Publicado: octubre 28, 2026, 9:30 am
Jennifer Lawrence se ha convertido en la última famosa en entrar en la cosmética, un sector que genera alrededor de 500.000 millones de euros. Lo ha hecho lanzando su propia marca capilar y explicando que desde pequeña, por sus rizos, tuvo que dedicar mucho tiempo al cuidado de su cabello. El inicio de su carrera como actriz a una edad temprana también marcó su relación con el pelo, ya que ante la negativa de poder usar pelucas, tras someterlo a constantes tintes y tratamientos agresivos, decidió cortarlo. Su pixie, tras ganar el Oscar por ‘El lado bueno de las cosas’, se convirtió en uno de los más imitados, y además, para dar continuidad al personaje que interpretó en ‘Los juegos del hambre’, en las entregas posteriores, Sinsajo 1 y 2, tuvo que recurrir a las pelucas, finalmente. Tras haberse resistido durante años, Jennifer Lawrence se abrió su cuenta de Instagram el pasado 9 de septiembre. Y el motivo no fue otro que el lanzamiento de su marca de cuidados para el pelo, a la que ha llamado Mes (pronunciada como ‘mess’ que en español es desorden). Según ha contado en la revista neoyorquina The Cut, no busca hacerse rica como otras celebrities (Fenty Beauty de Rihanna tiene unos ingresos estimados de más de 3.000 millones de dólares, mientras que Rare Beauty, de Selena Gomez ronda los 1.900 millones de dólares), sino ofrecer unos productos que minimicen la rutina capilar. «En algún momento, la belleza dejó de adaptarse a nuestras vidas y empezó a exigir que nuestras vidas se adaptaran a ella. Más productos. Más pasos. Más mantenimiento. La perfección se convirtió casi en una obligación. Creamos ‘mes’ porque creemos que la belleza debe encajar en tu vida, y no al revés», asegura Lawrence. La actriz siempre ha tenido una relación de amor/odio con su cabello rubio. Desde pequeña, sus rizos y su pelo rebelde le obligaron a dedicarle mucho tiempo. Apenas era una adolescente cuando debutó en el cine (‘Garden Party, en 1990, tenía 17 años), y descubrió que el trabajo como actriz conllevaba lavados constantes, cardados, el uso de herramientas de calor y de tintes. Según confiesa en la página web de su nuevo negocio, en una ocasión llegaron a teñirle el pelo de cuatro colores diferentes en un solo día. En ‘Los juegos del hambre’, la saga de películas que la hizo famosa, pidió usar pelucas, pero no le dejaron y entonces tomó la decisión de cortarse su larga melena, para priorizar un cabello más sano y fácil de mantener. A partir de allí empezó a imaginar productos que le gustaría que existieran, con la premisa del mínimo esfuerzo y el máximo rendimiento. En 2023, vio una charla TED de Jasmina Aganovic , ingeniera química y biológica y CEO de la startup de biotecnología Arcaea, quien hablaba de crear productos capaces de transformar la estructura del cabello, en lugar de limitarse a recubrirlo, y tras convencerla, se embarcaron juntas en el proyecto que acaba de ver la luz. De momento, los productos, formulados a través de la biotecnología , solo están disponibles en Estados Unidos. La gama está formada por tres cosméticos para el pelo: una mascarilla reparadora que se aplica sobre el cabello seco y que también sirve para lucir peinados con efecto mojado (52 dólares), un sérum para eliminar el encrespamiento (44 dólares) y un espray voluminizador que no deja el pelo rígido y que, además, mejora la salud del cuero cabelludo (34 dólares). Durante la entrevista en The Cut, la famosa actriz asegura que su filosofía personal consiste en lucir bien con el mínimo esfuerzo, y no duda en confesar que se ha sometido a una operación de aumento de pecho y planea hacerse un estiramiento facial en el futuro. «Quiero ser una madre sexy. Cuando llevo a mis hijos a la escuela, quiero dar la imagen de una mujer que tiene su vida bajo control, incluso cuando acabo de despertarme y, en realidad, no tengo nada bajo control».
