Publicado: abril 5, 2026, 10:30 pm
Imaginemos que los fascistas no existen. Es fácil, si lo intentamos. Incluso a quienes simplemente albergan opiniones de la derecha populista se les puede borrar de la conciencia colectiva como por arte de magia, al menos en Bélgica. Desde la década de 1980, su mitad francófona ha aplicado la polÃtica de excluir a cualquier polÃtico con opiniones que se alejen del consenso centrista. Con estos cordones sanitarios, o cortafuegos polÃticos, se pretende proteger a los votantes de las ideas erróneas —quizá el argumento de un polÃtico de que se debe frenar la inmigración o una diatriba desmesurada contra la Unión Europea—. Los medios de comunicación silencian esas opiniones demagógicas negándose a entrevistar a los polÃticos que las propugnan. Cualquiera con… Ver Más
