Publicado: mayo 5, 2026, 7:58 am

Entre guerras, bloqueos estratégicos y movimientos geopolíticos inesperados, el petróleo vuelve a ser el centro del poder global. En ese tablero, Venezuela reaparece como actor relevante: crece impulsada por el petróleo, pero sigue atrapada en fragilidades estructurales, opacidad institucional y una crisis social que no desaparece con el alza del crudo.
Por Juan Szabo y Luis A. Pacheco en La Gran Aldea
A pesar de las idas y venidas entre EE.UU. e Irán —que avanzan y luego retroceden en una eventual salida negociada—, el estrecho de Ormuz permanece bloqueado. Irán trata de forzar una solución estrangulando la economía mundial, mientras que EE.UU. busca cortar la circulación de crudo que mantiene viva la economía iraní.
Los anuncios de apertura a negociaciones y su posterior retirada se suceden prácticamente a diario, generando desconcierto en el mercado y volatilidad de los precios. Los suministros de combustible para aviación y automotores comienzan a escasear, a pesar del drenaje de inventarios para mitigar la situación. La crisis energética también se agrava debido a los exitosos ataques ucranianos contra refinerías y la infraestructura petrolera rusas. Asimismo, Israel está respondiendo con operaciones contundentes ante los drones y misiles lanzados por Hezbolá desde el Líbano hacia territorio israelí, a pesar del alto al fuego.
Como si todo eso fuera poco, la complejidad del mercado petrolero se incrementa tras el anuncio de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de retirarse de la OPEP y de OPEP+, poniendo fin a una membresía en el cartel de más de cincuenta años. Esta decisión representa un golpe significativo para la capacidad de acción de OPEP+ y se suma a una creciente brecha entre los objetivos de los EAU y el liderazgo de Arabia Saudita. La gota que colmó el vaso —o al menos la explicación nominal de la decisión— es que los EAU consideran que los otros países árabes del cártel no han sido lo suficientemente proactivos en defender a los Emiratos de los ataques de Irán contra sus instalaciones petroleras, en medio de la guerra en el Golfo.
Otra situación potencialmente peligrosa se está desarrollando en el océano Índico e incluso en el golfo de Omán. China está desplegando silenciosamente una considerable fuerza naval, con destructores, unidades de inteligencia y submarinos, para proteger sus rutas comerciales, lo que podría situarla en una posición de confrontación con EE.UU. y con el bloqueo de barcos vinculados a las exportaciones de Irán.
Por su parte, el Kremlin está asesorando y apoyando al régimen iraní, lo que podría comprometer sus alianzas en la guerra contra Ucrania. Putin aseguró al ministro de Relaciones Exteriores iraní que Rusia hará lo posible por cumplir los deseos de Irán en el marco del conflicto. La Casa Blanca dice tener pruebas de que la cooperación va más allá de las palabras publicadas y de que no está tomando la situación a la ligera.
De manera que la semana ha estado llena de noticias que han espantado y luego han calmado al mercado en varias ocasiones, y han elevado los precios petroleros a niveles máximos desde que comenzó la guerra, aunque luego se han enfriado con la propuesta de negociación de Irán, situándose por debajo de 110 $/BBL al cerrar la semana.
En EE.UU., la expectativa crece respecto a la potencial revocación de los poderes de guerra de Trump por vía legislativa.
Fundamentos Geopolíticos
El conflicto EE.UU.–Israel–Irán
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán —iniciada el 28 de febrero—, emprendida principalmente para evitar los riesgos de un Irán con armamento nuclear, continúa por un derrotero impredecible. Tras la tregua pactada entre las partes, se intensifican los esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada mayor que ya ha causado una severa disrupción en el suministro energético global, y en la que la presencia y la potencial intervención de China y Rusia representan un grave peligro.
El presidente Trump informó al Congreso del cese de hostilidades directas con Irán justo al cumplirse el límite de 60 días que la ley establece para sostener una guerra sin aval legislativo. La tregua, en principio, se ha mantenido sin intercambio de fuego directo entre EE.UU. e Irán desde el 7 de abril; fue prorrogada por Trump el 21 de abril a la espera de una propuesta de paz iraní. La propuesta llegó, pero no parece satisfacer a la Casa Blanca.
El presidente de Estados Unidos solo puede utilizar las Fuerzas Armadas durante 60 días sin la aprobación del Congreso. Los optimistas ven la actual calma en el Golfo Pérsico como el fin de las hostilidades, mientras que los escépticos replican que Trump solo está reiniciando el plazo de 60 días, soslayando la limitación legal, para atacar de nuevo, probablemente en breve.
A pesar del anuncio de EE.UU., el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que podrían volver a actuar contra Irán si no se garantizan sus objetivos de seguridad. En efecto, las Fuerzas de Defensa de Israel eliminaron más de 40 posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano en un solo día, destruyendo centros logísticos, túneles y cuarteles.
El estrecho de Ormuz y el balance energético mundial
El punto neurálgico del conflicto continúa siendo el control iraní del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, al que EE.UU. ha respondido con el bloqueo de los barcos que intentan entrar o salir de los puertos iraníes del Golfo Pérsico. A medida que el suministro continúe estrangulado por la imposibilidad de transitar por el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán, el balance energético mundial seguirá sufriendo severas discontinuidades. En el hemisferio occidental, este efecto se limita por ahora a los precios elevados del crudo y de los combustibles; en el resto del mundo, en cambio, la escasez se agrava, por lo que los precios en el mercado “spot” superan los proyectados en el mercado de futuros. A ello se suma el efecto en el mercado de GNL, de fertilizantes y de otros insumos cruciales para la economía mundial.
Hasta la fecha, el mercado ha sido privado de unos 540 millones de barriles de crudo y sus derivados y de unos 455 BCF (455.000 millones de pies cúbicos) de gas natural. En este último renglón, el déficit inducido por el cierre del estrecho se ha compensado parcialmente con un mayor suministro de GNL proveniente de EE.UU. Kuwait acaba de anunciar que no exportó en el mes ni un solo barril de crudo, la primera vez desde hace 30 años.
La salida de los EAU de la OPEP
En este contexto de crisis continuada, el mercado petrolero se pregunta por qué los EAU decidieron romper con la OPEP y la OPEP+, sobre todo porque, en una situación de producción restringida por limitaciones físicas en el entorno del Golfo Pérsico, no se beneficiarían de una producción incremental a corto plazo. Hay muchos elementos que seguramente fueron considerados al tomar esta decisión histórica, pero la realidad es que la estrategia de cuotas del cártel no está alineada con los objetivos de mercado de los Emiratos. Estos escogieron el momento estratégicamente adecuado para salirse del grupo, ya que la decisión no afectará las producciones de los países del Golfo Pérsico mientras dure el cierre del estrecho de Ormuz. No obstante, esta salida les dará la libertad de repuntar su producción acorde con su potencial y sin ataduras, tan pronto como se normalice el estrecho.
La OPEP no se verá fuertemente afectada en el corto plazo, a menos que la decisión de los EAU tenga efecto dominó sobre otros miembros y asociados y debilite el liderazgo de Arabia Saudita.
La posición de China
China es uno de los países más afectados por la escasez de suministros provenientes del Golfo Pérsico, por lo que sus acciones son clave para resolver el rompecabezas. Llama la atención que China haya consolidado su presencia naval en el océano Índico durante los últimos meses mediante una estrategia de mantener fuerzas en las rutas críticas para su comercio. En febrero y marzo de 2026, desplegó destructores en el golfo de Omán y en el norte del océano Índico para realizar maniobras conjuntas con las armadas de Rusia e Irán. Se ha detectado, además, un despliegue «silencioso» de buques de investigación y de captación de señales.
La guerra Rusia–Ucrania y su impacto energético
La guerra entre Rusia y Ucrania también desempeña un papel importante en la situación energética global. Durante la última semana, Ucrania intensificó significativamente su campaña de ataques con drones de largo alcance, enfocada en infraestructuras energéticas rusas clave en regiones cada vez más distantes. Los daños más relevantes reportados corresponden a la refinería de Tuapsé (Mar Negro), de Rosneft, que ha sido el objetivo principal y ha sufrido al menos tres ataques en las últimas dos semanas. El ataque más reciente, los días 28 y 29 de abril, provocó un incendio a gran escala que afectó depósitos de combustible, tuberías y brazos de carga de la terminal marítima.
Drones ucranianos alcanzaron refinerías en la región de los Urales, a unos 1.500 km de la frontera, lo que demuestra una capacidad de alcance récord. Se reportaron ataques exitosos contra la refinería de Perm y la planta Orsknefteorgsintez, en Orsk, entre el miércoles y el jueves de la semana. La refinería de Riazán —situada a unos 180 km de Moscú, la séptima más grande de Rusia, de Rosneft— sufrió un incendio tras un impacto de drones que afectó su operatividad. Además de Tuapsé, se han registrado daños en la terminal de Sheskharis en Novorossiysk (Mar Negro) y ataques previos contra el puerto de Vysotsk (Mar Báltico), que han afectado la logística de exportación de derivados del petróleo.
Se estima que estos ataques han reducido la capacidad de procesamiento de crudo de Rusia a niveles históricamente bajos, con una disminución de más del 15 % de su capacidad total de refinación y del 5 % de su capacidad de carga en sus terminales. Solo en abril de 2026 se registraron al menos 21 ataques exitosos contra la infraestructura petrolera rusa. Estos ataques menoscaban la capacidad de Rusia —tercer productor mundial— de aprovechar a cabalidad el aumento de precios que, después de todo, es lo que financia sus esfuerzos bélicos contra Ucrania.
EE.UU.: el gigante dormido
EE.UU. continúa siendo el gigante dormido en esta coyuntura. Aunque políticamente afectado por los precios de la gasolina en las estaciones de servicio —que sobrepasan los 4 $/galón—, se beneficia de los altos precios de sus exportaciones de crudo, productos y gas, lo que también aumenta su palanca geopolítica a nivel global. La producción de crudo, aunque todavía la mayor del mundo, continúa en una lenta declinación, compensada por un incremento equivalente en la producción de líquidos del gas. Los inventarios de crudo y de productos comerciales se redujeron esta semana, pero, bajo las actuales circunstancias, carecen de importancia en la percepción del mercado petrolero. La Reserva Federal (FED) dejó las tasas de interés sin cambios, en una decisión de no perturbar el rumbo.
México: tormenta perfecta
La presidenta Sheinbaum declaró el jueves que espera que la petrolera estatal Pemex y su contraparte brasileña, Petrobras, lleguen a un acuerdo, tras que el presidente de Brasil propuso una asociación a principios de este año. Sheinbaum indicó que viajaría a Brasil para firmar un acuerdo con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y que estaba considerando posibles fechas.
Aunque no se mencionó explícitamente, el objetivo es utilizar la experiencia y el conocimiento de Petrobras en la exploración y explotación en aguas profundas para iniciar actividades en la parte mexicana de la cuenca, que presenta múltiples desarrollos en el lado norteamericano del Golfo de México (América). La situación energética de México es precaria: aumentos de precios del gas natural y de los combustibles importados, fallas en sus refinerías y la declinación de sus campos de producción —debida a la falta de inversiones de Pemex, por su endeudamiento extremo— configuran una tormenta perfecta.
Dinámica de Precios
Los precios del petróleo cerraron la semana por debajo de los 110 dólares por barril, lo que marcó una semana de extrema volatilidad: el contrato de junio del Brent alcanzó los 126 dólares por barril el jueves. La última propuesta de negociación de Irán, enviada a la administración de Trump a través de mediadores pakistaníes, no parece satisfacer las exigencias de Trump y ha sido la principal causa del pesimismo en el mercado.
Los crudos marcadores Brent y WTI, al cierre de los mercados el viernes 1.º de mayo de 2026, se transaban en 108,17 $/BBL y 101,94 $/BBL, respectivamente, lo que representa un incremento de cerca del 3 % para el Brent y de casi el 8 % para el WTI con respecto al cierre de la semana previa.
Venezuela
Oro de Tontos
A pesar de los mensajes iniciales de la Casa Blanca tras la extracción de Nicolás Maduro —que llegaron a generar la expectativa de un cambio político y económico—, la tozuda realidad parece apuntar, por ahora, a una continuidad ilegal del régimen chavista con Delcy Rodríguez a la cabeza. El manejo caprichoso de la Constitución, sumado a los intereses de actores económicos y políticos tanto extranjeros como nacionales, ha prevalecido sobre los intereses de la población, que, otra vez, ve frustradas sus expectativas.
Salarios y condiciones laborales
En ese marco de referencia, se había generado una gran expectativa respecto del anuncio de ajustes en los ingresos de los trabajadores en el Día del Trabajador. El 30 de abril de 2026, el régimen anunció un ajuste del Ingreso Mínimo Integral a 240 dólares mensuales para trabajadores activos, lo que representa un aumento del 26 %. Las pensiones se fijaron en aproximadamente 70 dólares mensuales.
Este anuncio fue una nueva decepción para la mayoría de la población, que apenas sobrevive; pero, en última instancia, es resultado del mal manejo económico de las últimas décadas, que hace casi imposible hacer otra cosa, a menos que se sinceren las leyes laborales y la inmanejable nómina del Estado.
El salario base en bolívares permanece congelado en 130 Bs. (al cambio de hoy, menos de 1 dólar), Por lo tanto, la mayor parte del ingreso sigue dependiendo de bonificaciones indexadas (Bonos de la Patria y Cestaticket). Como es natural, los sindicatos y los trabajadores en general rechazaron el ajuste e intentaron marchar en protesta hacia el palacio presidencial; la manifestación fue detenida por las autoridades policiales, lo que es una señal de que la política represiva sigue siendo el arma preferida del gobierno.
La ‘Gran Peregrinación Nacional’
En lo que el régimen bautizó como la «Gran Peregrinación Nacional», culminada el 1.º de mayo y escuálida en asistencia, Rodríguez instó a todos los sectores políticos a deponer diferencias y solicitó el cese total de las sanciones económicas que aún pesan sobre el país. En el lenguaje político del régimen, «deponer diferencias» equivale a que no haya oposición. La presidenta interina, por ejemplo, no ha dado explicación alguna sobre la ralentización del proceso de liberación de presos políticos ni sobre la ausencia de un cronograma de transición hacia unas elecciones generales para el retorno de la estabilidad política.
Perspectivas económicas
En todo caso, diferentes organismos prevén un crecimiento significativo del PIB venezolano para 2026, con estimaciones que oscilan entre el 7,4 % (según el PNUD) y el 12 % o el 14 % (según otras fuentes y la CEPAL), lo que posicionaría a Venezuela como una de las economías con mayor expansión en la región este año. Cabe notar que, desde una base tan precaria como el tamaño de la economía venezolana, cualquier crecimiento es porcentualmente importante, aunque no necesariamente significativo en términos absolutos. Estos pronósticos se basan en el potencial de crecimiento de la industria de los hidrocarburos, tanto en volumen como en precios.
Euforia inversora: oportunidades y riesgos
A raíz de la situación energética mundial, se ha generado una gran expectativa alrededor de las oportunidades de inversión en el país, fundamentada en la bien conocida geología de Venezuela, el cambio reciente de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH) y el acompañamiento de EE.UU., junto con la publicación de un importante número de licencias OFAC que flexibilizan las sanciones económicas. También existe la expectativa de que se puedan subsanar las falencias de la LOH en el Reglamento que se publicaría próximamente.
En este sentido, existe una gran divergencia en la información divulgada sobre la producción de petróleo, así como sobre las oportunidades y limitaciones del sector. Los gobiernos tanto de EE.UU. como de Venezuela continúan promocionando las ventajas de invertir en el país, a pesar de que aún persiste una gran cautela entre los grandes capitales.
Los consultores especializados en la materia y algunos bufetes de abogados han contribuido a la euforia inicial, sobre todo entre los inversionistas de mediano y pequeño tamaño, quizás compensando su falta de actividad en los últimos años. Esta euforia, lamentablemente, también está alimentada por la forma poco transparente en que se adjudican nuevos bloques y se aprueban contratos firmados, en algunos casos legados de la Ley Antibloqueo. Decenas de ejecutivos petroleros han sostenido reuniones con el gobierno interino: la Cámara Petrolera, empresas de servicio nacional, grupos gerenciales, financistas, gestores y bufetes para tratar de conseguir lo que pueda parecer «mangos bajitos». La Cámara Petrolera Venezolana organizó un evento llamado «Venezuela Energética 2026», que convocó a una multitud de interesados, tanto nacionales como extranjeros, y contó con la presencia del nuevo encargado de negocios de Estados Unidos. Hay mucho de lo que se llama «FOMO» (Fear of Missing Out).
Más temprano que tarde, este remolino de interés debe verse equilibrado por las realidades del proceso petrolero venezolano, deteriorado durante dos décadas de mal manejo y corrupción. Por ejemplo, la disponibilidad de datos confiables y relevantes para evaluar las oportunidades es escasa, está desactualizada y resulta difícil de obtener. En el ámbito institucional, la falta de transparencia sobre cómo se otorgan los contratos y quién dilucida la discrecionalidad implícita en la nueva LOH sigue pendiente. En materia de seguridad jurídica, la separación de poderes recién comienza a discutirse y no hay indicaciones sobre si alcanzará su objetivo. Eso sin mencionar el deficiente estado de la infraestructura de producción, el sistema eléctrico y la competencia por el recurso humano.
Así las cosas, creemos que, a pesar de la euforia, las inversiones materiales en el corto plazo provendrán de las empresas con presencia actual en Venezuela o con algún objetivo prioritario que mitigue el peso del riesgo país actual, como Chevron, Repsol, Maurel & Prom, ENI y Shell.
Macroeconomía y el FMI
Existen desequilibrios macroeconómicos que ni siquiera con los ingresos magnificados por los precios internacionales del petróleo se han podido domar. La inflación continúa sin control. La canasta familiar básica se estima en unos 692 dólares, lo que evidencia que el nuevo ingreso de 240 dólares sigue resultando insuficiente para cubrir las necesidades de gran parte de la población.
El restablecimiento de relaciones con el FMI es, sin duda, una noticia positiva y posiblemente permita acceder a casi 5.000 millones de dólares en DEG; sin embargo, debe prestarse atención a lo expresado por su directora, Kristalina Georgieva, al señalar que «tras la primera euforia del reencuentro llega la cruda realidad», recordando que para establecer un programa financiero con el FMI se requiere tiempo, datos creíbles, reconstrucción institucional y sostenibilidad de la deuda.
En el mercado cambiario, la brecha entre el cambio oficial y el alterno se ubica en el 29 %, con la tasa oficial que ha llegado a 490 Bs./$, lo que representa una devaluación del 61 % en lo que va del año.
Por otro lado, parece haber una divergencia considerable entre lo que la mayoría abrumadora del país exige y espera y la visión del gobierno de EE.UU. respecto a una ruta electoral, al menos a corto plazo.
Operaciones Petroleras
Producción de la semana
No se reportaron efectos adversos por cortes eléctricos ni limitaciones en la capacidad de mezcla del crudo de la faja. La disponibilidad de diluyente fue satisfactoria: 100 Mbpd fueron importados durante abril. La producción de la semana se situó en 910 Mbpd, distribuida geográficamente como sigue:
• Occidente: 258 Mbpd
• Oriente: 108 Mbpd
• Faja del Orinoco: 544 Mbpd
TOTAL: 910 Mbpd
El incremento de 6 Mbpd provino de Urdaneta Oeste en el lago de Maracaibo y de la faja del Orinoco (2 Mbpd de Chevron y 2 Mbpd de operadores menores).
Empresas Mixtas bajo nueva modalidad de contratos
Las empresas mixtas que funcionan bajo licencias con la nueva modalidad de contratar al socio minoritario privado como «Operador» produjeron los siguientes volúmenes:
• Chevron: 249 Mbpd
• Repsol: 47 Mbpd
• Maurel & Prom: 31 Mbpd
Las empresas mixtas de la faja con socios chinos y rusos (la empresa rusa en PetroMonagas ha entregado su participación) produjeron:
• PetroSinovensa: 91 Mbpd
• PetroMonagas: 87 Mbpd
Refinación y exportaciones
En las refinerías nacionales se procesaron 246 Mbpd de crudo y de productos intermedios, con un rendimiento de 70 Mbpd de gasolina y 77 Mbpd de diésel. La unidad de craqueo catalítico de la refinería de Cardón presentó desperfectos y está fuera de servicio.
En abril, salieron de los terminales del país 950 Mbpd, de los cuales 180 Mbpd fueron a inventarios intermedios en el Caribe y 770 Mbpd correspondieron a ventas comerciales:
• EE. UU.: 370 Mbpd
• India: 280 Mbpd
• Europa: 120 Mbpd
El precio de la cesta venezolana promedió 87,7 $/BBL.
