Publicado: enero 28, 2026, 11:30 pm
España en el mundo en 2026: perspectivas y desafíos es el título del informe anual del Real Instituto Elcano que se presentaba este miércoles en su décimo cuarta edición. Su propósito era dar cuenta de cómo se está transitando desde la relativa placidez de los años 90 del siglo pasado al desasosiego presente; desde la ilusión de comercio abierto, de progreso, de cierta gobernanza multilateral y de avances significativos de la integración europea, a la erosión de normas básicas devenidas tan opacas e instrumentales que han dejado de restringir la conducta de los actores internacionales o de ayudar en la resolución de los conflictos, una vez que se ha difuminado el orden unipolar estadounidense. El informe se articula en torno a diez ejes, cuyo desarrollo se ha encomendado a los investigadores principales del Instituto que responden del trabajo con sus nombres y apellidos y que tienen la honradez de contrastar sus anticipaciones de la edición anterior con las realidades en que han cristalizado un año después. Ese tránsito queda claro que se estructura sobre relaciones de poder asimétricas, lealtades condicionadas y una creciente tendencia a emplear la coerción.
En la presentación José Juan Ruiz, su presidente, declara que el auténtico propósito del análisis es el de conectar las grandes perspectivas internacionales con los desafíos concretos de la acción exterior española y proponer alternativas para que España navegue mejor la actual degradación progresiva del orden global. El supuesto de partida es que España, como uno de los principales Estados miembros, es corresponsable de que la UE tenga suficiente discernimiento estratégico para no conformarse con un vasallaje ilustrado. Además de que su condición de potencia media con gran proyección exterior y demostrada capacidad de crecer, debería impulsar a nuestro país “al aprovechamiento de las oportunidades que ofrece la innovación, la diversificación inteligente de mercados y la diplomacia creativa”. Los autores del informe del Real Instituto Elcano sostienen que en 2026 España se esforzará por consolidar el aumento comprometido del gasto en defensa y por afirmar su presencia en los núcleos donde se adoptan las decisiones sobre la seguridad del continente.
Además, en línea con la Estrategia de Acción Exterior 2025-2028, la coherencia más elemental llevaría a que prestara su apoyo sincero a los impulsos para que la UE se convirtiera “en un actor global con una relación pragmática hacia China y atención proporcionada a sus otras dos regiones prioritarias: vecindad sur y América Latina”. En el capítulo de Seguridad los expertos del Instituto Elcano mantienen que España deberá reforzar su capacidad de disuasión autónoma frente a las amenazas no compartidas (sur) e incrementar su contribución a las capacidades colectivas (este) o globales (360º) de defensa. En todo caso, la animosidad del presidente Donald Trump con quienes venían siendo hasta ahora sus aliados en Europa pone la OTAN en entredicho y obliga sin demoras a la UE a seguir la senda que ha marcado con toda nitidez el primer ministro del Canadá Mark Carney.
Y, como escriben los analistas del Real Instituto, 2026 podría ser un buen año para la seguridad y la defensa de Europa porque nunca han existido tantas razones para avanzar en la integración en ese área. Momento de recordar que desde hace décadas Washington ha simultaneado la queja por la desatención que observaba por parte de los aliados europeos a sus requerimientos en pro de mayores contribuciones al pilar europeo de la Alianza Atlántica, pero sucedía que cada vez que la UE intentaba avanzar en esa línea, era perceptible el bloqueo estadounidense, directo o a través de los británicos entonces tan deferentes con sus primos. Si hubiera de señalar una objeción al Informe del Real Instituto Elcano sería la de que en su presentación faltaron los colegas de otros centros de pensamiento y los periodistas que tienen encomendados estos asuntos en los medios de comunicación. Continuará.
