la renta variable tradicional, añade. «En definitiva, 2026 será un año en el que la gestión activa, la diversificación y el control del riesgo serán más importantes que la simple exposición direccional al mercado», concluye Rivas. Un punto clave para entender la evolución de los mercados en 2026 será el avance de los tipos de interés. «En Europa no creemos que vayamos a ver cambios este año. Algunas casas de inversión anuncian uno o dos recortes porque creen que la economía europea mostrará más debilidad de la que esperan los expertos ahora mismo», señala Francisco Quintana, director de estrategia de inversión en ING España. En cambio, los inversores empiezan a ver una creciente probabilidad de subidas de tipos a finales de 2026, comenta el experto. Desde el banco concurren más con esta última visión, con la expectativa de que Alemania será capaz de impulsar su gasto de manera significativa. «Esto hará que, por un lado, aumente la oferta de deuda empujando a rentabilidades al alza y, por otro lado, habrá efecto cascada sobre el resto de los países de la UE impulsando el crecimiento», dice Quintana. Sobre en qué zonas geográficas invertir en 2026, Quintana ve gran oportunidad en los mercados emergentes . «Vemos estabilidad económica, un crecimiento y una inflación estables, un dólar que va a continuar débil y valoraciones muy razonables. Las perspectivas de crecimiento de beneficios están entre las más altas del mundo rondando el 15%. Además, viene de un largo periodo de rendimiento relativo su óptimo respecto a los mercados emergentes que creemos que podría revertirse», dice el experto de ING. Francisco Simón, responsable europeo de estrategia de asset allocation en Santander Asset Management, asegura que para 2026 mantienen una visión constructiva en activos de riesgo, con preferencia por estar invertidos tanto en crédito como en renta variable. «El avance del proceso desinflacionista y unas condiciones financieras más estables deberían respaldar un crecimiento global moderado», indica. En renta variable, asegura Simón, las regiones más atractivas serían Estados Unidos, Europa e Iberoamérica. La visión positiva de EE.UU. es por la solidez del ciclo corporativo, el liderazgo en tecnología e inteligencia artificial y unos márgenes sostenidos que siguen sorprendiendo al alza, a pesar de las valoraciones son exigentes. En Europa ve un binomio interesante de valoraciones más razonables y un entorno aún favorable para el sector financiero, gracias a tipos estables, pendientes positivas, calidad de los balances y, sobre todo, una mejora en el ritmo de crecimiento en la región. Por último, en Iberoamérica existen oportunidades selectivas en países con políticas monetarias ortodoxas y balances públicos más estables, dice el analista de Santander Asset Management. «La IA seguirá siendo un factor relevante en los mercados en 2026, respaldada por un elevado nivel de inversión en tecnología y por su progresiva adopción en la actividad empresarial. Sin embargo, el debate se desplazará hacia una fase más madura , en la que su influencia sobre los mercados dependerá cada vez más de la capacidad de las compañías para convertir estas inversiones en ganancias tangibles de productividad, eficiencia y generación de valor», dice España, de NTT DATA. Con respecto a las expectativas para el mercado español, Salvador Díaz, consultor de Afi Inversiones Globales SGIIC, ve al país destacar entre sus homólogos europeos con un crecimiento del PIB del 3% en 2025, frente al 0,3% de Alemania, el 0,7% de Francia y el 0,5% de Italia. Este crecimiento de la economía española se apoya en el turismo, la fortaleza del mercado laboral y el consumo, dice. Para 2026, comenta Díaz, se espera una moderación de la demanda externa que lastre la evolución del PIB hasta el 2,2%. Otro factor para tener en cuenta es la fuerte revalorización del Ibex 35, alzado sobre todo por los bancos impulsados por las subidas de tipos, dice. «Cabe esperar una pérdida de tracción en su comportamiento en bolsa, tras un año bursátil espectacular, con la tarea pendiente de mejorar en eficiencia y ganar escala», dice Díaz sobre el sector bancario español en 2026. Algunos de los retos para 2026 son las elecciones de medio término en Estados Unidos y el cambio en la cúpula de la Reserva Federal, con lo que ello puede suponer para el dólar, apunta Díaz, de Afi. Rivas, de UAX, considera que principal reto para los inversores en 2026 será gestionar el riesgo en un entorno macroeconómico y geopolítico más complejo. «La inflación, aunque más moderada, seguirá siendo estructuralmente elevada, lo que limitará el margen de actuación de los bancos centrales y mantendrá los tipos de interés en niveles relativamente altos durante más tiempo. A esto se suma el elevado endeudamiento público en las principales economías, que puede generar episodios de tensión en los mercados de deuda y trasladar volatilidad a la renta variable», dice. Otro reto, señala Rivas, será la elevada concentración del mercado en compañías muy vinculadas a la inteligencia artificial. «Muchas de estas compañías han descontado escenarios de crecimiento muy optimistas y cualquier decepción en resultados, ralentización en la adopción de la IA o cambios regulatorios podría provocar correcciones significativas», apunta. En cuanto a algunos consejos finales para invertir en renta variable, Aurelio García del Barrio, profesor del IEB, considera clave adoptar una diversificación internacional . «El rendimiento superior europeo sirve como un poderoso recordatorio de que los mercados estadounidenses no siempre lideran», dice. García del Barrio también recomienda buscar empresas que se beneficien de una mejor política monetaria, un mayor gasto en defensa y fundamentos corporativos más sólidos. Otra sugerencia del experto para la renta es tener presentes las oportunidades que existen en mercados emergentes. En cuanto a renta fija, el experto, cree que si los bancos centrales mantienen o reducen tipos y los diferenciales continúan estables, los fondos de renta fija con duración intermedia podrían mostrar subidas razonables.
