Publicado: septiembre 30, 2026, 4:30 pm
El 10 de julio, días después de la eliminación de Portugal en el Mundial, la federación lusa anunció la contratación de Jorge Jesús (Amadora, 1954) como nuevo seleccionador para relevar a Roberto Martínez . Cerraba así tres años y medio con el catalán, que dejó una Nations League como mayor éxito, y abría un nuevo ciclo con el veterano técnico luso, que a sus 72 años firmó un contrato que le llevará de la mano de las ‘quinas’ hasta el Mundial 2030 y a tener que gestionar nada menos que la recta final de un mito como Cristiano Ronaldo en el equipo. El cambio de seleccionador no ha supuesto una revolución en cuanto al estilo de juego, básicamente ofensivo, pero sí en cuanto a carácter y agresividad con la pelota. Admirador de Cruyff , con el que llegó a hacer unas prácticas en el Barcelona, Jorge Jesús gusta de imprimir a sus equipos mucha intensidad y agilidad en el pase. Además de ser exigente y meticuloso en su búsqueda de resultados, el veterano técnico transmite al grupo su fuerte personalidad, que en ocasiones roza la arrogancia. Basta con revisar su presentación, en la que recalcó por encima de todo su «orgullo de ser portugués». Un punto en el que las diferencias con el diplomático -y español- Martínez sí son notables. Jorge Fernando Pinheiro de Jesús inició su relación con el fútbol muy pronto pues pese a nacer en el seno de una familia humilde, su padre, Virgolino de Jesús, llegó a ser profesional con el Sporting Clube de Portugal. Así, aunque en su infancia se dedicó a vender cobre y metal antes del amanecer para tener dinero en el bolsillo o llegó a ser aprendiz de soldador, no resultó extraño que acabase dedicándose al deporte rey, primero como futbolista y luego de entrenador. El que de niño solía saltar desde las ventanas de los primeros pisos agarrado a una farola para ir a jugar al fútbol acabó siendo profesional. Formado en las categorías inferiores del club para el que jugó su padre, llegó a disputar 166 partidos como centrocampista en la primera división portuguesa , repartidos entre varios equipos desde su debut en el Olhanense. Sin embargo, la fama le alcanzó ya en su etapa de entrenador después de colgar las botas a los 35 años. Desde abajo, subiendo cada escalón con mucho esfuerzo, destacó por fin en los banquillos de Os Belenenses y Braga, lo que le valió el salto al Benfica . Defendiendo el escudo de las águilas terminó de confirmar su valía como técnico, con tres ligas y dos subcampeonatos de la Europa League como principales éxitos. En el equipo de la capital, ‘JJ’ demostró su capacidad para moldear equipos a su idea de fútbol, sacando lo mejor de jugadores como Di María, Coentrao o Enzo Pérez. A la par que triunfaba con el equipo encarnado comenzó a hacerse notoria su fuerte personalidad, tanto a la hora de imponer su autoridad a los futbolistas e incluso a sus directivos, como a la de polemizar con rivales. Lo primero tuvo el lado bueno de servirle para convencer a muchos jugadores de cambiar su posición para rendir mejor, pero también el malo de acabar saliendo por la puerta trasera de algunos clubes. Lo segundo dejó polémicos encontronazos como el que vivió con Lopetegui cuando el vasco entrenó al Oporto. Bautizado por la prensa como ‘Lotopegui’ por la lotería que era averiguar sus alineaciones, Jorge Jesús se apuntó a la burla pública y eso desembocó en una trifulca en la que ambos tuvieron que ser separados . El fuerte carácter del técnico de Amadora desembocó en 2015 en uno de los traspasos más sorprendentes del deporte portugués , cuando cambió el Benfica por el Sporting. Permaneció con los ‘leones’ tres cursos, pero la cosecha de títulos se redujo a una Copa de la Liga y una Supercopa. Después de pasar por los dos grandes equipos de Lisboa apostó por el extranjero. Primero por el Al-Hilal saudí, donde pasó una temporada que acabó en despido por problemas con la dirección del club, y después por Brasil. Al mando del Flamengo, con el que conquistó todos los trofeos posibles incluida la Copa Libertadores , se hizo célebre, llegando a sonar como posible seleccionador para una ‘canarinha’ necesitada de triunfos. Ese paso no se dio y acabó regresando al Benfica para después pasar por el Fenerbahçe turco, de nuevo el Al-Hilal y el Al-Nassr, donde coincidió por primera vez con Cristiano Ronaldo en la conquista de la liga árabe. Esta trayectoria, quizás la más importante de un técnico portugués después de la del mediático José Mourinho , le llevó finalmente a la selección de su país, en la que al reto de ganar títulos se sumaba el de gestionar la recta final de la carrera de ‘CR7’, el gran icono del fútbol luso. De primeras, ante la sensación generalizada de que la elección de un entrenador con un ego tan desmesurado podía significar el fin de las convocatorias del mediático futbolista, Jorge Jesús dejó claro que el de Madeira no iba a ser un problema y le llamó en su primera lista. Eso sí, el de Amadora advirtió que, pese a tener un estatus diferente al resto de jugadores, sus minutos también dependerían de su rendimiento , además de que su edad, 41 años, le obligaría a «gestionar» los momentos. En lo deportivo, la nueva Portugal de ‘JJ’ va viento en popa, con dos victorias en dos partidos y el liderato de su grupo en la Nations League. Pero, como ya avisó el seleccionador que podía pasar, Cristiano no jugó un solo minuto ante Noruega y eso, además de irritar al afectado, espesó el debate futbolístico en el país vecino . El ambiente se enrareció en los días posteriores, en los que Cristiano no saltó al campo de entrenamiento y la cuerda terminó por romperse este miércoles, con una comparecencia que pretendía templar ánimos y obviar cualquier problema, y que acabó desencadenando en la salida, casi a la carrera, del astro luso.
