Publicado: mayo 12, 2026, 9:30 am
Bruselas ha confirmado este martes que habrá reuniones «a nivel técnico» con el régimen talibán en la capital comunitaria para agilizar las deportaciones de afganos desde la UE. Miembros de la administración afgana viajarán a la capital comunitaria, según ha comentado el Ejecutivo comunitario. «El Consejo señaló la obligación de mantener una colaboración operativa con las autoridades ‘de facto’ en Afganistán. Esto no constituye en absoluto un reconocimiento del régimen«, sostuvo al respecto el portavoz Markus Lammert en rueda de prensa.
Este paso sin precedentes, alega Bruselas, responde a la exigencia de una coalición de veinte paÃses del bloque comunitario, encabezados por Alemania y Bélgica. Este grupo de naciones, entre las que no figura España, ha solicitado formalmente que se agilicen los procesos de deportación de ciudadanos afganos que carecen de permiso de residencia, una petición coordinada actualmente por la Dirección General de Interior de la UE y el Ministerio de Migración de Suecia.
La presión de estos Estados se formalizó el pasado otoño mediante una carta enviada al comisario de Migración, Magnus Brunner. En el documento, paÃses como Italia, Polonia, Suecia o Grecia lamentan los obstáculos legales que impiden expulsar incluso a ciudadanos condenados por delitos. Los firmantes reclaman medidas contundentes para ejecutar retornos, ya sean voluntarios o forzosos, de quienes representan una amenaza para el orden público.
Desde la Comisión y en rueda de prensa, el propio Lammert ha intentado normalizar estos contactos, asegurando que estas reuniones técnicas no constituyen una novedad polÃtica, sino que forman parte de la presencia operativa que la UE mantiene en Afganistán. Bruselas recalca que su labor es meramente de acompañamiento y supervisión, dejando claro que la competencia final de ejecutar las expulsiones y evaluar cada caso de forma individual reside en los Gobiernos nacionales y no en las instituciones comunitarias.
A pesar del impulso de las capitales europeas, Bruselas insiste en que cualquier proceso de repatriación debe estar estrictamente blindado por el Derecho internacional y el respeto a los Derechos Humanos. Por el momento, el plan se enfoca exclusivamente en aquellos individuos que supongan un riesgo real para la seguridad dentro de la Unión Europea, tratando de equilibrar la necesidad de orden público con las obligaciones legales del bloque.
Sin embargo, el proyecto de deportaciones masivas se enfrenta a un complejo escenario humanitario. Mientras los veinte paÃses firmantes urgen a reactivar los vuelos de retorno, Naciones Unidas continúa advirtiendo sobre el grave peligro al que se exponen los ciudadanos que regresan a un Afganistán controlado por el fundamentalismo talibán, un factor que añade una fuerte carga de controversia a la iniciativa europea.
