Publicado: octubre 23, 2026, 12:30 am
Los contratos del alquiler se han convertido en uno de los bienes más preciados de la actualidad. Se podría decir que quien encuentra uno a un precio no muy desorbitado, tiene un tesoro. Esta es la situación actual del mercado de la vivienda. Por ello, la crisis del sistema ha alcanzado unas cotas incluso superiores al desastre en el que se había instalado durante la última década. Una problemática tan insostenible que le ha terminado costando el puesto a Pedro Sánchez y que ha desembocado en una convocatoria forzada de elecciones generales. Y es que este es un problema que, de una u otra forma, afecta a todos los estratos de la sociedad. En primer lugar, a los jóvenes, quienes suelen ser en su mayoría los que ocupan este mercado. Pero también a personas de mediana edad, quienes suelen ser los padres de esos jóvenes. Aunque las personas de ese rango de edad también suelen ser esos pequeños tenedores, propietarios de los pisos que se terminan quedando vacíos porque nadie puede pagar los precios del mercado actual. Una bola de nieve que, poco a poco, se va haciendo más grande. Por ello, algunos expertos abogan por medidas que pueden parecer negativas o contradictorias, pero que a la larga terminan resultado un acierto. Mientras todos quieren ganar más, así es cómo un propietario puede obtener más ganancias, o que sus ingresos sean más estables perdiendo dinero al principio, pero mirando hacia beneficio en el medio y largo plazo. «Bajar el precio del alquiler a tus inquilinos puede ser un acierto», explica Juan Hernández. Este empresario asegura que un propietario debe valorar mucho a una persona que trata su vivienda como si fuera de su propiedad. «Tienes al inquilino perfecto. 5 años sin darte un disgusto, pagándote puntual y cuidando de tu piso. Muy pocos problemas». «Y ahora vas a cargártelo por 200 euros al mes. Porque subir el IPC te parece poco. Pues no sé si es siempre inteligente». En este caso, este empresario apela al coste de oportunidad. Es decir, a lo que ponemos en juego por una decisión que no se valora en su justa medida. Por ganar un dinero de manera inmediata podemos espantar a un arrendatario modélico y adentrarnos en un problema que, a la larga, termine siendo más caro. «Si el inquilino no quiere o no puede pagar ese aumento y se va, te toca ir a la inmobiliaria, estar uno o dos meses con la vivienda vacía sin ingresos, tendrás que hacer reparaciones y pintar para volver a dejarlo presentable…». «Gastos de nuevo por el nuevo contrato… Y, ¿cuánto te ha costado eso? Pues probablemente entre 3.000 y 5.000 euros. Que yo diría que euro arriba o euro abajo es lo que probablemente ibas a ganar con esa subida durante el próximo contrato. Y esto, te guste o no, simplemente es matemática pura». Y tal y como explica Juan, los problemas no solo están en un mal cálculo económico. «Ahora tienes un inquilino nuevo del que no sabes absolutamente nada. No sabes si pagará puntual, no sabes cómo va a tratar tu piso y no sabes si a los cuatro meses te dejará de pagar y tendrás que enfrentarse a un procedimiento de desahucio que ya sabemos que en España puede alargarse fácilmente un año». Por ello, antes de tomar decisiones precipitadas, sobre todo con el dinero, las propiedades y el patrimonio, hay que saber tener calma y analizar toda la situación en detalle. «Un año sin cobrar, con gastos de abogado, con el piso probablemente destrozado y todo por no conformarte con subir el IPC a un inquilino que nunca te dio un problema».
